La traición de su partido

El profesor Álvaro Gómez es excombatiente lisiado del Ejército Sandinista, su hijo murió en las protestas de Monimbó

El profesor Álvaro Gómez, excombatiente del Ejército Popular Sandinista, decidió iniciar una vida de cero junto a su familia en Pavas, el distrito más populoso de San José.

Tiene su hogar temporal en una cuartería asfixiante. Para acceder a las habitaciones que la familia renta en este edificio de construcción temeraria, hay que acceder desde la calle por un largo, oscuro y estrecho pasillo, que desemboca en una suerte de patio embaldosado, tendedero y zona de reunión a la vez.

Es aquí donde nos recibe, para contarnos la traición que sufrió del que fue su partido, el Frente Sandinista, al que apoyó para que Daniel Ortega regresara al poder en 2007.

“En los ochenta participé en la guerra contra lo que decían, entre comillas, el imperialismo. Era un joven de 17 años, me integré a la lucha y ahí perdí la pierna”, relata Gómez.

“Después, en 2007, anduve haciendo actividades políticas para llevar al poder al Frente Sandinista, pero ya cuando miré que la familia Ortega Murillo se iba montando en el poder me retiré. En los últimos años yo ya no quería saber nada de la familia Ortega Murillo”.

El asesinato de su hijo

Su hijo, Álvaro –que estudiaba el cuarto año de Banca y Finanzas en la UNAN–, también creía en el Frente Sandinista, hasta que Ortega desató la represión contra quienes se oponían en abril a una reforma a la Seguridad Social.

Entonces se unió a las protestas. Fue asesinado, dice el padre, por esbirros del régimen. El asesinato de su hijo llevó al profesor Gómez a apoyar a los muchachos en las barricadas de Monimbó.

A Gómez lo echaron de su trabajo como profesor en el Instituto Central de Masaya, donde por 20 años impartió clases de Física y Matemática y comenzó a ser amenazado.

El pasado cuatro de agosto Álvaro Gómez decidió huir de Masaya con su actual esposa y sus dos hijos. En Pavas esperan reconstruir su vida.

“Los verdaderos traidores de la revolución no somos nosotros, son la familia Ortega Murillo, porque ellos traicionaron todos los principios revolucionarios. Ellos no tienen principios para hablarme a mí de revolución”, afirma el excombatiente.

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