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Verónica Bucardo, empresaria joven del año:

"Una líder no grita, trata bien a los demás"

La historia de una joven empresaria que con obstinación, ambición y calidez humana creó un taller de costura que se ha convertido en referencia para la banca y el mundo empresarial nicaragüense

Cinthia Membreño | 30/10/2014
@LaMembrete

Las máquinas de coser de Textiles Iko Imagen hacen puntadas sin parar esta tarde nublada de Octubre. En este pequeño taller del barrio Santa Ana, tres costureras saludan a los clientes mientras arman bolsos rectangulares de mezclilla que serán confeccionados con tiras de cuero. Dichos productos son parte de un encargo confiado a Verónica Bucardo, la gerente general de una Pyme que en un inicio no tenía un solo córdoba para operar, pero sí capital humano para tener éxito en el mundo de los negocios.

Cinco años después de iniciar operaciones, la empresa de Verónica cuenta con el prestigio de haber ganado el concurso Impulsa Tu Empresa, una reñida competencia de planes de negocio promovida por Technoserve y que otorga US$10 mil dólares para ser utilizados como capital semilla. Además, consiguió un desembolso de US$14 mil dólares para desarrollar un proyecto social ejecutado por Agora Partnerships. Y recientemente, el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) la nombró “empresaria joven del año”, un galardón que destaca su currículum.

Sin embargo, el camino al éxito de esta emprendedora no estuvo adornado con flores. Verónica cuenta que cuando decidió estudiar Administración de Empresas en la Universidad Centroamericana (UCA) rompió la tradición familiar de formar contadores. Su tío había definido lo que para ella sería una carrera profesional. Suponía que su sobrina trabajaría en su firma, pero la joven tenía otros planes en mente. Verónica se matriculó en aquel centro de estudios tras recibir el consejo de su pastor, a sabiendas de que su familia se enojaría por esa decisión. “Yo no te voy a ayudar. Esa es tu responsabilidad. No sé cómo le vas a hacer”, le advirtieron. Pero a ella no le importó.

La rebeldía de Verónica rindió frutos. Al graduarse de la universidad, se insertó al mercado laboral nicaragüense de manera convencional. Trabajó por año y medio como administradora de un distrito de la Alcaldía de Managua, pero luego de un tiempo su esposo –cuyos parientes se especializaban en xerigrafía y manipulación de cuero- le propuso evaluar un proyecto para impulsar una empresa que se dedicara a este ámbito. Juntos crearon un modelo de negocio que luego competiría por capital semilla en Technoserve.

“Yo había notado en la universidad que la gente consideraba costoso comprar un bolso de cuero, pero me di cuenta que si se mezclaban textiles con este material se reducían los costos”, explica Verónica desde la parte trasera de su taller de Santa Ana, un espacio en donde se observa una máquina para pintar en forma de pulpo y otra industrial que permite hacer bordados perfectos. Con aquella idea, el joven matrimonio identificó un mercado potencial que estaría dispuesto a adquirir finos productos a menor costo.

Verónica relata que cuando ingresaron a la reñida competencia de Technoserve, sólo tenían dos máquinas y muy pocos recursos económicos. Se dedicaron a fortalecer el modelo de negocio de Textiles Iko Imagen mientras hacían estudios de mercado, visitaban clientes y obtenían intenciones de compra. Postularon, compitieron contra unas 800 empresas y a pesar de ser un comercio nuevo que competía con otros consolidados, ganaron el primer lugar. “Este es uno de los concursos más difíciles, pero nos arriesgamos porque nos dio el estatus para que clientes futuros supieran que nuestro proyecto valía la pena”, expresa.

El fondo de 10 mil dólares que consiguieron con esta competencia permitió al matrimonio adquirir máquinas industriales para mejorar sus procesos y quizás lo más importante de todo, un vehículo. “Recuerdo que nosotros entregábamos los productos a las empresas con un método que otros considerarían una locura. A veces nos encargaban cien bolsos y los íbamos a dejar en taxi. Cuando no había suficiente efectivo, lo hacíamos en transporte público. Por eso decidimos comprar un vehículo que destinamos para ventas y entrega de encargos. El vehículo es usado, pero todavía nos sirve”, confiesa la empresaria entre risas.

Verónica asegura que la clave del éxito de Textiles Iko Imagen radica en la pasión que su equipo tiene por crear productos distintos. El 'staff' inicial se conformó con cinco personas, entre ellas un ingeniero electrónico que manipula la maquinaria, un ingeniero químico que también diseña, un artista que pinta a mano, el esposo de Verónica, que se dedica a la parte financiera del negocio, y ella, el rostro de la empresa y gerente general. Si bien es cierto que en un principio no poesían dinero, sí contaban con un capital humano que resulta muy costoso conseguir en otro contexto.

El secreto de un líder

En cinco años, la empresa ha crecido hasta tener 14 colaboradores. Quizás por la formación religiosa de Verónica, su filosofía de liderazgo marca la diferencia. “Administrar no es militar ni mandar, es planificar bien y dar un buen trato a los demás. El líder no es el que grita, sino el que explica por qué hacer las cosas correctamente beneficia a jefe y empleado. Las personas con las que trabajo son sencillas. Su salario no es el mejor porque todavía estamos creciendo, pero existe una esperanza de mejora porque también hay un buen trato. Dinero no tenemos, pero sí la expectativa de que si esto funciona ayudará a todos”, asegura.

Aunque la meta primordial de esta Pyme es ganar dinero, sus socios también apuestan por tener un impacto positivo en quienes los rodean. Además de contratar a residentes del barrio Santa Ana, Verónica desarrolló un programa para beneficiar a los hijos de sus trabajadores, así como a los niños más necesitados del barrio, con mochilas. Teniendo esta idea como referencia, participó en un concurso ejecutado por Agora Partnerships que buscaba donar fondos a empresas cuyo impacto social sostenible se visibilizara en su comunidad.

Dos años después de participar en Impulsa tu Empresa, Textiles Iko Imagen ganó 14 mil dólares con una iniciativa que proponía entregar mochilas a 425 niños de la escuela Pedro Joaquín Chamorro, ubicada a dos cuadras del taller. Con esos fondos, el equipo de Verónica adquirió una máquina industrial de bordado que no sólo permite ejecutar ese programa anualmente, sino superar el número de productos entregados. A inicios de 2014, por jemplo, fueron capaces de donar 1,225 mochilas a niños de escasos recursos.

Innovar aprendiendo

La adquisición de maquinaria industrial también ha garantizado que esta Pyme tenga socios destacados. Verónica afirma que su empresa siempre apostó por arriesgarse y pensar en grande. Por esta determinación, el primer cliente que consiguió fue una transnacional: Citi Bank. “El banco estaba buscando quién le fabricara bolsos para traslado de valores y chequeras, que en ese momento traían de fuera. Ahora les hacemos bolsos de seguridad para sus maquinarias. Esto ha sido beneficioso porque ellos han reducido sus costos y tiempos de entrega, y nosotros hemos aprendido de las modificaciones que nos piden”, indica.

Citi Bank ha sido la carta de presentación de Verónica al momento de conseguir más clientes dentro de la banca nacional. En la actualidad, Textiles Iko Imagen colabora con Banpro, Bancentro y BDF elaborando productos similares a los de Citi Bank y otros productos que cada gerente de operaciones solicita. A través de éstos y de las competencias en las que participaron, la empresa también empezó a exportar sus creaciones a Estados Unidos de la mano de una diseñadora norteamericana que promueve el comercio justo, un movimiento social que garantiza ingresos dignos para artesanos de países en vías de desarrollo.

El taller de Verónica también estableció una alianza con Villanova University, un centro de educación superior ubicado en Philadelphia (Pennsylvania) que desarrolla un programa social en la localidad de Waslala (RAAN). El equipo de Iko Imagen se encargó de fabricar una mochila solar que un equipo de médicos utiliza en el Norte de Nicaragua y que permite conectarse remotamente a la institución para que un enfermero brinde instrucciones en caso de emergencias médicas. Es así que la Pyme que en un principio no tenía capital semilla también se dedicó innovar.

El impacto social en su comunidad y el espíritu innovador garantizaron que esta joven también fuese galardonada por el COSEP como empresaria joven del año 2014. En el diploma que la institución le entregó, asegura que Verónica tiene un espíritu emprendedor que sirve de ejemplo para otros que, como ella, están generando empleos. “Lo que hemos hecho en cinco años se está viendo. Se observa en la maquinaria que hemos adquirido, en la inversión y reinversión de capital que hemos hecho. Tenemos activos que ascienden a un millón de dólare. Hemos estado en el punto exacto donde están los actores clave del mundo empresarial. Nos invitan mucho a conferencias en las que hemos ayudado a otros a no rendirse. Por eso consideraron que valía la pena premiarnos”, manifiesta con orgullo la empresaria.

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