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ACNUR en Costa Rica: nos preocupa el retorno a su país de nicas refugiados

La covid-19 profundizó las carencias de los refugiados en Costa Rica, la ayuda humanitaria es insuficiente y volver al país de origen no es una opción

La situación de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica en medio de la pandemia de covid-19 es preocupante, asegura Milton Moreno, representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, en este país.

En la vecina nación del sur, a quienes salieron de Nicaragua a partir de abril de 2018 por la crisis sociopolítica y económica, hoy día les falta la comida, techo y trabajo, pero regresar no es una opción, ya que la situación por la cual partieron de su país de origen no ha cambiado, aseguró Moreno en entrevista en el programa Esta Noche. Según la más reciente evaluación humanitaria de ACNUR, un 73% de los nicaragüenses refugiados entrevistados no planea regresar a Nicaragua, la mayoría por miedo a las amenazas y violencia del Gobierno o de grupos relacionados al Gobierno.

Unos 88 000 nicaragüenses han solicitado refugio en Costa Rica desde abril de 2018, cuando el Gobierno desató una ola de represión que dejó más de 300 muertos, miles de heridos, cientos de presos políticos y decenas de miles de exiliados.

Con la llegada de la pandemia a la región, la cantidad de nicaragüenses solicitantes de refugio disminuyó considerablemente. Mientras en enero y febrero de 2020 se registraba un promedio de tres mil solicitudes nuevas, en los últimos tres meses ese número ha bajado casi a 12 por mes, indicó Moreno.

El funcionario de la ONU explicó además que el gobierno de Costa Rica, tras lanzar un SOS a la comunidad internacional para asistir a los refugiados en el país, recibió cuatro millones de dólares que han servido para asistir a los nicaragüenses solicitantes de refugio y refugiados. Por ejemplo, se adquirió seguros médicos ante la Caja Costarricense de Seguridad Social para unos 3,600 nicaragüenses.

ACNUR, además, desde abril de este año brinda bonos en efectivo a esta población. Hasta hoy 2 000 familias han recibido este bono, pero todavía queda un 60 por ciento de solicitudes por responder, compartió Moreno.

Sin embargo, la ayuda humanitaria de ACNUR y otras organizaciones no es suficiente, por eso al menos 4.000 personas regresaron a Nicaragua recientemente, según cifras oficiales de los puestos fronterizos costarricenses. “Una preocupación que esto nos trae es el retorno en una situación no ideal. Esto tiene consecuencias, porque si las personas han hecho una solicitud oficial de refugio aquí en Costa Rica, al salir tienen que renunciar a esa condición y no se asegura que cuando traten de regresar puedan tener ese mismo estatuto”, expresó.

La  evaluación de Acnur sobre la situación humanitaria de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica en medio de la pandemia de coronavirus, dice que más de tres cuartas partes de los refugiados y solicitantes de asilo nicaragüenses en Costa Rica pasan hambre y comen solo una o dos veces al día y una quinta parte podría quedar en la indigencia el próximo mes. Es una situación grave. ¿Cuántas familias están en esa situación?

Actualmente hay más de 88 000 personas nicaragüenses que han buscado protección internacional en Costa Rica. Las familias nicaragüenses representan el grupo más grande de solicitantes de refugio en Costa Rica y es un número que estaba creciendo hasta hace un par de meses.

Sí, es muy preocupante. Durante la pandemia se han agudizado las dificultades para las familias y lo que se intenta hacer, con el apoyo del Gobierno costarricense y también de la comunidad internacional, es asistir a estas personas. Hay muchas necesidades aquí para ciertos sectores de la población costarricense también.

ACNUR ha entregado ayuda humanitaria en efectivo a familias en situación de extrema vulnerabilidad socioeconómica, ¿a cuántas familias ha llegado este bono y a cuántas familias hace falta cubrir? 

Más de 2 000 familias se han beneficiado con este bono. Para finales de año sobrepasarán los dos millones de dólares en asistencia. Todavía queda un número muy grande de familias que no han recibido esta ayuda.

La idea es poder continuar con esta ayuda que se está dando y para eso se invita a las personas a inscribirse, registrarse con el ACNUR. Se asesora la vulnerabilidad de las personas, de las familias, y luego se aporta un bono de apoyo que sirve no solamente para la compra de comida, es un bono multiuso… a veces también se usa para pagar el alquiler de un cuarto, de un apartamento, entre otras necesidades que puedan tener.

En este momento diría que nos queda todavía un 60 por ciento (de solicitudes) que asistir y estamos tratando de obtener fondos para no solamente lo que queda del resto del año, sino también para el próximo año.

El presidente Carlos Alvarado hizo un llamado a la comunidad internacional en diciembre de 2019 para que apoyara a Costa Rica en la atención a refugiados, ¿ha habido respuesta?

Después de esa intervención, el gobierno de Costa Rica fue apoyado con un total de cuatro millones de dólares y eso facilitó la ayuda que se que estuvo dando a fin de año y a comienzos de este año. También eso fue lo que facilitó el convenio que se hizo con la Caja Costarricense de Seguridad Social, por el cual se han podido asegurar a 6 000 personas, un 60 por ciento de esa cifra son personas nicaragüenses.

¿A qué otras ayudas tiene acceso la población nicaragüenses refugiada? ¿Qué puede hacer esta población para subsistir en medio de la crisis sanitaria y económica?

Más allá de los programas que tiene Acnur, también hay organizaciones voluntarias caritativas que también están apoyando a la comunidad. El gobierno también aporta con su ayuda a través de Imas (Instituto Mixto de Ayuda Social).

Se trata de coordinar con socios que tenemos en el Acnur, que también son financiados por la comunidad internacional, para apoyar a personas solicitantes de refugio y refugiados, no solamente la comunidad nicaragüense, hay otros cuatro grupos grandes de personas que solicitan esa condición aquí en el país. Incluso también otras agencias de Naciones Unidas tienen ciertas áreas de ayuda.

Las necesidades siempre son muchas, muy por encima del aporte que se puede dar, pero estamos tratando de enfocarnos en las familias y las personas más vulnerables. Nos dimos cuenta que con la pandemia, había muchas familias que tenían una persona mayor adulta entre ellos y entonces se decidió hacer un bono específico para estas personas, puesto que esas familias tenían que asumir una atención más específica para estas personas.

¿Qué ha pasado con las solicitudes de refugio de parte de nicaragüenses en Costa Rica? ¿Ha aumentado o disminuido en medio de la pandemia? 

En los dos primeros meses del año llegaba un promedio de más o menos 3.200 personas que cruzaban a Costa Rica y estaban solicitando la condición de refugiado aquí en el país. Desde marzo han venido bajando esas cifras. En los últimos tres meses ese número de solicitudes ha bajado casi a 12 por meses.

La semana pasada la organización Corner of Love nos informaba sobre un desplazamiento interno de los refugiados nicaragüenses sobre todo hacia la zona norte del país, fronteriza con Nicaragua. ¿Qué conocen sobre este fenómeno?

Notamos que hay un cierto movimiento. Por las cifras que recibimos de las autoridades, más o menos unas 4 000 personas han cruzado, regresado (a Nicaragua) por los puntos oficiales fronterizos. También, hay otras personas que han entrado (a Nicaragua) por otros medios, pero eso es mucho más difícil de establecerlo.

Tenemos una oficina en la zona norte y logramos hablar con las personas. Con frecuencia nos decían que la situación por la cual estaban pasando en Costa Rica al momento era bastante difícil y por esa razón se sentían obligadas a regresar.

Una preocupación que esto nos trae es el retorno en una situación no ideal. Esto tiene consecuencias porque si las personas han hecho una solicitud oficial aquí en Costa Rica solicitando refugio, al salir tienen que renunciar a esa condición y no se asegura que cuando traten de regresar puedan tener ese mismo estatuto. Lo que queremos es que las personas, si toman esta decisión -que la entendemos bien-, que sea una decisión voluntaria, bien informada, que sepan bien las consecuencias de lo que eso implica.

¿Se podría producir un retorno masivo de nicaragüenses refugiados a su país en este momento? 

Hay una cierta tendencia de que algunas personas que sienten que ya no tienen otros recursos piensen en un regreso, pero el asesoramiento rápido de necesidades (la evaluación o sondeo hecho por ACNUR) nos dice que el 78 por ciento de aquellos hogares que se sondearon dijeron que no regresarían (a Nicaragua).

Pero así como un movimiento masivo, no hemos notado porque la situación (en Nicaragua) todavía sigue siendo muy difícil y por eso las personas no contemplan ese regreso al momento.

¿Existen todavía riesgos para las personas nicaragüenses solicitantes de refugio de regresar a su país de origen?

No vemos que la situación haya cambiado dramáticamente. Normalmente, cuando el ACNUR apoya un retorno voluntario organizado, se hace después de que haya un convenio entre el Gobierno nicaragüense, el Gobierno costarricense y el ACNUR, en el cual se estipularían una serie de condiciones en que el retorno sería seguro y digno para las personas, y que ya hubiera ciertas condiciones en el país de origen que permitirían a estas personas regresar y recomenzar sus vidas. En este momento no estamos en discusiones sobre algún tipo de retorno organizado y, por lo tanto, no podemos promover o facilitar un retorno.

El Gobierno de Nicaragua ha decidido no permitir la entrada de sus connacionales si estos no portan una prueba de covid-19 negativa. Esta prueba no se les ofrece ni a cambio de pago ni de manera gratuita. Hace poco hubo una crisis en la frontera con Peñas Blancas, 500 nicaragüenses se quedaron varados por esta razón, entre ellos algunos refugiados. ¿Cuál es la postura de ACNUR ante esta decisión?

Si una persona quiere regresar y solicita ese apoyo, pues las autoridades costarricenses y Naciones Unidas, tienen la capacidad de ayudar con pruebas, si es que la persona ha tomado esa decisión de regresar. Y si ese es el requisito para poder entrar, pues se apoya con eso.

Eso existe, no en grandes cantidades, ya que en la zona del norte hay mucha necesidad y las pruebas se están usando localmente de manera constante.

Nosotros no hacemos la prueba, pero lo que sí podemos es ayudar a las personas a tener acceso a tales pruebas, pero eso lo maneja directamente el Ministerio de Salud y la Dirección General de Migración y Extranjería, que son los que se encargan de las personas solicitantes de refugio aquí en el país, entonces sería a través de ellos.

Si una persona quiere regresar tiene que presentarse a la Dirección General de Migración y Extranjería. Lo haría probablemente en Peñas Blancas. En ese momento es que, si la persona quiere regresar, la Dirección General de Migración de Extranjería haría la coordinación con el Ministerio de Salud para que luego se lleve a cabo este tipo de prueba. Claro que no le puedo decir que hay (pruebas) para todos y en todo momento, eso depende también de lo que haya en la región.

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