Política

“Pancho” Valenzuela, el hombre fuerte del FSLN en Estelí, va por su cuarto período

Un alcalde con “dos sombreros”

alcalde

Esteleanos reconocen aspectos positivos de su gestión edilicia, pero le reclaman por su ausencia como alcalde en una ciudad con economía pujante



La figura de Francisco Valenzuela es asociada al poder en Estelí. Aunque su tercera candidatura consecutiva como candidato a alcalde por el Frente Sandinista en esa ciudad da cuenta de ello, su rango como secretario político departamental y su cercanía con una de las mano derecha de la pareja presidencial en Nicaragua, Fidel Moreno, eclipsa su titularidad edilicia.

Antes de llegar por primera vez a la Alcaldía en el año 2000, Valenzuela ya era conocido en Estelí como ‘Pancho’, un destacado dirigente regional de la Juventud Sandinista y luego diputado suplente en la década de los noventa.

Su paso por la Juventud Sandinista en Estelí coincidió con el de Moreno. Ambos pavimentaron una carrera política dentro del actual partido de gobierno. Al día de hoy el secretario de la comuna capitalina es uno de los principales operadores de la vicepresidenta Rosario Murillo, y Valenzuela uno de los “super alcaldes” que controlan al resto de sus homólogos sandinistas.

El primer periodo de Valenzuela es recordado como fructífero y autónomo por Roberto Moncada, expresidente de la Cámara de Comercio de Estelí. Durante la década del 2000 las transferencias municipales no estaban establecidas, y Valenzuela gestionó cooperación internacional a través de hermanamientos con ciudades europeas. Desde ese entonces, Estelí se perfilaba como una promesa económica del país: El auge tabacalero y un comercio dinámico daban espacio a una urbe en constante crecimiento.

“Podemos decir que Pancho fue alcalde en su primer período: Decidía y los gobiernos liberales respetaban su autonomía”, asegura el empresario Moncada. “Ya en el segundo periodo, Pancho tuvo una buena gestión pero más reducida. No ha tenido aquella libertad”.

Valenzuela dejó de ser solo un alcalde. Su nombramiento como secretario político del Frente Sandinista departamental lo apartó de sus funciones edilicias y le obligó a repartirlas con las partidarias. Como sucedió con Sadrach Zeledón en Matagalpa —otro de los “super alcaldes” del norte—, el edil esteleano dejó de “ser cercano” a la población.

Esa apreciación la perciben incluso compañeros de partido de Valenzuela. Gerardo Espinoza Calderón, concejal suplente del Frente Sandinista, lo describe como “un alcalde ausente”. “Lo sentimos así por las múltiples responsabilidades que tiene”, afirma Espinoza Calderón, quien además preside una asociación de retirados del Ejército Popular Sandinista.

Carlos Herrera/Confidencial

Espinoza Calderón asegura que quien ha asumido las responsabilidades edilicias es Víctor Ruíz, asesor legal de Valenzuela. Y en algunas ocasiones la vicealcaldesa Melania Peralta, quien también repetirá candidatura.

“Vamos a hacer solicitudes. Dejamos algunos documentos. Nos traemos el recibido… y al final ni nos llaman. Volvemos a la alcaldía y nos dicen que el alcalde no ha hecho nada. A eso le llamamos desatención”, define el concejal sandinista suplente.

Fuentes del partido en Estelí refirieron a CONFIDENCIAL que si bien Valenzuela es “ficha” de la pareja presidencial en Estelí, él todavía trata de conservar “al menos cierta independencia ornamental” de los dictados del Gobierno nacional. Es por eso que en el parque central de Estelí no hay símbolos como Árboles de la Vida, argumentan. Aunque en la sede edilicia la figura del comandante Daniel Ortega con gesto triunfal montando un caballo domina el flanco izquierdo del edificio.

CONFIDENCIAL buscó al alcalde Valenzuela porque varios militantes sandinistas, entre ellos Denis Molina Moreno, presidente de la Cooperativa de Transporte del Norte (COTRAN), coinciden en que Valenzuela es un funcionario “autónomo” que todavía da entrevistas a la prensa independiente. La tarde que preguntamos por él en su despacho nos respondieron que el edil no estaba. “Desde el mediodía está en una comunidad haciendo los preparativos para inaugurar un camino”, informa la vocera de la municipalidad.

“Todo el mundo lo conoce como una persona popular en Estelí. Donde lo encontrés le expones tu problema y lo resuelve”, afirma Molina Moreno. En su oficina exhibe con orgullo fotos en las que aparece junto al comandante Ortega. Con ese mismo entusiasmo el transportista aporta referencias positivas de Valenzuela, quien de reelegirse en las elecciones noviembre asumiría su cuarto periodo.

Los asentamientos de Estelí

Vista de unas de las calles del barrio Alexis Argüello. Carlos Herrera/Confidencial

La proliferación de asentamientos ha sido una de los principales problemas durante los dos periodos consecutivos de Valenzuela en Estelí. En el barrio Alexis Argüello las calles destrozadas y fangosas son una molestia para Jenny Blandón Molina. Ella recibió un título de propiedad del lote que ocupa su pequeña casa, después que el asentamiento fuese elevado a la categoría de barrio sin que las autoridades municipales brindaran servicio de aguas negras ni reparado el estado de las vías, que en varios tramos resultan intransitables.

En el Alexis Argüello, donde los Gabinetes de la Familia tienen presencia dominante, las quejas para el alcalde Valenzuela no cesan. Luis Benavides reclama que para mejorar las vías como comunidad aportaron dinero en concepto de contrapartida, pero la maquinaria un día abandonó el barrio sin explicaciones. Varias casas hacia el oeste, Juana García Zambrana “demanda” que ‘Pancho’ se “ponga las pilas”.

“La gente de este barrio hemos ido a pedirle ayuda a Pancho, pero nunca se encuentra. ‘No está’, dicen las secretarias”, reclama García Zambrana.

Pese a ello, los militantes sandinistas no ven la necesidad de sustituir como candidato a Valenzuela. “Es un alcalde buenísimo. Hay que reconocer lo que ha hecho por las calles y el pueblo de Estelí”, valora Alder Torres antes de abordar un bus de la COTRAN con destino a Condega.

El Plan de Inversión Anual Municipal de Estelí de 2017 contempla la construcción y el revestimiento de calles en 14 barrios. Un aproximado de 25 mil 419 metros cuadrados gestionados, según el documento, a través del programa social “Calles para el Pueblo”. Ninguno de esos proyectos de adoquinado incluyen al asentamiento Alexis Argüello, donde sus habitantes claman como mínimo la reparación de las trochas.

El presidente de la COTRAN avala la reelección de Valenzuela basado en una visión pragmática: Los proyectos son suficiente parámetro para mantenerlo, aunque reconoce que en las filas del Frente Sandinista en Estelí hay militantes capacitados para sucederlo. “No importa quién esté o si han pasado diez años, pero lo que sí debemos ver son las obras de progreso que él ha hecho. No todo es malo”, matiza Molina Moreno.

En el casco urbano de Estelí el problema es el desorden. “Se ha convertido en un mercado”, compara Eddy Macias Carvajal, docente universitario. La atestada calle municipal por el comercio, que se come las aceras, y el gran número de vehículos estacionados dificultan el tránsito de peatones y conductores.

En las horas pico el caos es intensificado por los parlantes de las ventas de ropa, electrodomésticos y celulares. El presidente de la COTRAN dijo que ha sido un tema que le han planteado a Valenzuela. “Tienen que ordenar la ciudad”, exhorta Molina Moreno. Pero hasta ahora no sucede. El alcalde pasa más tiempo en otros municipios del departamento de Estelí resolviendo gestiones como secretario político.

Un alcalde con dos sombreros

Carlos Herrera/Confidencial

“Es bien difícil mantener dos sombreros”, analiza el expresidente de la Cámara de Comercio de Estelí, a quien le preocupa que la alcaldía no responda a las demandas de una ciudad con una industria pujante como la tabacalera.

“Pancho tiene que viajar por todos los municipios del departamento. Tiene que delegar funciones en el asistente y en la vice alcaldesa. Entonces las gestiones, las resoluciones o las respuestas que deben de dar no son tan rápidas como se hacían estando él. Creo que eso de dos sombreros le quitan un poco de dinamismo al alcalde, que no puedo dedicar más tiempo al trabajo netamente municipal, porque tiene que hacerlo con el partido”, expone Roberto Moncada.