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Algunas razones de las sinrazones orteguistas

Simpatizantes del FSLN participan en una acto oficial de respaldo al comandante Daniel Ortega. EFE | Confidencial

La contundencia del informe de la Misión de la ONU para los Derechos Humanos sobre las violaciones de estos derechos de parte del Estado nicaragüense, es incuestionable.  Un informe justo, no por la seriedad profesional de sus investigadores, sino por el valor de la  documentación gráfica y los testimonios sobre  la verdad aportados por gente del pueblo y corresponsales extranjeros, que dejaron al descubierto a los responsables de asesinatos y demás atrocidades.

Otra prueba de la culpabilidad de la dictadura Ortega-Murillo,  es el procesamiento judicial de los inocentes y sus condenas por delitos cometidos precisamente por esbirros al servicio de los patronos de quienes los juzgan.  Jueces y magistrados son instrumentos despiadados de los desmanes de la dictadura en el campo de la justicia.

Son los dos personajes principales del régimen político opresor quienes insisten con su versión contraria a los hechos, continúan la represión, desconocen el informe de la ONU y ofenden a sus integrantes. Como eso no les bastó, agregaron su selvática decisión de cancelar la permanencia en el país, equivalente a una expulsión, de la oficina de la Misión para la defensa de los derechos humanos de la ONU.

El descaro y la irracionalidad de los gobernantes, provoca hacer interrogantes en busca de una la explicación sobre las posibles causas de su absurda terquedad de negar las pruebas y los testimonios que siguen motivando el señalamiento mundial de su culpabilidad.

¿Creerán que ellos tienen la razón y que el mundo es el equivocado? ¿Sus principios, si acaso tienen alguno, serán tan fuertes como para fundar en ellos su terquedad? ¿Qué tipo de moral, ética o conciencia les anima a no aceptar sus culpas? ¿Acaso han caído tan bajo en criminalidad, que ni lo sospechan, y en vez de animarse a tratar el conflicto civilizadamente, se cierran a cal y canto en sus falsos razonamientos para continuar por la vía del terror?

Pienso que en ellos hay de todo un poco para persistir en su terquedad frente al mundo, pero igual pienso que existen otros motivos para mantenerse arraigados en sus posiciones políticas irracionales.  A las respuestas de esas interrogantes, les sumo algunas conjeturas:

*Es cierto, los Ortega-Murillo se creen dueños no solo del país, sino también de la conciencia de sus fanáticos, y les hacen creer que sus mentiras son verdades, y que sus crímenes los comete los “golpistas”.

*Los Ortega-Murillo nunca han actuado bajo ningún principio revolucionario, porque de lo contrario, hubiesen dependido de las decisiones de la  colectividad partidaria, y no de su verticalismo.

*Sus actuaciones carecen de ética política, y eso se refleja en que han deformado y centralizado los aparatos del Estado, han reformado a su medida la Constitución Política, y tolerado la corrupción de sus funcionarios para obtener fidelidades.

*Carecen de moral, porque la represión la aplican de forma indiscriminada: persiguen, irrespetan y calumnian a los obispos de la iglesia católica, predican preceptos cristianos con fines demagógicos y se endiosan cuando califican la rebeldía popular… ¡como “una herejía”!

*Hacen a un lado la ética, cuando asesinan a niños, jóvenes y personas de todas las edades, sean hijos o parientes de empleados del Estado, de sandinistas o de orteguistas; reprimen a ex miembros de la Policía y del Ejército (el Sandinista y el Nacional) que se niegan a participar en la represión.

*Ya se cuentan casos de represión contra ex compañeros de Daniel Ortega en la clandestinidad y la guerrilla, los encarcelan y procesan por “terroristas” por oponerse de modo cívico a sus desmanes dictatoriales.

*Entre quienes experimentan en carne propia la saña de Ortega, está el ex guerrillero y ex coronel Carlos Brenes: él se destacó mucho más que Ortega en la lucha clandestina y guerrillera, pero está encarcelado y juzgado por “terrorista”.  Carlos Brenes, integró  el comando que  asaltó la casa de Chema Castillo (1974)… ¡para sacar de la cárcel a su mismísimo carcelero de hoy, Daniel Ortega!

*Otra ingratitud traicionera: dos ex integrantes de la Insurrección de los muchachos en Matagalpa (1978) están presos y falsamente acusados de la muerte de Lenin Díaz Mendiola, hijo se Bernardino Días Ochoa y Benigna Mendiola: Abdul Montoya Vivas y Rogelio Martín Gámez (Nachito).  Abdul es hijo del colaborador de Carlos Fonseca Amador, el ex diputado sandinista Erasmo Montoya. Su delito: marchar demandando la libertad de los presos políticos.

Junto a las causas de su insensata terquedad de no aceptar el informe de la ONU ni adelantar las elecciones para resolver la crisis política, económica y social, los Ortega-Murillo tienen otra sinrazón que motiva sus otras sinrazones: el miedo de perder la riqueza acumulada desde el poder absoluto que han ejercido, partiendo de La piñata. Esto recuerda un sabio refrán popular: “Quien nunca ha tenido nada, y llega a tener, loco se puede volver”.

Nadie sabe a cuánto asciende la riqueza material del clan Ortega-Murillo, aparte de las propiedades inmuebles, empresas y medios de comunicación conocidos.  La vida principesca de sus hijos no se obtiene con los salarios en los cargos que se asignan, menos por el trabajo de ninguno de ellos, comenzando por papá, quien nunca se ocupó de ninguna actividad productiva.

Su miedo puede ser también, porque parte del capital familiar está en bienes inmuebles, y no pueden venderlos.  Tampoco podrían depositar su capital en dólares en el exterior por motivos sospechados: el orteguismo, por haberse asociado, por conveniencia política, a los organismos, países progresistas y partidos revolucionarios que enfrentan la política hegemonista de los Estados Unidos, temen que este país, controlador del sistema bancario internacional, pudiera tomar medidas que afecten sus depósitos.

Y no parece razonable pensar que lo tienen en Venezuela, siendo que una de sus fuentes de ingresos ha sido la colaboración venezolana, a menos que tenga tratos ilícitos con algún funcionario es ese país o de otro país latinoamericano.  Podrían tenerlo en Rusia. Pero en dónde fuere que lo tengan, el problema por el capital monetario de los Ortega-Murillo, igual que sus problemas políticos, ya está internacionalizado.

Por otra parte, la dictadura Ortega-Murillo ha dado lugar a la participación estadounidense que, como siempre, busca cómo pescar en el río revuelto de nuestros países, ahora bajo el paraguas de la solidaridad internacional con nuestro pueblo oprimido y ensangrentado por esta dictadura.

Hay una última conjetura acerca de la tozudez de los Ortega-Murillo de aferrarse al poder como sea y al costo que fuere: se trata de la jugada “salvadora”que están haciendo con Arnoldo Alemán, ante Luis Almagro, para unas elecciones adelantadas, pero bajo la égida de Ortega y solo con sus aliados zancudos.

Esta conjetura tiene bases ciertas, como son la campaña de Ortega contra los obispos para justificar el cambio de mediadores y testigos, y su afán de negarle representatividad a la Alianza Cívica.  El interés de Arnoldo Alemán de hacerse pasar como “líder de la oposición”, es por no perder la protección judicial que le ha dado su socio. Es que ni Ortega ni Alemán se sienten a salvo del riesgo de ser procesados por el origen ilegítimo de sus respectivos capitales.