Economía

Accionistas de FDL inyectan capital a microfinanciera

En diez meses, empresas de Asomif han perdido 19% de cartera y clientes. Cultura de pago en medio de crisis: desde julio FDL y Fama renegocian créditos

A pesar de la crisis financiera –pero también, a causa de ella misma– los socios de las empresas de microfinanzas le están inyectando capital para cumplir con los requerimientos legales y contables de esa actividad.

Una de ellas es la Financiera FDL (que junto con Fundeser, FAMA y Finca, integran el cuarteto de empresas reguladas por la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras, Siboif), que ha recibido nuevas inversiones de capital de parte de sus accionistas extranjeros, así como de los acreedores que les prestan dinero para invertir.

“Los accionistas de FDL, que son inversionistas internacionales, se han comportado a la altura con nosotros. Han visto que nuestros planes tienen resultados, porque vamos controlando la situación de la cartera en mora y en pérdida”, aseguró Julio Flores, su gerente general.

Explicó que las instituciones financieras pierden dinero cuando tienen cartera en mora, y más aún cuando esta va ‘envejeciendo’, porque están obligados a hacer provisiones de cartera, (apartar un porcentaje de los montos que cayeron en mora), y tirarlo a gastos.

Eso significa que, aunque el banco siga teniendo esos montos en su poder (o en el Banco Central) no puede usarlos más, hasta que se resuelva ese préstamo. En la medida en que avanzan los meses, crece el porcentaje (y el total sobre el cual se va a aplicar) que debe ser ‘aprovisionado’.

Aunque esa obligación legal deteriora los resultados financieros de las instituciones, en especial a los ojos de los accionistas, Flores dijo que estos les entregaron capital suficiente para subsanar la pérdida esperada para el presente año.

“Que los accionistas restituyan el capital que vamos a perder, incrementa la solidez de la institución”, aseguró.

Un caso distinto es el de los inversionistas que prestan dinero a FDL (fondos de inversión europeos, y bancos multilaterales de ambos lados del Atlántico), que son acreedores, no dueños de la entidad, los que a pesar de la situación “han seguido otorgando los montos que estamos necesitando”, relató el administrador.

“Nosotros teníamos un plan de captación de fondos para este año, pero como estamos disminuyendo cartera disminuimos esos montos. El próximo año tenemos que hacer pagos importantes de los préstamos que manejamos, pero a finales de octubre negociamos con la mayoría de nuestros principales acreedores, para que continúen dándonos desembolsos”, añadió.

Aunque no especificó cifras, Flores sí dijo que el monto de esos recursos es menor que lo planificado, porque “nuestro plan para el próximo año, incluye una reducción de cartera del 10%, con respecto al 2018, porque la economía va a caer”.

Verónica Herrera, presidenta de la Cámara de Microfinanzas (Asomif), dijo que “algunos proveedores de fondos han seguido apoyando al sector, manteniendo sus operaciones en el país, pero lamentablemente otros están muy cautelosos, y han decidido esperar para ver si la crisis política se resuelve para decidir si continúan trabajando en Nicaragua”.

Por su parte, Víctor Tellería, gerente general de Financiera FAMA, dijo que “para mantener una relación responsable con los fondeadores y cumplir con nuestros compromisos financieros, hemos tomado las decisiones necesarias para fortalecer nuestra liquidez”.

Las pérdidas

Cuando terminó 2017, las cuatro financieras reguladas por la Superintendencia tenían planes de crecer arriba del 10%, pero la realidad al cierre de octubre es muy distinta: la caída combinada de la cartera de crédito de las cuatro, es de -20.5%.

La situación no es muy distinta entre las empresas asociadas a Asomif, que proyectaba crecer entre 12% y 15% en volumen de cartera, y 8% en clientes aproximadamente. “Al cierre de octubre, los datos reflejan un descenso de 19% en cartera”, detalló Verónica Herrera, que preside esa organización gremial.

“Esta recesión económica provocó una caída del consumo, y afectó a los negocios de los pequeños empresarios que atendemos. Un porcentaje importante de aquellos dedicados al comercio y servicios —principalmente los que están ligados a actividades turísticas— han sido afectados, y tenido problemas de pago”, detalló Flores, de Financiera FDL.

“Los sectores que atendemos ya están económicamente afectados en diferentes niveles por la crisis sociopolítica que enfrenta nuestro país. El grado de afectación depende de la actividad de cada cliente”, señaló por su parte Tellería, de Financiera FAMA.

Si bien los clientes dedicados al comercio, servicios y turismo son los más afectados, la crisis también ha golpeado a los que se dedican a producir alimentos. De ahí que el número de clientes haya disminuido en 21.6% en el caso de FAMA; 10%, en el caso de FDL, y de 19.5% en el caso de las 28 empresas afiliadas a la Cámara.

El crecimiento de la mora, que pasó de un 1%, 2% o 3%, a oscilar entre 10% a 15% en el caso de FDL. Las estadísticas de la Superintendencia de Bancos refuerzan esa sensación de preocupación: los créditos vencidos de las cuatro financieras pasaron de un acumulado de 153.1 millones de córdobas al 31 de diciembre pasado, a 500.3 millones al 31 de octubre, lo que implica un crecimiento de 326.7%, que obliga a ensayar diversos tipos de soluciones.

Renegociar

Enfrentar la crisis ha puesto a prueba las capacidades administrativas de quienes gerencian las empresas dedicadas al microcrédito, obligándolos a reorientar el tipo de relaciones con acreedores, accionistas, empleados, reguladores, y sus clientes.

Con este último grupo es con quien han tenido que realizar mayores esfuerzos, para revisar caso por caso y proponer soluciones personalizadas, porque de ellos depende el crecimiento de la cartera, pero también, la recuperación de los créditos otorgados.

“De mayo a octubre nos enfocamos totalmente en visitar a todos los clientes afectados para ofrecerles alternativas de alivio y arreglo de sus obligaciones, a fin de facilitarles el cumplimiento de sus pagos”, explicó Tellería, gerente de FAMA.

“Como la crisis sociopolítica ha afectado el ingreso de los clientes, la consecuencia fue una disminución de los niveles de crédito, puesto que estos se asignan en función de los niveles de demanda, ventas y capacidad de pago. No obstante, desde septiembre estamos otorgando créditos a nuestros clientes en función de sus nuevas realidades”, añadió.

Tellería considera que sus clientes “tienen una gran habilidad para adaptarse a diferentes situaciones, y son muy versátiles. No dudamos que con su esfuerzo y nuestro apoyo a través del crédito, irán recuperándose poco a poco, sin embargo, es crucial que se llegue a un arreglo sociopolítico en el país para facilitarles el camino hacia la recuperación total”.

FDL por su parte, está ampliando los plazos, para que los clientes puedan cumplir sus compromisos de pago. “Nos hemos enfrascado en un proceso fuerte de renegociación de deudas desde el mes de julio. Calculamos que 15% de los clientes tendrá que renegociar sus deudas con nosotros, y ya llevamos atendidos alrededor de 10%”, explicó Flores.

El administrador hizo referencia al comportamiento de sus clientes “que mostraron un compromiso y responsabilidad admirable, una moral excelente durante la crisis”, por lo que la junta directiva y la gerencia de FDL decidió hacer una gira por todo el país, para entregar reconocimientos a los más responsables de entre los más afectados.


La cultura de pago: abonando en medio de la crisis

Los días más duros de la crisis sirvieron para poner de manifiesto el horror que era capaz de desatar el régimen, pero también el sentido de responsabilidad personal y de lealtad para con la empresa, de aquellos que habían recibido un crédito.

Julio Flores, gerente de FDL, recordó que “cuando abríamos la sucursal al terminar los enfrentamientos, estos clientes llegaban a abonar a sus préstamos”.

Algunos se vieron afectados en su persona, vieron morir a algún familiar muy cercano, (de quien dependían económicamente), o sufrieron merma en sus negocios, “pero mostraron una gran responsabilidad, poniéndose al día con sus cuotas, o acercándose a nosotros para hacer un arreglo”, relató Flores.

Uno de esos casos es el de doña Salvadora Martínez Aburto, esposa del coronel retirado (y ahora reo político) Carlos Brenes Sánchez, enjuiciado y preso en la cárcel La Modelo, “por política, acusado de terrorismo”, dijo Martínez.

El matrimonio posee una finca en Mirazul del Llano, (Masatepe), donde siembran aguacates, y hace seis años FDL les prestó dinero para aumentar las áreas cultivadas.

La crisis —y especialmente los tranques— generaron una caída en la venta de aguacates, lo que les generó pérdidas y dificultad para cumplir sus obligaciones con la financiera.

La señora Martínez recuerda que les costó pagar cuando llegó el momento de hacer el abono, “pero pedimos prórroga, y nos la dieron por seis meses, pero pudimos pagar antes. Ahora estamos al día”, aseguró poco antes de recibir un reconocimiento por parte de FDL, por lo que contemplan la posibilidad de solicitar un nuevo préstamo, cuando su esposo salga de la cárcel.

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