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Las relaciones de China con América Latina

Fue en la década de 1960, a raíz del triunfo de la Revolución Cubana, que se establecieron las primeras relaciones diplomáticas entre ambos

Lilly Soto Vásquez | 9/2/2014

1960-1980

Cuando uno escucha que China (RPCh) se ha convertido en una de las potencias mundiales debido a su crecimiento económico sostenido y que ostenta el mayor número de habitantes de las naciones del mundo (1300 millones de los 7,000 millones que poblamos el planeta Tierra no deja de sentirse apabullado y sorprendido por los datos, sin embargo es necesario el estudio para analizar cómo han avanzado sus relaciones con América Latina.

Las relaciones de la RPCh con América Latina han cobrado auge en estas últimas décadas, particularmente a partir de los años 80. Debemos recordar que desde la proclamación de la República Popular de China en 1949 con el triunfo de las fuerzas comandadas por Mao Tse Tung, tanto América Latina como China no mantenían relaciones debido a razones políticas, culturales y geográficas. Posteriormente, en el período de la guerra fría (1947-1991), la posición de la política exterior norteamericana estableció pautas en la política exterior de los países de América Latina y esto tuvo sus consecuencias en las relaciones de China con el continente americano. En este período, la mayoría de países establecieron relaciones con China-Taiwán y no mantuvieron relaciones con las autoridades del continente. 

La situación ocurrida en los años 60, nos la relatan los autores Elda Molina Díaz y Eduardo Regalado Florido en su trabajo “Una panorámica de las relaciones económicas entre China y América Latina, de  la siguiente manera: 

Fue en la década de 1960, a raíz del triunfo de la Revolución Cubana, que se establecieron las primeras relaciones diplomáticas de China con América Latina. Este acontecimiento sirvió para que en los años 1960-1965, los contactos chino – latinoamericanos entraran en una nueva fase, que tuvo su reflejo en la dinámica de los intercambios económico-comerciales. Si bien el valor del comercio bilateral alcanzó sólo un poco más de 30 millones de dólares en 1960, ya en 1965 superó los 343 millones de dólares. El monto acumulado durante 1960 - 1965 llegó a los mil 300 millones de dólares (Recuperado el 29 de diciembre de http://www.moftec.gov.cn).Este alentador comportamiento se vio drásticamente frenado en la segunda mitad de la década de los 60, por distintas causas. De un lado, afectaron las discrepancias entre China y la URSS; de otro, los bruscos cambios de la situación política de América Latina (golpes militares en varios países de la región); a lo que se sumó el estallido de la “Revolución Cultural” en China.

En los años 70, con la expulsión de Taiwán de la Organización de Naciones Unidas y la restitución de la República Popular de China, 11 países de América Latina y el Caribe reconocieron diplomáticamente a la RPCh. (Chile (1970), Perú (1971), México, Argentina, Guayana y Jamaica (1972),Trinidad y Tobago, Venezuela y Brasil (1974), Surinam (1976) y Barbados(1977).)

En ese período se sostuvo un proceso de normalización que tuvo repercusiones en los planos político y económico. En el orden comercial fueron refrendados más de 10 acuerdos con países de la región; el intercambio de delegaciones comerciales oficiales superaron las 50 y el monto del valor del comercio exterior se multiplicó por más de 8 veces, al pasar de casi 146 millones en 1970 a más de mil 261 millones de dólares en 1979 (Recuperado el 29 de diciembre de 2013 de http:// www.moftec.gov.cn)

Por otra parte, los años 80 provocaron en América Latina, profundos cambios como efecto del endeudamiento externo, lo que acentuó su vulnerabilidad y la obligó a asumir planes de estabilización y  programas de ajuste económicos con consecuencias nefastas para las poblaciones latinoamericanas. Ante el fracaso del “Consenso de Washington”, y con una nueva situación política, América Latina se ve obligada a buscar una nueva inserción internacional que le permita encontrar los recursos externos que necesita para generar un desarrollo sostenido y sustentable y paliar de esa forma los problemas económicos y sociales que le agobian. 

Los años 80 dieron fe de unas relaciones modestas y sostenidas. En lo político, el número de países en establecer vínculos diplomáticos con China aumentaron. (Ecuador y Colombia (1980); Antigua y Barbuda (1983); Bolivia Granada y Nicaragua (1985); Uruguay (1988). En lo económico, los intercambios comerciales y la cooperación económica y científico –técnica avanzaron pero este avance no fue significativo. El monto del comercio bilateral creció a un ritmo promedio anual algo inferior al 3%.

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