Nación

Ni las amenazas de enjuiciamiento, amedrentamiento de la Policía, detuvieron la marcha de este sábado

Apoyo masivo a los obispos de Nicaragua

Marcha obispos Nicaragua

Miles de nicaragüenses refrendan la labor humanitaria de obispos y sacerdotes y el esfuerzo de la CEN en el Diálogo Nacional



Varios muchachos pedían dinero a los transeúntes mientras veían pasar la ‘Marcha de Apoyo a los Obispos’, en Managua. El frasco de plástico dejaba ver claramente un rótulo que decía que el dinero que pedían era para fabricar morteros, pero eso no detuvo a una señora menuda vestida de negro, que llegó a depositar un billete dentro del frasco.

“A partir de hoy, usted es terrorista”, le dijo uno de los muchachos con sorna. “Amén”, le respondió ella con sencillez, dándole más valor a la solidaridad entre nicaragüenses, que a las amenazas del régimen, empeñado en criminalizar las protestas.

Como ellos, miles de personas asistieron a una marcha que también pudo llamarse ‘de apoyo a los presos políticos que están en La Modelo’, o ‘con los médicos que despidieron en León’, porque los ciudadanos aprovecharon para solidarizarse con cada nuevo gremio que va sufriendo la represión gubernamental.

De un poderoso altoparlante transportado en la tina de un vehículo salen las notas de “Adelante Monimbó”, en la voz de Carlos Mejía Godoy, que sigue cantando las luchas de este pueblo que lo ha admirado a lo largo de las décadas.

En la acera de carretera a Masaya, los muchachos siguen agitando su tarro para llamar la atención de las personas que pasan cerca de ellos. Todos llevan el rostro cubierto, pero en sus ojos se refleja, muy claro, la inspiración de quien sabe que no hay tiempo que perder para seguir luchando por la patria, y el vigor de quien no está dispuesto a rendirse, aún después de haber sufrido el terror paramilitar.

Ninguno revela su nombre. Uno de ellos, tan delgado como los demás pero más alto que todos, indica que se les identifique solo como “ex atrincherados de la UNAN-Managua”, y señala un hecho evidente: “El pueblo está desbordado, apoyando la lucha, a pesar del riesgo que significa apoyar esta marcha”.

“La gente está en las calles, sin miedo, aunque nos acusen de terroristas”, dice en referencia a la aprobación de las leyes 976 y 977, con las que la administración Ortega quiere asustar a la gente. “Ya vamos para cuatro meses, y siguen atacando, hiriendo y matando a la gente”, reclaman.

Explican que “ya no venden morteros ni huleras (tiradoras, en el argot nicaragüense). Ahora, andar un mortero es un acto de terrorismo que se castiga con 20 años de cárcel, pero ellos nos atacan con fusiles AK, con Dragunov, con armas antitanque. El Gobierno dice que ellos solo tiran a matar cuando es necesario, pero a nosotros nos tuvieron 20 horas bajo fuego en la iglesia de la Divina Misericordia, sin importarles nada”, recuerdan.

“¿Que nos pueden acusar por terrorismo? Sí, nos preocupa, pero estamos dispuestos a seguir en la lucha, por esta patria. La mayoría de nosotros estábamos en la UNAN porque nos tenían señalados y ya no podíamos regresar a nuestras casas, pero estamos dispuestos a tener ‘patria libre y vivir’, o ‘patria libre o morir’. Lo que sea necesario”, prometen.

Restablecer el diálogo

Alberto es administrador en una institución financiera. Quizás por eso oculta su rostro tras la máscara de Guy Fawkes (la de Anonymous, tomada de la película ‘V’ de Vendetta), para expresar su apoyo a los obispos, recordando que “ellos primero apoyaron a nuestros estudiantes, y apoyan la democratización de Nicaragua”.

Alberto considera que es urgente que se restablezca el diálogo y se adelanten las elecciones, pero en un ambiente de independencia de poderes, y aunque reconoce que los presidentes de todos los poderes del Estado se subordinan a Ortega, no pierde la esperanza de que la presión, y sanciones internacionales, obliguen al mandatario a regresar a la mesa del diálogo.

LARH no esconde su rostro detrás de una máscara, ni de una pañoleta o un pasamontañas, pero igual prefiere guardarse su nombre, pese a que lo único que está haciendo es repartir volantes, inspirando a sus lectores para que no olviden cuál es el objetivo de tanto sacrificio: construir una patria nueva.

Como muchos, hace tiempo se dio cuenta que no bastaba con dar ‘me gusta’ a una publicación, retuitear un mensaje, o reenviar una imagen por WhatsApp, por mucho que con ello ayudara a denunciar un hecho, una nueva barbarie, o una violación de derechos humanos.

“Me puse a pensar en cómo apoyar la causa, y me di cuenta que tenía que impulsar alguna acción que promoviera esta lucha. Algo que ayudara a sumar otro granito de arena”, detalla mientras sigue repartiendo sus volantes, en los que pide a la gente que, si vamos a cambiar este país, comencemos por no tirarlos al suelo, y mejor dárselo a alguien más para que lo lea.

“Queremos tener un país verdaderamente democrático, en el que podamos vivir sin miedo, sin delatores, sin represión, donde haya una justicia verdadera, no politizada, que te condene porque así lo ordena un partido político”, graficó.

Evangélicos y católicos marchan juntos

Hace tiempo que las actividades multitudinarias organizadas por la Iglesia católica, dejaron de ser solo para católicos. Los evangélicos Henry Aguilar y Zacarías Ascencio dan fe de ello.

Henry es un artista consumado. Ha pintado cien variantes distintas de El Güegüense, pero este sábado ‘marcha’ sobre su moto, con una cartulina con la que trata de demostrar que las iglesias evangélicas también apoyan a los obispos católicos.

“Soy nicaragüense, y Nicaragua es una sola nación. Por eso, más allá de los credos y más allá de las religiones, tenemos que unirnos para apoyar a los sacerdotes, que son vulnerables, que están amenazados de muerte”, graficó.

“Las iglesias evangélicas cristianas que estamos comprometidas con este pueblo, no debemos quedarnos calladas”, dice en contraposición a la criticada actitud de otras congregaciones religiosas que han guardado silencio o peor aún, se han dejado fotografiar a la par del dictador.

“Las iglesias que tenemos más de 40 años de estar en Nicaragua, no estamos de acuerdo con él. Las que lo apoyan son las que llegaron al país en los años 80 o después. Muchas de esas megaiglesias que han recibido prebendas o terrenos de parte del gobierno”, explicó.

Zacarías por su parte, subido a una camioneta station wagon, ondeaba una bandera de Israel con la Estrella de David, porque “el señor le dio la Promesa a esa nación, y Nicaragua es parte de esa nación en sentido espiritual”, argumentó.

Su fe le indica que “así como Dios bendijo a Saúl, y luego lo abandonó cuando Saúl comenzó a practicar la hechicería, lo mismo hizo Daniel Ortega, y por eso, Dios lo va a sacar del poder”.

Zacarías admite que Ortega pareciera tener la sartén por el mango, pero no por eso desmaya. “Pareciera que esta lucha cívica no afectara a don Daniel Ortega, pero yo le aseguro a usted que los seres humanos no alcanzamos a ver cómo obra Dios”, asegura confiado.

Las banderas de la Iglesia católica ondeaban lado a lado con las banderas azul y blanco de la patria. Es normal en una marcha convocada para mostrar apoyo a los obispos. A un lado de la carretera, aprovechando la sombra de un árbol, tres señoras cansadas aprovechaban para reponer fuerzas mientras llegaban a por ellas.

“Este pueblo respalda a los obispos, el Diálogo Nacional, y la salida de Daniel Ortega. Se lo hemos repetido hasta la saciedad”, insisten, dejando en evidencia la firmeza de su posición, más allá de su edad.

“Hasta su hermano, Humberto Ortega apoyó la continuación del Diálogo, y que sea con los obispos”, dijo otra de ellas, citando las palabras del exjefe del Ejército, entrevistado la noche del viernes por CNN. “Si no escucha a su hermano, entonces está más loco de lo que pensamos”, dijo otra de ellas.

Las damas relataron que “toda carretera Sur está en esta marcha”, y que si lograron coordinarse de esa manera, fue porque “nos vemos diario en misa, de rodillas ante el Señor. Es cierto que esta Iglesia está llena de pecadores, pero también de gente buena y de gente santa”, relató la tercera.

“Señoras, ¿me van a compartir sus nombres?”, les pregunté.

“Mejor no. Somos católicas, apostólicas y romanas. Si quiere, llámenos de esa forma”.

“De acuerdo. Muchas gracias, doña Católica, doña Apostólica, y doña Romana. Que regresen bien a sus casas”.

 

Monseñor Miguel Mántica, párroco de la iglesia San Francisco de Asís, en Bolonia, Managua

No somos golpistas. Solo le presentamos propuestas

 

¿Qué opina de la respuesta de la ciudadanía?

Estoy sorprendido, porque la gente se sigue manifestando prácticamente debajo de las balas. Hemos sido agredidos en tantas ocasiones, que cada persona que viene aquí está poniendo en riesgo su seguridad personal, y sin embargo, son cienes de miles de personas las que continúan viniendo. Creo que es una gran muestra de cariño, de cercanía, con los pastores de la iglesia, con los obispos.

 

¿Cómo valora las críticas del presidente Ortega en contra de los obispos?

Hay un grave error de fondo, y es pensar que la crisis política que estamos viviendo es algo superficial e insignificante. Nosotros estamos pasando por una situación grave, y para problemas drásticos, soluciones drásticas.

Hemos dicho varias veces que las nuestras son propuestas, en ninguna manera imposiciones. Si él entendiera que son propuestas, y que son propuestas válidas, nos podríamos sentar en un diálogo serio que llevara a resultados satisfactorios para el pueblo de Nicaragua.

 

¿Usted cree que todavía puede reanudarse el Diálogo Nacional?

Creo que el Diálogo indudablemente va a continuar. Deseo que lo más pronto posible. Que no transcurra demasiado tiempo, y sobre todo, que no se acumulen más muertes.

 

Ortega parece querer organizar un Diálogo a su medida…

El pueblo de Nicaragua quiere a la Conferencia Episcopal en el papel de mediador y testigo que ha venido cumpliendo. Se ha demostrado de muchas maneras, y se está demostrando con esta marcha. Es inútil buscar otros caminos que no van a dar ningún fruto.

 

Contra marcha en respaldo a Ortega

Marcha obispos Nicaragua

Centenares de simpatizantes del Frente Sandinista salieron a las calles para respaldar al presidente Daniel Ortega y expresar su repudio a los “golpistas”, como el mandatario tilda a los que protestan contra su Gobierno desde el pasado 18 de abril.

A pie, en motocicletas y en vehículos, miles de simpatizantes del Gobierno, entre ellos empleados públicos y miembros de la Policía Nacional, marcharon desde las afueras de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) hasta la Rotonda Hugo Chávez, en un recorrido de unos cinco kilómetros.

Durante esa caminata, convocada por el Gobierno para exigir justicia para las víctimas que ha dejado la crisis que atraviesa el país desde hace más de tres meses, expresaron su respaldo a lo que denominan un “proceso revolucionario encabezado por el comandante Daniel Ortega”.

“Estoy aquí para apoyar al comandante, el único presidente que ha sabido sacar adelante el país y eliminar la corrupción”, dijo a Efe Carlos Daniel Gámez, uno de los participantes en la marcha.

“Los golpistas asesinos quieren acabar con Nicaragua, pero no lo vamos a permitir”, agregó.

Asimismo, exigió justicia para las víctimas que ha dejado la crisis, cuyas muertes, según dijo, han sido provocadas por “ellos mismos”, en alusión a los opositores, “para sacar al comandante del poder”.

Martha Acosta, otra de las manifestantes oficialistas, expresó a EFE su respaldo al mandatario y al “proceso revolucionario que intentó ser destruido por grupos terroristas financiados por la derecha nicaragüense”.

Durante la marcha de este sábado, los manifestantes gubernamentales portaban banderas rojinegras del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la de Nicaragua, además cargaban rótulos de “Queremos la paz”, y demandaban justicia para las víctimas.

El Gobierno, a través de la vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo el pasado día 20 que los opositores se mataron entre sí, en el marco de las protestas antigubernamentales que comenzaron el pasado 18 de abril, para responsabilizar al presidente Ortega.

La dignataria dijo que después de tres meses de iniciada la crisis, “la culpa sobre esos muertos recae sobre el golpismo terrorista y criminal en Nicaragua”, como califica a los detractores al Gobierno.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló al Estado como el “único responsable” de la violencia en Nicaragua, porque ha usado a sus fuerzas de seguridad para “reprimir, matar, provocar lesiones y detenciones arbitrarias”, según su secretario ejecutivo, Paulo Abrão.

También la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) y organismos humanitarios locales, han responsabilizado al Gobierno de Ortega de las graves violaciones a los derechos humanos en el marco de la actual crisis.

Las violaciones incluyen “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, según la CIDH, lo que ha sido rechazado por el Gobierno nicaragüense. EFE.