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Al sonar de las marimbas, Managua desbordó Monimbó

Una enorme marea humana se movió hasta el barrio bravo de Masaya en apoyo a su lucha contra la dictadura, tras cruenta represión de turbas orteguistas

Cientos de miles de ciudadanos de Managua y zonas aledañas, se movilizaron la mañana de este domingo en caravana hacia Monimbó, Masaya, en apoyo por la represión que sufrió este pueblo de parte de la Policía Nacional y las fuerzas paramilitares. La caravana salió desde la rotonda Jean Paul Genie. A las nueve de la mañana miles de ciudadanos llegaron al lugar con banderas azul y blanco. A medida que avanzaban sobre la vía, algunos ciudadanos se sumaban en sus vehículos, y siempre con la bandera de Nicaragua. En algunas entradas hacia Ticuantepe y sectores aledaños, motorizados esperaban para integrarse a la primera parte de la caravana.

En el camino hacia Masaya, los que no lograron unirse a la caravana, salieron hasta la carretera para saludar, silbar y gritar a los que pasaban por el lugar. La alegría de ver pasar a tantos vehículos contagió incluso a los trabajadores de algunos locales que quedan sobre la vía. Estos con sus celulares grabaron el paso de los cientos de miles que tenían un solo objetivo: solidarizarse con el pueblo de Monimbó.

Por la mañana los ciudadanos de Masaya levantaron las barricadas que estaban en la calle principal que conecta hasta La Placita, en Monimbó. Uno a uno los adoquines fueron ubicados en el lugar que ocuparon antes de que los pobladores los utilizaran como escudo para esquivar los disparos de los oficiales y sus turbas.

Sobre esa misma calle Mirna Palacios levantaba un “altar”, en el lugar exacto donde cayó Heriberto Antonio Rodríguez, de 45 años, quien falleció de inmediato al recibir un disparo detrás de su oreja durante la represión de este sábado. “Es para que su muerte no quede impune”, dijo la señora, quien observaba a los curiosos que se llegaban a asomar y tomar fotos.

Según organismos de derechos humanos, el saldo preliminar de la violencia, es de más de 130 heridos, un incendio que afectó al menos dos módulos del mercado de artesanías. También otros siniestros que dañaron la infraestructura de la Alcaldía de Masaya, y varios negocios saqueados.

Algunos trabajadores de negocios de venta de electrodomésticos, llegaron en una camioneta a limpiar el lugar. Cargaron a los vehículos lo poco que los saqueadores dejaron. “Se llevaron todo, fueron los mismos sandinistas. Por lo menos los de allá, del lado de El Calvario, lograron recuperar unas cuantas cosas, pero el resto se lo robaron”, refirió una ciudadana.

Aunque se suscribió una tregua el sábado a eso de las ocho de la noche, que tuvo como principal punto el intercambio de 24 pobladores detenidos por dos oficiales de la Policía, la tensión en las calles era evidente. La información de que venía una caravana desde Managua, era una noticia que todavía no cobraba tanta credibilidad.

A eso de las 10:30 de la mañana llegaron a Masaya los primeros motorizados. La paranoia de los ciudadanos, que creyeron que eran turbas sandinistas, provocó que muchos corrieran despavoridos a refugiarse en las casas aledañas. “Son los que vienen de Managua, no tengan miedo”, dijo un señor que venía en la misma dirección que los ‘extraños’. Los ciudadanos salieron de sus escondites y esta fue la primera señal de confirmación de que la solidaridad iba a desbordarse con los monimboseños.

La caravana pasa

Marcha a Monimbó
Ciudadanos de Monimbó recuperaron un fusil de las manos de un paramilitar. El arma era exhibida como trofeo en medio de la multitud. Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

Con la información de que la caravana de Managua llegaría hasta Monimbó, los ciudadanos apuraron el paso para levantar las barricadas. En medio de la espera, las personas expresaban su descontento por la represión de la Policía Nacional y los paramilitares. El repudio al Gobierno del presidente Ortega era notable.

José Eusebio Rodríguez, originario de Monimbó, expresó que toda “la matanza” pudo evitarse si el presidente Ortega hubiera escuchado a los ciudadanos y sus demandas. “No lo hizo y por eso el pueblo se levantó”, recalcó.

Rodríguez afirmó que fue un error que el presidente decidiera reprimir a un pueblo “histórico” como Monimbó, pues tanta sangre derramada en el pasado y las vidas que han cobrado los actos de violencia de las autoridades, solo “despertaron el odio en los monimboseños”.

“Y que ni crea que vamos a tener repliegue. Monimbó no está contento con esta situación. Esta situación ha sido la mecha que encendió todo, no va a haber 19 de julio ni repliegue táctico”, aseguró Rodríguez.

La caravana que salió desde la rotonda Jean Paul Genie, en Managua, entró a Masaya a eso de las 11:30. Antes, fue esperada por los ciudadanos de esta ciudad en la entrada a Nindirí. Estos fueron los encargados de escoltar a los demás hasta La Placita, lugar donde se concentrarían para luego realizar una marcha por distintos puntos de Monimbó.

Desde el puente peatonal, varios ciudadanos grabaron con sus celulares la recepción que las personas de Nindirí dieron a quienes venían en la caravana. Hubo abrazos entre desconocidos. Apretones de manos, sonrisas de satisfacción, miradas de complicidad. Ese fue el momento que marcó el inicio de un gesto que más adelante agradecería el pueblo de Monimbó.

Mientras todos esperaban la entrada de los vehículos, irrumpió en la tarima improvisada que estaba en La Placita, el famoso “comandante Monimbó o Caperucita”, un monimboseño que dirigió, con mucha picardía, un mensaje al presidente Ortega.

“Compañeros de Monimbó, hoy quiero decirle que no bajemos la guardia, que nosotros lo que queremos es que se vaya este Gobierno. Siempre vamos a estar unidos, adelante, y qué es la verga jueputa”, dijo el “comandante Monimbó”.

Marcha a Monimbó
Miles de ciudadanos asistieron en caravana a Monimbó, Masaya, en apoyo por la represión de la Policía Nacional y paramilitares Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

La espera de la caravana terminó y a las 12:00 del mediodía los motorizados llegaron a La Placita. Ahí aguardaban cientos de monimboseños que con morteros y pitos celebraron la llegada de sus “hermanos de Managua”. “Me siento contento, es tan bonito que ahora sean ellos que nos vengan a dar apoyo”, expresó un poblador, que aseguró visitó a los estudiantes de la Universidad Politécnica (Upoli), cuando esta era atacada por antimotines y turbas sandinistas.

La fila de vehículos empezaba desde “La placita” y llegaba hasta la entrada de Nindirí. Unos 7 kilómetros de motos, carros y camionetas. La Placita no dio abasto para tanta gente. La calle principal, que es la misma que se recorre para el repliegue táctico que año con año realiza el Frente Sandinista, también estaba completamente llena de ciudadanos con banderas azul y blanco.

A medida que transcurrían los minutos, más vehículos entraban por esa calle principal. Entre motos, camionetas, carros y camiones, la cifra fácilmente superaba los 7000. No había final en esa larga fila. Y aunque los ciudadanos empezaron la caminata por las calles del pueblo, “La Placita” no dejaba de llenarse.

“No había visto esto desde hace muchos años, porque cuando el Gobierno hace su tal repliegue, no se pone así”, mencionó Mercedes González, una estudiante universitaria originaria de Monimbó, que estaba en el atrio de la Iglesia de San Sebastián.

Los morteros sonaban a cada rato. Cada vez que llegaba una camioneta o un carro y sonaban sus bocinas o decían “viva Monimbó”, la algarabía se apoderada de todo el lugar. Más morteros explotaban y más voces gritaban de felicidad.

Los celulares de las miles de personas grabaron todo. Desde el lanzamiento de un mortero hasta los homenajes que hicieron algunas personas sobre la calle. Los curiosos se acercaban a tomar fotos de los letreros que llevaron algunos. Otros hacían imágenes de los retratos de los caídos en todo este tiempo de protesta.

En medio del cúmulo de personas, un grupo de monimboseños “exhibía” un fusil M16. El que portaba el fusil M16 reveló a Confidencial que lo habían conseguido una vez que desarmaron a un paramilitar durante los enfrentamientos del sábado.

El trofeo fue exhibido en buena parte de la calle principal. Cada vez que este grupo se detenía a explicar a los ciudadanos de dónde había salido el arma, se escuchaban gritos de victoria, de júbilo, de alegría. Contrario a lo que escribieron algunos en sus páginas de Facebook, este gesto de victoria, causaba gran emoción a los presentes. Nadie se sintió intimidado, es más, hasta pedían cargar el fusil.

A pesar de que el calor era agobiante, ninguno de los ciudadanos declinó de realizar el recorrido por las principales calles de Monimbó. Los carros sonaban la bocina de sus vehículos y las personas movían sus banderas. Las pancartas con mensajes de rechazo al régimen Orteguista, adornaron la manifestación.

Marcha a Monimbó
Más de 7000 vehículos llegaron hasta “La Placita”, en Monimbó, Masaya. Carlos Herrera | CONFIDENCIAL.

Algunas camionetas llevaban su propio sonido. Los que estaban agobiados por el calor y traían los vidrios de sus vehículos arriba, los bajaban y agitaban sus manos en señal de apoyo con el pueblo de Monimbó. “Ortega ándate, Ortega andate”, gritaban los presentes.

Los ánimos no bajaban. El gesto hermoso de los que llegaron en la caravana en algunos casos era agradecido con bolsas de agua. Una señora se aproximó al conductor de un carro, y le dio un vaso de fresco. El líquido refrescó al conductor, pues luego de tomarlo, sonó la bocina de su carro con más entusiasmo.

No hubo necesidad de que todos los medios de comunicación transmitieran en vivo la manifestación. No era necesario porque varios de los presentes lo hacían desde sus cuentas personales. Un joven de unos 25 años mostraba con mucho entusiasmo que su video lo estaban presenciando más de 50 de sus contactos.

Otros compartían fotos en Twitter e Instagram. Unos realizaban videollamadas y otros, que no tenían un buen celular, solo contaban por llamada lo que sucedía en el lugar en esos instantes.

La caminata por las calles del pueblo, empezó casi a la 1:30 de la tarde. El atabal, que era cargado por Arquímedes Hernandez, originario de Monimbó, dirigió la manifestación, que concluyó en el mismo punto de partida.

La caminata por las calles del pueblo era celebrada como una victoria. Después de tanta represión, de un muerto y cientos de heridos, Monimbó salía a manifestarse de forma pacífica y con enorme alegría. Por un momento muchos olvidaron la masacre realizada por la Policía y los paramilitares del presidente Daniel Ortega.

Digo por un momento, porque en el acto de clausura, se recordó por qué se marchaba ese día.

“Perdimos el miedo”

A las tres de la tarde la caravana de vehículos seguía entrando hasta La Placita. Ahí, ciudadanos agrupados en el Movimiento 19 de Abril, de Masaya, dieron unas palabras a los presentes.

“El día de ayer sábado doce de mayo todos los ‘masayas’ perdimos algo. Algunos perdimos negocios, perdimos casas, perdimos familiares, la tranquilidad de nuestro pueblo, en fin, hemos perdido hasta la felicidad. Pero lo más grande que como pueblo y como nación hemos perdido es el miedo”, refirió a través de los parlantes Yubran Suazo, miembro de este movimiento.

La gente grito en señal de aceptación. “Fuera Ortega, fuera Ortega”, vociferaron. Las bocinas sonaron otra vez y los ciudadanos estallaron en júbilo.

A pesar de que la actividad terminó luego de la lectura de este discurso, los pobladores no abandonaron el lugar. Si bien hubo una alerta de antimotines y paramilitares en la zona, la población no se arrugó. Un señor que estaba en la actividad dijo que “con esta gente, con el pueblo unido, nadie nos puede vencer”.

Hasta las cinco de la tarde varios estaban disfrutando de las canciones que sonaban a través del parlante. La vigilia de seguridad en Monimbó se extenderá el resto de días. El acto de solidaridad demostrado por los miles de nicaragüenses, despertó la fuerza que estaba oculta en este pueblo.

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