Opinion

100 Noticias: una piedra en el zapato de la dictadura

Un agravante para tanta saña, es que durante años el régimen percibió a 100% Noticias como “oficialista”. Lo consideraban como uno de ellos

Para la dictadura, Miguel Mora se convirtió en una “piedra en el zapato”. Por eso se ensañó con él: campaña mediática denigratoria, robo de cámaras de televisión, golpizas a reporteros,  intimidaciones, acoso y amenazas en contra suya, su esposa, periodistas y otros trabajadores, así como a visitantes de 100% Noticias, allanamiento violento del medio de comunicación, destrucción de equipos, su secuestro, de su esposa Verónica, de la colega Lucía Pineda y de otros cuatro trabajadores, confiscación del canal, el cierre –como una lápida– con zinc de su frontis, la llevada a El Chipote y en menos de diez horas a un juzgado vestido del azul de los prisioneros.

Un agravante para tanta saña, es que durante años el régimen lo percibió como “oficialista”, dado que era un militante del partido FSLN y él llevaba la agenda del Gobierno a 100% Noticias. Lo consideraban como uno de ellos, pese a su falta de “disciplina”, pues también informaba hechos que desde la perspectiva de Rosario Murillo, solo lo hacían medios de comunicación “contaminados”.

Durante años, Mora se distinguió por su pluralismo, pues en el canal había programas no orteguistas como “Jaime Arellano en la Nación” y “Café con Voz”; y en “IV Poder” invitaba a críticos del régimen, con los que debatía. La disidencia completa, la espectacular voltereta de 100% Noticias se dio con el inicio del estallido social de abril, la agresión a un equipo periodístico y el robo de una valiosa cámara de TV, y luego la censura de prensa por negarse a una orden del régimen a no publicar sobre la rebelión. Entonces su propietario transformó la programación, y el medio se convirtió en la voz de la insurrección pacífica del pueblo nicaragüense.

El canal se tiñó de azul y blanco y sus audiencias de un modo asombroso se multiplicaron por millones dentro y fuera del país. Seis meses después cesaron las marchas por el acentuamiento de la represión, pero a diario continuaron en 100% Noticias, cuyas imágenes de aquellos océanos de banderas de la patria nos alentaba y moralizaba.

Para la familia Ortega-Murillo este medio se hizo peligroso porque difundía con beligerancia la lucha popular y evidenciaba los desmanes de la dictadura. A contrapelo de las leyes nacionales e internacionales y del alto costo que significa, ahora lo silenciaron, aunque no en las redes sociales-.

Paralelamente a su conversión política que acompañó con aspiraciones concretas, como ser Presidente de la República, Mora experimentó otra, espiritual, hasta situaciones extremas, pues él, su esposa y su Jefa de Prensa, a diario se mostraban no solo como devotos cristianos, sino como fundamentalistas religiosos. Hasta realizó comparecencias en su medio, como si fuera un predicador evangélico. Esto es de su coto privado, pero al llevarlo a 100% Noticias, le dio una connotación pública.

Estaba tan fresco que quizás era diciembre esa noche, en una casa donde había una fiesta en uno de los callejones de la colonia Centroamérica. Un grupo de periodistas estábamos afuera, sobre el andén de cemento, discutiendo apasionadamente –como suele suceder entre colegas–  sobre aspectos del ejercicio profesional, cuando un chavalo “atrevido” se metió en la plática y comenzó “a escupir en rueda”. Nosotros no éramos lumbreras, pero ya estábamos establecidos en el periodismo, y él intervino con osadía. Era Miguel Mora.

Después hizo una carrera fulgurante, se graduó, comenzó a trabajar, quedó tan impresionado con la idea de Ted Turner (CNN) de ofrecer noticias las 24 horas, que se propuso hacer algo similar, primero creó un programa y luego concretó su idea, fugazmente interrumpida por un incendio en su local del que, paradójicamente, por la ayuda económica de personas de diferentes sectores políticos y económicos, salió fortalecido.

Varias veces Miguel Mora me invitó a su IV Poder original, con Adolfo Pastrán, Xavier Reyes y William Grigsby, donde este último me ultrajó verbalmente porque no supo debatir. Extrañamente conservé la calma y él se desbordó. Miguel no pudo hacer mucho para atajarlo, como le correspondía como anfitrión. “El Chele” es un magnífico analista, también un orteguista-murillista de cortocircuitos, que ha roto con ellos varias veces, pero que siempre vuelve al redil. Mora también tuvo contradicciones con el poder y el partido y hasta le suspendieron una jugosa pauta publicitaria estatal, pero supo arreglárselas.

Con el encarcelamiento de Miguel Mora y el juicio político ultra rápido que ya le montaron; y el cierre del canal 100% Noticias, la ciudadanía sufre una fuerte pérdida, la ausencia un acompañante diario que ya nos hace tremenda falta, y el periodismo nacional ha recibido una estocada de la que está manando mucha sangre, que nos ha dejado anonadados y varios días después, aún no salimos de la estupefacción y el dolor de este gancho al hígado que nos mandó por un momento a la lona y de la cual nos estamos incorporando con un rictus de dolor y temblor en las piernas.

En lo alto de la parte frontal del edificio frente al antiguo hospital Militar hay un rótulo de 100% Noticias, pero el más grande, el más visible, el que sobresale, es uno con enormes caracteres en mayúsculas que dice “JEHOVA”, lo que da la apariencia de que el sitio es un templo evangélico y no un canal de televisión.

Ojalá las ideas religiosas de Mora –que no combinan para nada con su ambición política ni con el ejercicio profesional del periodismo– le den  fuerza  y esperanza para resistir los rigores de la cárcel, aunque lo más importante es que todo un pueblo lo acompaña moralmente y que la comunidad internacional de periodistas, comunicadores y defensores de derechos humanos, ha dado el grito al cielo por la bárbara represión contra él y su canal de TV.  Su liberación dependerá de la reactivación de la resistencia pacífica de la ciudadanía.

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