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La escritora habla de su nuevo libro de poesía

Gioconda Belli y su "avanzada juventud"

"Nicaragua vive un momento de gran impotencia ciudadana", advierte Belli.

Carlos Salinas Maldonado | 5/3/2013
@CSMaldonado

Gioconda Belli está de fiesta. La escritora festeja la publicación de su más reciente libro de poesía, En la avanzada juventud —lo presentará en este mes de abril, en España—, que marca un punto de inflexión en su vida literaria. Es, en palabras de Belli, “un libro que habla con alegría, que celebra un poco haber llegado a este punto de mi vida”. Un libro, en fin, que celebra la razón de ser mujer, escritora, intelectual comprometida, madre, nicaragüense. Y que podría ser una especie de catarsis frente una fuerte depresión sufrida por la situación política del país, de la que Belli habla en esta entrevista.

La fiesta comenzó en Granada durante el Festival Internacional de Poesía. Belli regresó a su país —donde una vez se alzó un pueblo como un puño enhiesto a tomarse el futuro— para homenajear a Ernesto Cardenal —el poeta que para ella es un filtro mágico y ardiente de la realidad— y reencontrarse de cerca con un pasado que la define, pero que también ha sido la causa de sus pesares. La escritora asegura que la situación política del país la sumió en una profunda depresión que la apartó por una temporada de la escritura —“hasta las ganas de escribir mi blog se me habían quitado”, dice —, y que la ha llevado a reflexionar sobre el presente actual de Nicaragua —este presente descarnado y fofo, este presente sin presencia, tal y como ella lo ha definido.

“Siento que en Nicaragua estamos en un momento de gran impotencia ciudadana, porque como ciudadanos no tenemos posibilidades a menos que te alinees con el partido del Gobierno. Estamos totalmente incapacitados de actuar porque nos han cerrado todas las vías, inclusive pienso que la vía electoral se murió en Nicaragua”, asegura la escritora.

Gioconda Belli recibe a Confidencial en un café del Hotel Darío, de Granada, una casona colonial de dos pisos y pintada con colores pasteles (todo el edificio parece un gran queque), que cuenta con un hermoso jardín central, muy verde, y una relajante fuente en medio. Allí la escritora platica con un grupo de admiradores que muestran su fascinación por Belli con amplias sonrisas. Ellos le piden fotografiarse a su lado (Belli es un poco reacia a esta hora de la mañana, pero accede siempre sonriente). Tras la foto la escritora da indicaciones a un colaborador, que la ayuda porque le han cortado el servicio de teléfono celular, lo que la indigna. Ernesto Cardenal se pasea por el salón y la escritora lo saluda con fraternal familiaridad.

Gioconda Belli no deja de sonreír, aun cuando habla de la difícil situación que a traviesa Nicaragua, con una institucionalidad machacada por el Gobierno de Daniel Ortega.  La política nicaragüense, medita la escritora, se ha descompuesto a tal nivel que corrompe todos los estratos de la sociedad. “Se ha hecho un esfuerzo bien particular para corromper a la clase política de este país, que no es una clase política muy desarrollada. Es más susceptible al chantaje, a que los compren; ha habido un trabajo de divide y vencerás que ha tenido éxito”, dice. “La clase política”, agrega, “podría conformarse como una alternativa, pero ha sido socavada en sus cimientos”.

También critica la forma de hacer política de Ortega, basada en el típico populismo latinoamericano — auspiciado por la ayuda petrolera del convaleciente presidente venezolano, Hugo Chávez— y una particular relación con el capital, que parece antinatural en el ex guerrillero que critica a los ricos y cuyos anuncios gritan por toda Managua “arriba los pobres del mundo”. “El populismo se alía con el capital, se desarrolla una relación prebendaria, paternalista, con la mayoría más pobre, y aplasta a la clase media, porque es de ella de donde puede salir la verdadera alternativa y la oposición. La estrategia es dejar a la clase media con las manos amarradas”, afirma Belli.

¿Puede Nicaragua salir de ese ciclo de populismo y arbitrariedad? Belli suspira. “Uno tiene que ver la historia como un proceso largo”, dice, “nosotros vivimos un instante de la historia, pero estoy convencida de que no puede haber ningún cambio social si no hay quien procese intelectualmente ese cambio, si no hay quién motive a la gente y si no hay quien lo hable, porque la palabra es lo que comunica, es lo que nos hace elaborar la realidad de una manera que te dé las luces para salir de cualquier estancamiento”.

Ese es el trabajo de los intelectuales, asegura la escritora. Y por eso los intelectuales no se pueden deprimir. Por eso ella venció su depresión. “Los intelectuales latinoamericanos están jugando su papel, tal vez no tan vistosos como lo fueron en el tiempo de las revoluciones, porque ésta es una lucha mucho más difícil, es una situación mucho más ambigua, el enemigo es mucho menos claro”, asegura. “El papel del intelectual latinoamericano es tener una actitud bien vociferante, hablar y criticar y no deprimirnos, porque realmente ese es uno de los problemas, porque los intelectuales somos bien susceptibles, sensibles, y los poetas peor; pero pienso que hay que mantener la lucha, mantener nuevas maneras de incidir socialmente y de subirles la parada a los políticos”, dice Belli. Por eso ella regresó a la escritura, volvió a su blog, y alzó nuevamente su voz. Por eso presenta su nuevo libro, que celebra la vida, su trayectoria. Por eso Gioconda Belli está de fiesta.

Comentarios

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M. Martini

La verdad no entiendo cómo una mujer tan inteligente como la Belli puede decir semejantes cosas. No me parece nada acertada esa imágen gris y con bozal que presenta de Nicaragua. Yo veo otra realidad, veo a un pueblo alegre, veo a jóvenes activos, siento libertad en el aire, no sólo de cualquiera a hacer y decir lo que quiera, de cualquiera a llevar el estilo de vida que quiera, sino el ser ¨libre¨ en mayusculas, saber que el aire es sano, que el gobierno no es fascista, que ahí se anda un poco más en paz. No entiendo lo que la Belli quiere o espera de Nicaragua, supongo que un país que baja la cabeza, y dice si al fascismo mundial, eso aquí no lo encontrará. Hay mucho que se le puede criticar a Ortega y a la Murillo, pero no creo que la falta de ganas y vitalidad sea parte de esa crítica...Abrazos...

5
roberto cuadra

Gioconda, a quien no conozco pero sí he leído con abigarrado desdén y voluptuoso desgarramiento integral, es, como uno de los personajes principales de Emile Bronte, una figura arriesgada, aferrada a una vida no menos aterradora y conceptual en sus planteamientos, con linderos que desbordan todo canon literario y linguístico. La suya son obras para leerlas y vivirlas, y, si alguien ha vivido y visto esto y aquello, es la escritora Gioconda Belli. Escribe espeso, dice el apologista. Pero yo recuerdo lo que alguna vez dijo Ernst Jünger, en un acertado y certero ensayo, sobre el escritor. Dijo Jünger: "....El escritor es un forajido que se aparta de la sociedad para vivir en los bosques del lenguaje..." Los bosques de Gioconda son abigarrados y, al afirmar esto, recuerdo a la famosísima novelista norteamericana Djuna Barnes (elogiada por T.S. Eliot, James Joyce, entre otros), y, con singular temblor, a una de sus personajes en su estupenda novela "El Bosque de la Noche". "!Dios! a caperucita le gustaría ver al lobo y a la abuelita en la cama...." Dice en deslumbrante diálogo. "Vendaval amargo que te llevas todo de este mundo..." Boleros de mi alma. !Anda!

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Aura Lila

Solamente lo que cuesta es lo que de veras tiene valor para todo ser humano.
Cuando llego la hora de decirle a la patria, "aca estoy contigo", esta mujer que sin necesidad material, supo de la desgracia de su gente humilde y sencilla, comprendio el deber de unirse a la lucha que debia ser de todo ser, para hacer posible ese cambio urgente para todos. La oportunidad de cambio se dio, pero como en todo pasaje de la historia, hubo aprevechadores, oportunistas como lo hubo tambien "ingenuos y bien intencionados". Los resultados ya los vivimos y vemos como proliferan millonarios del siglo XXI.
Mas no podemos abandonar la brujula, el norte de lo que aun tenemos pendiente. Tenemos que retomar el camino por dificil que sea. De manera que, a sonar tambores y atavales que anuncien y despierten a todos los que aun permanecemos en tiempos de letargo actuar. Somos hechos de vigor y valor y saldremos de este enorme atolladero. Tengamos fe.

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Duilio Chavez Menese

Hola soy director del departamentos de Estudios Hispanicos de la Universidad de San Antonio Texas. Estoy muy encantado con la poesia de la escritora Belli y quisiera tener la opurtunidad de invitar a la Sra Belle a un paseo por el parque de la Universidad. Es muy bonito, si ella puede llegar en primavera, seria genial.

2
David Pastora

Gioconda gracias por todo lo escrio aqui estoy totalmente de acuerdo, mis felicitaciones y adelante y mis mejores recuerdos de aquella epoca en que todos trabajabamos en funcion de un solo objetivo, pero bien las historia ha cambiado y ojala que algun dia la gente pueda visualizar la verdad donde todos podamos participar ejerciendo nuestros derechos establecidos en la constitucion de nuestro Pais.Es una lastima que una gran cantidad de personas les han negado el derecho a expresar sus propios sentimientos hoy por hoy o se hace lo que dice la familia en el poder o los corren y con la realidad economica del Pais muchos optan por hacer lo que les digan a costa de su propia inconformidad y desacuerdo pero tienen familias que sostener, se estan aprovechando de la necesidad de una gran cantidad de personas inclusive a los maestros, medicos,ingenieros, administradores etc etc.
Pero esta demas hablar mas del asunto, solo quiero enviarte un abrazo de amigo y hermano que siempre la recuerda de aquellos tiempos dificiles,tambien mi admiracion por todo lo que hace y escribe muy lindo.
Abrazos y adelante

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Luis Bernardo Villalobos Solano

Hola: soy el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica, aficionado a la poesía y gran admirador de Gioconda Belli. Si pudieran contactarme, ya que en una visita a Costa Rica me encantaría invitarla a un Café en mi oficina. Mil gracias

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