Política

Rechazan vicios de vieja cultura política del país

Alianza Cívica sostiene: Diálogo no puede ser a espaldas del pueblo

Destacan que comunidad internacional no olvida a Nicaragua, y que las violaciones del régimen de Ortega serán discutidas en el Consejo de Seguridad ONU



Los partidos políticos que deseen seguir teniendo vigencia en la Nicaragua que vendrá cuando la familia Ortega – Murillo abandone el poder, deben entender que la vieja forma de hacer política ya murió, porque a partir del 18 de abril en Nicaragua “hubo una explosión muy fuerte en la que se le estaba dando la espalda a una forma de hacer política”, analiza la dirigente feminista Azahálea Solís, al ser entrevistada junto con Douglas Castro, ambos miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia, en el programa Esta Noche.

“No es que se tengan que anular las personerías jurídicas, sino que tendrá que haber un proceso de reconstitución de la credibilidad del proceso electoral, porque debe haber cambios en el padrón electoral, en la Ley Electoral, en la estructuras del Poder Electoral”, reclamó Solís.

Según ese criterio, los partidos políticos que quieran mantenerse según la antigua dinámica verán cómo les va, porque “aquí hubo un golpe de mesa muy fuerte, con el que se dijo: esta política de exclusión no me sirve, y yo quiero ser parte de esta política”.

“Si hay gente que cree que va a reprivatizar las negociaciones políticas de salida a la crisis del país, esa gente está pensando antes del 18 de abril, y olvidando lo que pasó en estos cuatro meses”, recalcó.

Pensando en el protagonismo que pareciera querer recuperar el Partido Liberal Constitucionalista –incluso, con el empuje de su ‘socio’ danielista, el FSLN- Castro rechaza la posibilidad de que el PLC sea parte del Diálogo.

Basa su rechazo en los 15 años de deslegitimación que acumula ese partido. “Si estamos en esta situación es por el pacto, y sabemos que Arnoldo Alemán, [autoproclamado líder de esa otrora influyente agrupación política] no tiene confianza ni reconocimiento alguno por parte del pueblo”, justificó.

“En el caso de las pretensiones que han tenido expresiones como el PLC o el APRE, de ser parte de un diálogo que sea a la medida de los intereses de Daniel Ortega, sabemos que el pueblo no los va a apoyar”, dijo Castro.

“El Cardenal Brenes decía que para entrar a este Diálogo hay que pedirle permiso al Gobierno o a la Alianza Cívica, y creo que no queremos las puertas abiertas para un partido político como el PLC, así es que deberían ir a tocarle las puertas al Gobierno”, invitó.

ONU verá caso Nicaragua

Aunque las expectativas de la ciudadanía siguen siendo grandes, los miembros de la Alianza saben que el camino para acabar con el régimen Ortega – Murillo sigue siendo pacífico y no violento, y es por eso que insisten en que las partes deben volver a la mesa de diálogo, advirtiendo que no es posible, de ninguna forma, pretender que se dialogue de espaldas a las exigencias de la sociedad.

“No podemos volver a la idea de ‘privatizar’ la política, cuando existe la demanda de volver a hacerla pública. Por eso decimos que el diálogo que necesitamos es el que demanda la calle”, en el que se acuerden elecciones generales anticipadas, que sean libres, inclusivas, transparentes, observadas internacionalmente, en las que toda la ciudadanía sienta que puede participar, dijo Solís.

Aunque el ambiente en las calles de Nicaragua pareciera no ser favorable a las ilusiones de los ‘azul y blanco’, Castro y Solís siguen siendo optimistas, en especial porque “hay una cancha que es nacional, y otra que es internacional, y se retroalimentan constantemente”, dijo el dirigente cívico.

Solís por su parte, dijo citando el reporte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que “deben ponerse libres los que nunca debieron estar detenidos”.

“Hay muchos elementos en ese informe, que pueden ser muy útiles en la discusión del Consejo de Seguridad, [el próximo 5 de septiembre] pero que también puede servir para que en el Consejo de Derechos Humanos que se reunirá a mediados o finales de septiembre, también se hable sobre Nicaragua”, valoró.

Si el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se va a reunir para analizar qué pasa en Nicaragua, es porque tiene suficiente información sobre la verdad de lo que pasa en el país, y eso hace que no se pueda fingir que en Nicaragua no está pasando nada, ni se puede fingir que aquí todos los días se están rompiendo todos los parámetros mínimos de Derechos Humanos, opina Solís.

La abogada confía en que la llegada de la expresidente de Chile, Michelle Bachelet, al puesto de Alta Comisionada de Naciones Unidas parta los Derechos Humanos, garantiza la continuidad del trabajo que efectúa esa dependencia para seguir tutelando los derechos humanos alrededor del mundo, con ventaja para Nicaragua, por razones de cercanía geográfica y cultural.

“El comisionado saliente deja bien alto el listón. Deja dentro de la ‘tubería’ de Naciones Unidas, un informe de alto nivel, profundo, y yo no esperaría menos de Bachelet, porque ella sufrió represión en la dictadura de Pinochet; sabe lo que es ser un preso político, y vivir en situación de exclusión”, argumentó Solís.