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Cementera es ahora un grupo empresarial para crecer con el mercado

Holcim espera señales del canal

'Nosotros comenzaremos a acercarnos cuando veamos las luces muy claras' sobre el proyecto canalero.

Iván Olivares | 10/7/2013
@IvanOlivares66

Construir cualquiera de los megaproyectos que están en la cartera del sector público o del privado –sea Tumarín o la refinería– representarán grandes retos de logística que obligará a ‘hilar fino’ a sus constructores, así como a los proveedores de materiales. Especialmente los de concreto. Máxime si ese proyecto es el canal interoceánico.

“Este tipo de proyectos son más logísticos que otra cosa”, asegura Dolores Prado, Gerente de país de Holcim, empresa que proveyó el concreto para construir tres puentes recién inaugurados, donados por el gobierno de Japón: Las Banderas, Tecolostote y La Tonga, así como el Puente ‘Santa Fe’, sobre el río San Juan. Otro de sus clientes es el Hospital Militar, en Managua, que es “el proyecto más grande que se está haciendo en este momento”.

Si bien la empresa ha tenido que reorganizarse, ampliar su personal y equipos, e incrementar sus inversiones para seguirle el paso al crecimiento del sector, la construcción del canal –una obra faraónica- obligaría a las dos empresas cementeras a trabajar a marchas forzadas para cumplir los requerimientos de la obra.

“En Panamá, tanto mi competidor (Cemex) como nosotros, tuvieron que comenzar a trabajar varios años antes de la ampliación del canal. Comenzaron ampliando varias plantas de cemento para duplicar la capacidad de producción y poder surtir la demanda. Son decisiones a las que hay que entrarle con varios años de anticipación”, señala Prado.

En el caso de Nicaragua, cuando se hacen cálculos basado en proyectos similares, “resultan miles de millones de toneladas, de metros cúbicos de concreto para zanjas, para el equivalente de las esclusas”. Son cantidades tan grandes “que uno no puede ni imaginárselo. Es tanto, que en este momento no tenemos esas cantidades. No lo tiene nadie”, insiste.

Entre otras labores previas, “habría que ver qué tipo de cemento se va a necesitar, porque no es el mismo cemento que para la construcción. Son requerimientos diferentes, y el cemento diferente necesita materia prima diferente, así que no sabemos si la materia prima que tenemos aquí es la adecuada para ese tipo de cemento”.

Lo siguiente es comparar la capacidad de producción de las empresas, con el flujo que demandará el proyecto, porque “a lo mejor el flujo es de varios años, y habría que medir los picos para saber si podrás abastecerlo o no. Es un proyecto que debe manejarse de manera integral, de la mano con los constructores. Hay que ver si el cemento va a granel, cómo serán los silos a construir… es toda una logística”, detalla.

Con todo, eso no implica que la empresa esté trastornando su actividad diaria para estar listos para el canal. La gerente dijo que no han buscado a los dueños de la concesión canalera, porque la entrega “está reciente”.

“Si son rapidísimos, los estudios de factibilidad tardarán 2 a 3 años para decidir por dónde pasará el canal, y después de esa definición, comenzar a buscar el financiamiento, luego los constructores, así que serán unos 3 a 4 años muy intensos. Nosotros comenzaremos a acercarnos cuando veamos las luces muy claras”, asegura.

La refinería y Tumarín

Aunque la central hidroeléctrica todavía no arranca plenamente, Holcim sí se ha acercado a Tumarín, “desde hace varios años. Es un proyecto bien interesante, bien complejo. Es una zona donde llueve todos los días”, explicó Prado. El acercamiento pretende, en líneas generales, conocer el proyecto, para saber qué es lo que va a necesitar.

Pensando en el tipo de cemento que se tendrá que usar para construir la represa, la empresa tuvo que hacer “pruebas con el agregado de la zona, para saber cómo va a resultar, y hay muchas cosas que aún no están claras en ese sentido”. Por otra parte, “llevar el cemento a una zona tan lejana como el río Grande de Matagalpa puede duplicar el costo del producto”, adelantó.

Con referencia a la refinería, Prado recordó que “el financiador es ALBA, y estamos con ellos en otros proyectos, porque ALBA es uno de los grandes constructores de este país: tiene viviendas de interés social, oficinas, entonces sí tenemos un relación con ALBA como cliente, y sí le hemos seguido la pista a la refinería”.

En el sitio “se están haciendo las bases para los tanques, y esas bases las está haciendo una empresa que trabaja con nosotros. Normalmente, el dueño del proyecto no es el que construye, ni el que te compra, entonces hay que acercarse al constructor, que es quien compra el producto, y al dueño, para saber de qué se trata la obra”, añadió.

Tres años de crecimiento

Según el Banco Central de Nicaragua, durante el primer trimestre del 2013, “la actividad de construcción reflejó un crecimiento interanual de 10.8%”. Ese desempeño ha obligado a empresas como Holcim a reorganizarse e invertir para crecer con el sector.

“El mercado de Nicaragua tiene 3 años (2011, 2012 y 2013) de estar creciendo de forma bastante sostenida y sí, hemos hecho muchos cambios en nuestra organización: pasamos de ser una planta de cemento, a un grupo empresarial. Holcim en Nicaragua ahora tiene cemento, concreto, agregados, y la red de ferreterías Construmás, que es la más grande de Nicaragua, así como la asociación solidarista de trabajadores de Holcim”.

“Poder conformarnos como un grupo empresarial fue posible gracias al dinamismo del mercado y a su crecimiento. Recuerdo la época en que éramos 40 a 60 empleados, y hoy somos 200. El crecimiento tiene que haber ido a la par de las ventas y de los servicios que demanda el mercado”, añade la gerente.

Los datos oficiales de la empresa muestran que desde 1999 hasta el 2011, habían invertido un poco más de US$50 millones, a los que se le sumaron US$10 millones entre el 2012 y 2013, y se le sumarán otros US$3 millones entre 2014 y 2015, ampliaciones han servido para “ampliar nuestra capacidad de producción” dijo Prado.

“Vamos a incrementar en dos etapas hasta un 35% de la capacidad de producción, y en equipos para atender la demanda de concretos. Abrir la nueva planta de agregados nos costó US$2 millones; invertimos casi US$1 millón anual en la red de ferreterías… podría decir que nos estamos acercando a los US$70 millones desde que comenzamos en Nicaragua”, añadió.

En los últimos años, la administradora de la empresa de cemento y concreto, observa que “el crecimiento por sectores ha sido cíclico: el sector de viviendas de clase media y alta fue muy fuerte hasta antes del 2011. Después bajaron un poco, y diría que en los últimos 3 años, la vivienda de interés social ha tenido mayor relevancia”, detalla.

En cuanto a proyectos de infraestructura, observa mayor dinamismo en la construcción de puentes y carreteras, así como en edificios residenciales, tanto de apartamentos como edificios de oficina.

“Nicaragua es un país donde todo mundo tenía sus oficinas en una casa de habitación, y a medida que las empresas van creciendo, tienen más problemas de seguridad, parqueo, y se dan cuenta de la importancia de estar en un edificio que supla esas necesidades. Entonces surgen soluciones como Invercasa, El Centro Número 2, y otros que se están construyendo para llenar esa demanda de oficinas”, explicó.

Ese crecimiento también puede palparse en los departamentos, pero no en todos por igual. Prado identifica dos ejes: uno en Chinandega, encabezando la actividad de occidente, y otro en Estelí, en el norte. “En esas dos ciudades están abriendo cines, hoteles, supermercados, centros comerciales, porque son lugares que tienen mucho dinamismo. Matagalpa no se queda atrás, pero creo que Estelí está un poco mejor”, valoró.

 

Las carreteras de concreto

En los últimos años, y de forma todavía ‘tímida’, comienzan a verse más calles hechas de concreto. La razón, según Dolores Prado, gerente de Holcim, es que “tanto el gobierno como los empresarios privados, se han dado cuenta que el costo inicial de hacer una vía de concreto, comparado con la de asfalto, podría ser menor, aunque es difícil que siga siendo así, por la forma en que ha subido el petróleo, y el asfalto”, lo que casi equipara los precios.

“Donde no vas a poder pelear nunca, y donde el asfalto jamás le hará competencia al concreto, es en el mantenimiento. Una carretera de asfalto se diseña para una vida útil de 20 años, haciéndole recarpeteo cada 3, 4 o 5 años máximo. Una de concreto podría necesitar reparación al cumplir 10 años, y son reparaciones que se pueden hacer fácilmente”.

Un tercer elemento es que “el cemento se produce en Nicaragua con materia prima local, mientras que el asfalto -que es derivado del petróleo- hay que importarlo”, lo que refuerza la decisión de construir carreteras de concreto.

Prado cree que sí se construirán más carreteras de este tipo, porque de hecho ya se hizo con concreto la de Puerto Sandino (la refinería de ALBANISA), así como la circunvalación Masaya - Granada, detrás del Coyotepe. También se acaba de sacar a licitación la vía Nejapa - Izapa en concreto, que comenzará dentro de unos 4 meses.

“Eso es muy bueno, porque el gobierno, la empresa privada y los constructores se han dado cuenta que el concreto vino para quedarse en las carreteras”, concluyó.

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