Economía

Estudio de Funides: ya se han perdido 215,000 empleos y USD 638 millones

Después de la matanza: 1.3 millones en riesgo de pobreza

Empleo

Si continúa la crisis política el resto del año, la caída del PIB sería de -5.6%, lo que implica una reducción de más de 10 puntos con respecto a 2017.



El desplome de la actividad económica –que ya reporta pérdidas por 638 millones de dólares en valor agregado, y la desaparición de 215,000 puestos de trabajo- también se traducirá en un aumento de la pobreza, según un reporte de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

“Estimamos que a la fecha 215 mil personas han perdido su empleo. En particular, las actividades relacionadas con el turismo, comercio y construcción, representan 77% del total de empleos perdidos”, según el estudio sobre el ‘Impacto Económico de los Conflictos Sociales en Nicaragua para 2018’, al mes de junio.

La profundización de la crisis se ha traducido no solo en un aumento del desempleo, sino también, del número de personas deseosas de emigrar… o de retrasar su regreso al país, en el caso de aquellas a las que la crisis encontró en el extranjero, como lo grafican las largas filas de nicaragüenses en Migración de Managua o San José.

“El aumento del desempleo tiene un impacto directo en la calidad de vida de las familias nicaragüenses. Las pérdidas de empleo se traducen en un aumento en el porcentaje de personas en situación de pobreza de 29.6% a 31.7%. Se estima que aproximadamente 131,000 personas han caído en situación de pobreza durante esta crisis”.

El problema es que ese número puede crecer… y muy fácilmente, en especial, en un escenario como el actual, en el que el Gobierno no puede recuperar la confianza de los inversionistas, si no resuelve su crisis de legitimidad actual.

“Existen alrededor de 1.3 millones de personas que, aunque no son pobres actualmente, están en riesgo de caer en situación de pobreza si perdiesen su empleo o se redujera considerablemente su ingreso en los próximos meses”, detalla el reporte.

Buscando la salida

Norman Duarte, (30), y Mariano Ñamendy (25), son algunos de esos nuevos desempleados que ven más allá de las fronteras una posibilidad de recomponer sus vidas, afectadas por la crisis. Alfredo Zavala, de Managua, también se quedó sin trabajo, pero sus perspectivas son distintas a sus 56 años de edad.

Norman trabajó por dos años en The Garden Café, un restaurante ubicado en Granada, hasta donde llegó después de trabajar en otros dos restaurantes.

La crisis que comenzó en abril, golpeó con fuerza al sector turístico granadino, lo que obligó a los dueños del local a despedir personal de forma paulatina… hasta que hace un mes le llegó el turno a Norman. “He visto negocios que cerraban y enviaban a su personal sin paga. Afortunadamente, ese no fue mi caso, gracias a mis jefes, que siempre fueron responsables”, declaró.

“Esta situación nos pone en un futuro incierto. No sé si emigrar a buscar nuevas oportunidades, aunque tengo que tomar una decisión con prontitud, para no poner en riesgo la economía de mí hogar y los que dependen de mí”, reflexionó.

Como él, Mariano Ñamendy también dependía de la industria de servicios. El joven trabajó por dos años y medio en el Juteva Bar, ubicado entre Masaya y Catarina. “Yo solo trabajaba sábados y domingos, ganando C$300 por jornada de ocho horas, para ayudarme a pagar mis estudios universitarios”, relató.

Como todos los negocios de ese tipo, los administradores del Juteva Bar vieron el primer mes cómo bajaban las ventas, en la medida en que era cada vez más inseguro estar fuera de casa al caer la noche. Aun así, había cierta clientela, que justificaba seguir atendiendo.

Cuando la situación se puso más difícil, y arreció la lucha por colocar y desmontar los tranques, se produjo una gran caída en las ventas, al punto que en el segundo mes ya no llegaba ningún cliente y hubo que cerrar. Los dueños se quedaron vendiendo las últimas cervezas que había en existencia, pero solo para llevar. Ya no había atención en mesas.

Mariano refiere que el lugar cerró definitivamente el domingo pasado, ante la imposibilidad de seguir pagando el alquiler de 300 dólares, con lo que cinco personas más quedaron en el desempleo. Él incluido, que pasó a vivir de lo que consiguen sus padres.

El viernes pasado se vino a Managua, a hacer fila a Migración para sacar pasaporte, pensando en viajar a España con la ayuda de amigos que le ayudarían a establecerse allá. “Me voy no solo por la situación económica, sino porque en Nicaragua es peligroso ser joven”, aseveró.

Alfredo Zavala tiene 56 años, y la ventaja de que sus hijos son independientes, de modo que él solo debe velar económicamente por su esposa.

Como contratista independiente, tenía siete personas que trabajaban con él de forma temporal, para efectuar trabajos de electricidad en empresas y residenciales, aunque a veces también hacían demoliciones y remodelaciones.

Producto de la crisis “nadie está invirtiendo. Me dieron de baja todos los presupuestos que tenía listos para ejecutar. No tengo trabajo, ni opciones de hacer algún rumbito. Estoy viviendo de mis ahorros, que ya están tocando fondo, y no sé qué voy a hacer”, dice relatando que muchos contratistas independientes están en la misma situación que él.

Aunque ha vivido en Estados Unidos y Costa Rica, y no descarta la posibilidad de viajar, Alfredo reconoce que no es una decisión tan fácil, porque “tengo 56 años, y no es muy halagadora la idea de volver a comenzar”.

Adiós al PIB en números azules

Luego de dos meses de desgobierno y crisis política, se desplomaron los más de cuatro puntos del producto interno bruto que todos los cálculos apuntaban como tasa de crecimiento esperada para el país en 2018, y ahora se limitan a entre 0.5% y 1.5%, según las optimistas proyecciones del Banco Central de Nicaragua (BCN), y un -0.03%, según Funides.

Los economistas de la Fundación también calcularon lo que pasaría si la crisis se prolonga e intensifica por el resto del año. “En este segundo escenario la tasa de crecimiento de la actividad económica del 2018 se contraería a -5.6% en comparación con 2017, lo que representa una pérdida de US$1,400 millones en valor agregado”, detalla.

Este segundo escenario implicaría una caída de más de diez puntos del PIB, que pasaría de crecer 4.9% en 2017, a -5.6% en 2018,

Aunque todos los sectores sufren la merma de su actividad, los más afectados son el comercio, los servicios de alojamiento y restaurante, la producción de textiles y la de cuero y calzado; la construcción, la intermediación financiera y conexos, y la actividad agropecuaria.

“Las actividades antes mencionadas son claves en la economía nicaragüense, resultando con mayores pérdidas totales no solo por su generación de valor agregado sino también por la generación de empleo”.

Usan fondos de emergencia BCIE

Un informe del Banco Central, presentado por el presidente de su Consejo Directivo, Ovidio Reyes, calcula que la inflación acumulada en 2018 oscilará entre 6.5% y 8.5%, mientras proyectan una pérdida de 85,100 empleos, lo cual equivaldría a casi 6%.

“En el ámbito de la inversión extranjera, se espera una afectación de 238 millones de dólares, la cual podría ubicarse en unos 1,332 millones de dólares. En cuanto a las exportaciones se prevé una afectación por el orden de los 440 millones de dólares. En tanto, las importaciones se disminuirían en unos 465 millones de dólares, debido a la menor actividad económica”, detalla.

“En montos generales, las pérdidas de la economía a esta fecha ascienden a 13,548 millones de córdobas, equivalentes a 430 millones de dólares, resultando con graves afectaciones el sector de turismo, hoteles y restaurantes. Los ingresos por turismo bajarían en 231 millones de dólares”, según el Banco Central.

Pero no son las únicas pérdidas a las que los economistas del Banco Central están dando seguimiento de forma atenta. Desde las primeras semanas del conflicto, comenzaron a disminuir las Reservas Internacionales Netas Ajustadas (Rinas), y los depósitos del público en los bancos comerciales del país.

“Al 27 de junio, la pérdida de Rinas era de 169 millones de dólares, más que todo por la inyección de liquidez a los bancos”, indicó el economista Adolfo Acevedo, que le ha dado seguimiento al comportamiento de ambos indicadores a lo largo de la crisis.

Ese comportamiento responde a la necesidad de mantener la capacidad de los bancos de cumplir sus obligaciones con el público, especialmente después que los ahorrantes retiraran más de 660 millones de dólares de sus depósitos en los bancos, lo que equivale al 12% de los 5,479 millones que guardaba la banca comercial al 18 de abril.

Esta semana el Banco Central recibió un desembolso de 50 millones de dólares “provenientes del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), bajo el “Programa de Crédito para Apoyar la Gestión de Liquidez los Bancos Centrales de los Países Fundadores del BCIE”.

Esa línea fue contratada el 31 de marzo de 2009 en el marco del Programa de Crédito para Contingencias de Liquidez de los Bancos Centrales de sus países fundadores, para que el BCN pudiera disponer de 100 millones de dólares para responder ante “contingencias transitorias de liquidez”, mientras destinaba otros 100 millones de dólares para dar “un respaldo adicional” al sistema de garantía de depósitos.