Opinion

Agentes del poder y agentes de la dictadura

El periodismo se ejerce como agente del poder democrático, o como agente del poder de la dictadura. Lo imposible es actuar fuera de esos sistemas

Esas dos maneras opuestas de ejercer el periodismo responden al mismo adjetivo agente, pero siendo que este adjetivo tiene no menos de diez acepciones, aclaro que hablo de todos los periodistas que, como tales, son agentes del poder, y de los que también actúan como agentes de la dictadura.

El poder y la dictadura funcionan en simultáneo, y aunque pasan como sinónimos, no siempre significan lo mismo. Poder, como adjetivo y sustantivo, significa capacidad para hacer algo, y también se refiere –entre otras cosas— al gobierno de un Estado y a sus fuerzas armadas. Al poder como dictadura, no es necesario definirlo entre nosotros, porque hemos vivido bajo dos dictaduricidas.

El periodismo se ejerce como agente del poder democrático, o como agente del poder de la dictadura. Lo imposible es actuar fuera de esos sistemas. Unos enfrentan a diario al poder con sus mensajes y opiniones críticas; otros lo apoyan con propaganda y adulación.

Poder y dictadura pierden sus significados, se enredan o se distorsionan en el discurso de la dictadura, y cuando ese discurso lo reproducen sus periodistas-propagandistas. Los periodistas combaten con el pensamiento y en la acción, porque la prensa es instrumento de las contradicciones en las luchas cívicas y en las luchas armadas en contra o en pro del poder.

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Aquí, y ahora, no hay confrontación armada como forma extrema de la violencia entre dos fuerzas adversarias que luchan por el poder o contra del poder. También aquí y ahora, solo recurre a las armas la dictadura contra la población civil desarmada. Estar en favor o en contra de la dictadura, en las dos formas de confrontarse, definen el carácter del mensaje de los agentes del poder en el periodismo.

Digámoslo de una vez que, en esencia, los medios de comunicación críticos son agentes de las luchas cívicas del movimiento popular que contrarrestan las agresiones armadas de la dictadura contra la población, lo cual es un deber ético informarlo tal como se producen y condenarlos tal como lo merecen. Si así no fuera, ¿para qué el periodismo independiente o libre? Para silenciar los crímenes y alabar a la dictadura que los comete, están sus medios de comunicación y sus agentes del poder.

El periodismo y la experiencia

Hablando de los políticos… Los estudios han demostrado que, entre todos los que se expresan a favor de una prensa libre, muchos de hecho, no quieren nada por el estilo. Es más probable que deseen una prensa que ofrezca, no un retrato del mundo real, sino más bien un retrato del mundo tal y como quisiera que fuese. (J. Herbert Altschull)

Al lado de esta justa apreciación sobre la prensa libre (la cual mejor responde al título de prensa independiente) está la práctica en cada país. En el nuestro, hemos tenido los dos modelos de prensa: la independiente (con la debida reserva en cada caso) y la oficialista.

La primera, ha reflejado como han podido su realidad social y política, criticando y combatiendo a quienes detentan el poder, con el fin de que, hasta dónde puede ser posible, respondan con sus programas de gobierno a los intereses populares, respeten los derechos democráticos y humanos de sus conciudadanos.

También señalan sus deméritos, en los cuales se fundamenta el derecho de reclamar a los gobernantes su renuncia al poder. En contrario está la prensa de las clases dominantes, sea bajo una democracia cuestionable, o de una dictadura desechable, en plan de adulación y opuestos a los intereses de toda la población, de sus clases trabajadoras y del país.

La primera es (con sus matices) agente del poder del pensamiento y las causas democráticas, portadora de ideales de reivindicación social y popular, de la independencia y la dignidad nacionales. La segunda, es agente del poder como divulgadora y defensora de los intereses de las clases dominantes, no es autónoma para opinar y depende de las líneas políticas trazadas por el poder.

En nuestro país, la prensa fue definida por uno de los presidentes de los treinta años conservadores, Fernando Guzmán, en su discurso de toma de posesión, primero de marzo 1867:

La opinión tiene su voz y esa voz es la prensa. Por ella tengo amor y veneración. Yo la llamo en mi auxilio, deseo sus consejos, sus severas indicaciones; y al invocarla para que me guíe en tan escabrosa senda, no llamo a la prensa servil y aduladora, vendida siempre al poder y que coloca frente a los ojos del Mandatario una inmensa nube de incienso que no le deja ver los sufrimientos, las necesidades y las verdaderas aspiraciones del país.

(Citado por Jorge Eduardo Arellano, en Fundadores del periodismo nicaragüense, revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, tomo 86, agosto 2020, pp. 56-82)

Al margen de estas cuartillas:

*A 153 años de esa distinción de los tipos de prensa que hizo Fernando Guzmán (que JEA piensa que fue redactada por su hijo Enrique Guzmán, destacado periodista del siglo xix), sigue siendo válida.

*Existió esa diferencia durante los 21 años de la ocupación militar estadounidense. En los 45 años de la dictadura somocista, la prensa oficialista y la prensa opositora, representaron esa diferencia.

*Hablo de “reservas en cada caso” respecto a la prensa independiente, que es como se conoce la prensa opositora, porque, aun siendo independiente de alguien, no lo es en cuanto a las corrientes políticas ideológicas con las que se libran las batallas políticas y sociales.

*Los periodistas de la prensa independiente, han sido mayoría, a pesar de que el dinero ha estado en manos corruptoras de las dictaduras, que convierte a ciertos periodistas en “venaderos”.

*Entre los años 40-50 del siglo xx, la organización de los periodistas era elemental: se llamaban “Los chicos de la prensa”, cuya actividad anual era “la velada de los chichos de la prensa”, financiada por políticos y empresas. Era el Venado convertido en una fiesta cursi.

*El Sindicato de Periodistas de Managua nació en febrero de 1957, una rara mixtura de agentes del poder de la dictadura –del Diario Novedades— y de los medios independientes, porque surgió medio año después del ajusticiamiento de Somoza García (1956). En los años 60, la mayoría comenzó a incorporarse a la lucha anti dictatorial.

*En 1980, el Sindicato de Periodistas de Managua sirvió de base para la organización de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN). Luego nació la APN, ligada a partidos opositores. A mediados de los 90, a raíz de la ruptura de los periodistas del Diario Barricada con el centralismo y el sectarismo orteguista, comenzó la división de la UPN entre los agentes del poder de Daniel Ortega y los que se decidieron por el periodismo crítico.

*Hoy, la UPN carece de independencia y ha quedado reducida a un grupo de agentes de la dictadura, al principio dirigido por el secretario de la Corte Suprema (de la justicia orteguista). Responde a la línea política oficialista y sus líderes solo se ocupan de echar incienso a los dictadores y a denostar en contra del periodismo independiente. La UPN nació combatiendo una dictadura y agoniza de rodillas ante otra dictadura.

*Los periodistas de los medios de comunicación oficialistas, repiten los gestos de los tres monitos ante los crímenes de la dictadura: no miran, no escuchan, no hablan. Y ahora que Ortega revivió el cuento medieval del “demonio”, con el cual los colonialistas aterrorizaron a nuestros antepasados para que adoptaran su religión, sus agentes repiten el cuento de los “hijos del demonio”, esperando que una población “aterrorizada” acepte su paz sepulcral.

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