Política

Alianza Cívica propone reanudar negociación el 31 de julio

Sostienen que el Gobierno miente y que se equivoca si cree que puede encontrar una solución unilateral. “No pudieron, ni podrán”, refutan

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia emplazó al Gobierno de Daniel Ortega a reanudar la mesa de negociación para buscar una salida pacífica a la crisis sociopolítica, suspendida desde mediados de mayo.

A través de una carta dirigida al canciller Denis Moncada Colindres, este jueves, la Alianza planteó que espera que el restablecimiento de la negociación conduzca al alcance de “acuerdos tangibles” y marque el inicio de “una etapa de respeto a los derechos humanos, a la pluralidad política y social, a la libertad de expresión y al consenso básico para una Nicaragua libre, democrática y con justicia para todos”.

La carta fue dirigida con copia al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y el representante de la OEA, Luis Ángel Rosadilla, como testigos y acompañantes de la negociación.

Emplazamiento a Ortega

El día anterior, la comitiva opositora realizó una conferencia de prensa en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), con la que prácticamente le dijo al Gobierno, a los ciudadanos y a la comunidad internacional “aquí seguimos”.

El equipo negociador leyó un comunicado en el que instó a Ortega a cumplir su palabra, informaron de manera velada que están sumando esfuerzos con la Unidad Nacional Azul y Blanco “y otros actores”, y recordaron a diversas instancias internacionales que están listos para seguir acompañándolos en el proceso de democratizar Nicaragua.

La frase que resonó con más fuerza en el enorme y ventoso salón abierto del Incae fue “emplazamos al régimen para alcanzar la libertad de los presos políticos”, cuando la leyó el doctor Carlos Tünnermann, miembro de la Mesa de Negociación, por parte de la Alianza.

También se señaló que está creciendo el número de ejecuciones extrajudiciales, y que los exreos políticos siguen siendo rehenes jurídicos del régimen, porque sus casos no fueron desestimados y sobreseídos definitivamente, como se acordó.

El llamado también incluye “el reconocimiento de las víctimas; el cumplimiento inaplazable y completo de los acuerdos de garantías ciudadanas y de liberación definitiva de excarcelados; el esclarecimiento de la verdad con justicia, reparación y no repetición; y la celebración de elecciones libres, observadas, transparentes y anticipadas”.

Después de enviar a sus representantes a reunirse con los miembros de la Alianza, el régimen pasó primero, a la “pantomima” diaria de seguirlos enviando, cuando los representantes de la ciudadanía autoconvocada dejaron de asistir a las citas.

Lo siguiente, fue dar paso al insulto y la descalificación de los delegados de la Alianza.

“Que quede claro que Nicaragua ha escogido el camino de la paz, el diálogo y la negociación, y tiene enfrente a un Gobierno que miente, que dice que busca una solución unilateral, pero miente, porque no puede resolver por sí solo los problemas de exclusión y de falta de democracia”, dijo Azahálea Solís, también negociadora azul y blanco.

“No pudieron, ni podrán”, añadió, reclamando así para el bando disidente, la consigna acuñada por el oficialismo, como ocurrió con otras consignas desde el inicio de la Rebelión de Abril.

¿Dónde estás, buena fe?

El mensaje a la nación y, de paso, a la comunidad internacional, es que la Alianza Cívica acoge la resolución de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) del 28 de junio, así como la exhortación de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), del 10 de julio.

En ellas se plantea “la necesidad de una negociación efectiva y de buena fe, y el cumplimiento de los acuerdos ya alcanzados para superar el deterioro de las instituciones democráticas y de los derechos humanos y encontrar una solución pacífica a la crisis política”.

La carencia de señales que indiquen esa tan anhelada ‘buena fe’, es uno de los impedimentos para llevar adelante las negociaciones, y es también, una de las exigencias de la comunidad internacional.

“Buena fe y diálogo efectivo, es cumplir los acuerdos que el Gobierno ya ha firmado. La Mesa de Negociación no es para llegar a firmar papeles, sino para encontrar acuerdos que permitan superar la crisis en que se encuentra el país”, declaró Tünnerman.

Al decir que “este es un momento crucial para la Nicaragua que todos queremos. En esa Nicaragua alcanzamos y debemos estar todos las y los nicaragüenses sin distingo de credo político, religioso, étnico, ni generacional”, el comunicado también incluyó un mensaje para las bases del danielismo, y de quienes abogan por un nuevo modelo de exclusión que terminaría reproduciendo el mismo modelo que se quiere erradicar.

No a nuevos pactos

La Alianza también declaró de varias formas, sus esfuerzos por acercarse a otras organizaciones, al decir que “en este contexto, junto con la Unidad Nacional Azul y Blanco y otros actores, estamos construyendo el camino para la libertad, la justicia y la democracia”.

“Es tiempo de unirnos para construir el país que nos merecemos y con el que soñamos”, añade el texto.

El llamado parece adelantarse a la posibilidad de que el Gobierno busque sus propios interlocutores, y organice con ellos un nuevo diálogo, que desemboque en acuerdos para cambiar el sistema, con la intención final de tratar de legitimar una candidatura –y nueva victoria electoral predeterminada- de Daniel Ortega en 2021 o cualquier fecha cercana.

“La Alianza ha demostrado coherencia, cohesión, unidad y firmeza, y eso ha movido al Gobierno a buscar otros interlocutores que en el pasado, mediante pactos prebendarios, han empeñado el futuro de Nicaragua”, advirtió otro de los negociadores, el abogado José Pallais.

Insistiendo en un tema que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ya dejó en claro al régimen de Daniel Ortega, el representante estudiantil Max Jerez, recordó que, como parte de su labor de buscar consensos, la OEA escuchará a diversos sectores para buscar consenso alrededor de reformas electorales, lo que puede incluir a los partidos políticos.

Lo que la OEA no hará, sin embargo, es negociar esos temas con ningún actor, si no está presente la Alianza, para dar legitimidad a cualquier acuerdo al que se llegue.

“La unidad en materia electoral, tiene que darse necesaria y rápidamente. La Alianza y otros, estarán trabajando para lograr un consenso nacional por la democracia, para alcanzar verdaderas reformas electorales y cambios en Poder Electoral, para asegurar que los nicaragüenses podamos ejercer el derecho a elegir, que nos ha sido robado”, declaró Pallais.

Sin llamar a ninguno por su nombre, el jurista invitó a los partidos políticos a “sumarse a ese esfuerzo, o elegir si traicionan a Nicaragua, buscando un nuevo pacto prebendario, como ha ocurrido en otros momentos de nuestra historia”.

Advertisements

Más en Política

Send this to a friend