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Nación

Un saldo trágico en 2016: más de 700 muertos en las carreteras del país

Accidentes de tránsito: un problema de salud pública

IEEPP: 90% del presupuesto de hospitales públicos se gasta en atender víctimas de accidentes de tránsito, que son principal causa de muerte en el país



Un saldo trágico: 776 muertos. Esa es la cifra que dejaron los accidentes de tránsito en Nicaragua durante 2016. Y apenas en la primera semana de 2017, durante los días festivos, murieron trece personas. Una desdicha que los expertos en temas viales catalogan como un “problema de salud pública”.

Mireya Zepeda, coordinadora del Programa Seguridad Democrática del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), dijo que esa catalogación responde a cuatro elementos. Primero, la magnitud: los accidentes de tránsito se posicionan como la primera causa de muerte en el país. La trascendencia, ya que no solo afecta a las víctimas, la familia y el entorno sufren. El factor económico si el accidentado no muere. Y el último factor –el más obvio pero el menos tomado en cuenta– es que afecta a toda la sociedad.

“Hay una baja percepción del riesgo en la población”, enfatizó Zepeda, quien basó sus observaciones en estudios que el IEEPP realiza sobre el tema desde 2013. La investigadora señaló que desde 1998 el constante aumento de los accidentes no ha variado. “Además es la segunda causa que origina discapacidad en Nicaragua”, agregó.

Solo en 2016, la Dirección Nacional de Tránsito de la Policía Nacional registró 400 mil accidentes. De ese dato se desprenden los 776 fallecidos, 101 más en comparación a 2015, lo que revela un aumento estadístico de 13% y 4 mil 560 lesionados.

Pero detrás de esas cifras hay impacto inicial, estupor, dolor y un duelo difícil de sobrellevar, cuando la noticia inesperada de la muerte de un familiar es anunciada a través de una llamada. Alba Mara Baldovinos lo supo luego de perder a su hijo en un accidente de tránsito hace ocho años. Fue traumático y para lidiar con el duelo se unió a la Asociación de Personas Unidas en el Dolor y la Esperanza, una organización que reúne a familiares de víctimas y a sobrevivientes, y que trabaja en la prevención de los accidentes.

“La Organización Mundial de la Salud decretó los accidentes de tránsito como un problema de salud pública”, dijo Baldovinos, quien reconoció que el comandante Daniel Ortega consideró el problema como política de estado, al implementar en las curriculas escolares de prescolar y primaria educación vial.

Sin embargo, Zepeda aseguró que todavía los conductores tienen desconocimiento de la ley de tránsito, además de respetarla poco. Para la investigadora hace falta el involucramiento de todos los sectores para diseñar una campaña permanente de prevención.

En 2016 el parque vehicular de Nicaragua creció 15%, lo que no solo significa  más vehículos en las calles, sino más nuevos conductores. El IEEPP constató en uno de sus estudios el difuso control de la Policía Nacional sobre las escuelas de manejo y sus cursos para graduar a un chofer. Aunque la institución estableció una relación directa con las escuelas, no se sabe a ciencia cierta el grado de monitoreo sobre ellas.

Zepeda criticó el bajo presupuesto de la Policía destinado para la seguridad vial. “La Policía debería replantear eso, porque si los accidentes son la principal causa de muerte en el país, debería redistribuir otras asignaciones policiales”, sostuvo.

La Dirección de Transito informó que las principales causas de los accidentes son por invasión de carril contrario, giros indebidos, exceso de velocidad, desatender señales de tránsito y el alcohol.

El IEEPP analizó tres hospitales para incluirlos en su análisis, y encontraron que el 90% del presupuesto del Manolo Morales, Aldo Chavarría y Lenín Fonseca era gastado en un 90% para atender a víctimas de accidentes. “El impacto para el Estado y las familias es alto”, dijo Zepeda, quien añadió que 75% del presupuesto de rehabilitación en los centros médicos es destinado para sobrevivientes.

El 52% de los muertos en 2015 correspondieron a jóvenes, entre las edades de 21 a 35 años. Muchos de ellos no llevaban puesto el cinturón ni el casco en las motocicletas. “Es un tema de conciencia y actitud al volante”, aseguró Zepeda.

Los transportistas también han causado en los últimos meses muchos accidentes. Invitamos a uno de ellos para exponer su punto de vista en el programa Esta Noche, pero declinó y argumentó que el jefe de la cooperativa se lo había prohibido.

Baldovinos apostó por un cambio de actitud en la ciudadanía, mientras trata de incidir en la Policía Nacional, escuelas, universidades y escuelas de manejo sobre las tragedias que pueden evitarse en las vías con prevención.