Opinión

80 años después

"A casi 80 años de la cárcel, torturas, persecución y exilio de mi padre, ahora millares viven el mismo doloroso calvario"



Era finales de los años 40 cuando mi padre, Pedro Hurtado Cárdenas, tuvo que huir al exilio tras una dilatada persecución de Anastasio Somoza García. Miembro del partido conservador de oposición al somocismo, había sido cruelmente torturado en prisión en el mes de noviembre de 1940, una dolora experiencia narrada por él mismo en el “Folleto azul – Las torturas como sistema” (Managua: Editorial Asel, 1946). Así se entronizaba desde entonces el ciclo de la crueldad y la humillación de las dictaduras en nuestro país.

En el exilio, se casó con mi madre. Mis dos hermanas mayores nacieron en New Orleans, Lousiana. Seis años después, la familia de cuatro regresaron a Nicaragua a comienzos de los años cincuenta, cuando nació mi tercera hermana, y a finales de la misma década, nacimos mi único hermano y yo. En 1960, mi padre fue asesinado. Su asesino pasaría a ser vigilante de portería en la residencia de un ministro del dictador Somoza de turno.

A casi 80 años de la cárcel, torturas, persecución y exilio, y a 59 años desde la muerte de mi padre a marzo del 2019, ahora bajo la dictadura de Daniel Ortega, el mismo doloroso calvario han transitado millares de víctimas de las injusticias del poder. Va lento el tiempo a veces, pero la paz y la justicia, ya se anuncian.

Algunos vieron a las bestias huir y a los santos levitar.

* Poeta y escritora