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Entre los depredadores figuran empresas asiáticas y Edén Pastora

"El tiburón de agua dulce no está extinto"

Ortega asegura que escualos desaparecieron del Cocibolca por “la contaminación del lago”, pero expertos aluden a pesca indiscriminada, a pesar de lo cual tiburones sobreviven

Wilfredo Miranda Aburto | 20/10/2014
@PiruloAr

En 1980, antes que la diplomacia revolucionaria de Nicaragua presentara sus cartas credenciales ante el imperio de Japón, descubrieron la pasión del emperador Hirohito por la biología y las especies marinas, y decidieron, como un gesto “muy singular” en la diplomacia mundial, regalarle al soberano un tiburón de agua dulce del lago Cocibolca.

El ex embajador de Nicaragua en aquel entonces, Jorge Huezo, narró a Confidencial que la idea era desde cualquier punto de vista genial para halagar a Hirohito. Además, porque los tiburones de agua dulce se volvieron una insignia inequívoca de Nicaragua.

“En los años sesenta había una cantidad de tiburones tremenda en el Rio San Juan y el Cocibolca”, dijo Huezo. El ex diplomático recuerda una excursión que realizó a El Castillo, Río San Juan, y en el Río Boca de Sábalo vio decenas de enormes ejemplares que nadaban alrededor de las pangas con su natural majestuosidad.

“Cazamos uno con un anzuelo que amarramos a los mecates de las hamacas y era muy sabroso”, recordó Huezo. Los tiburones que nadaban en aguas dulces sorprendían porque su naturaleza no era ésta, sino la mar salada. Y más la cantidad que existían que dio cabida a la dictadura somocista en la década de los setenta para entregar una concesión a una empresa surcoreana para pescar industrialmente los escualos.

La documentalista tica de origen nica, Elda Brizuela, quien por años ha investigado y documentado la historia de los tiburones de agua dulce, relata que los primeros ejemplares en el Cocibolca se vieron en la época de La Colonia, y narró las peripecias que estos depredadores oceánicos han pasado en aguas nicas.

La especialista de campo de National Geographic y colaboradora de la BBC, rechazó las declaraciones que el comandante Daniel Ortega realizó al respecto la semana pasada en Managua.

“¡Ese lago (Cocibolca) está contaminado! Allí había una especie de tiburones que prácticamente ha sido extinguida sin necesidad de Canal. ¿Por qué?, porque se necesita grandes inversiones, grandes plantas procesadoras que son muy costosas para que se pueda procesar todo lo que va al gran lago”, afirmó el mandatario sandinista.

Brizuela, apodada ‘La Tiburona’, dijo que los escualos no se han extinguido del lago. Lo que pasó es que la sobre explotación pesquera redujo ampliamente la población al punto de la extinción.

Los depredadores humanos

“En los años ochenta y noventa el deseo de la población de vender aletas de tiburones al mercado asiático llevó casi a su desaparición”, dijo Brizuela. “Tengo hasta un video en el que se promociona al Gran Lago como centro de pesca de tiburones con rifle”, describió la científica.

Entre los pescadores de tiburones en aquel tiempo se encontraba el comandante “Cero” Edén Pastora. “Era un pescador atorrante”, admitió Pastora vía telefónica. “Pesqué tiburones en 1977 pero en el mar, en la Barra del Colorado. Y más que pesca los cazaba para vender. Vendía a Costa Rica la posta, la aleta, la piel, el hígado… vendía todo”, contó el ex guerrillero.

Al comentarle sobre las declaraciones de Ortega, Pastora culpó a la empresa surcoreana de acabar con los tiburones de agua dulce. “Los pescaban masivamente por la aleta y le botaban la piel, la carne y todo”, aseguró. De acuerdo a Pastora, esta empresa propietaria de la concesión pescaba industrialmente con redes, mientras que él lo hacía con arpones.

“No son los mismos tiburones que entraban al agua dulce”, dijo Pastora al preguntársele sobre las especies de escualos que él cazó. “El tiburón de agua salado es uno y el de agua dulce es otro, que con los milenios, cuando eso era un brazo de mar, todo eso que quedó allí se fue adaptando al agua dulce. Pero el tiburón del mar no entra al lago se deshidratan”, describió.

Para Brizuela, la explicación de Pastora tiene un punto razonable. Antes de estudios científicos a cabalidad sobre el tema, se pensaba que el Cocibolca era una especia de bahía del océano Atlántico y al formarse Centroamérica los separó. Toda la fauna marina que estaba en el Gran Lago quedó atrapada y no pudo salir más hacia el océano.

Sin embargo, la científica dijo que después se determinó que eso era falso. Que los tiburones del océano y el Cocibolca eran los mismos: el tiburón toro. Las agallas que tiene este escualo, cuyo nombre en inglés es "Bull Shark", lo permite alcanzar estuarios de agua dulce y adaptarse sin problemas.

“Son los mismos tiburones los que cazaba Pastora. Él me contó anecdóticamente en una entrevista como agarraba al tiburón en el río y se retorcía con él como un gato”, aseguró la documentalista, quien enfatizó que la naturaleza del tiburón toro de cambiar de ecosistemas facilitó su pesca masiva en el Río San Juan y en el Cocibolca, ahorrándose las dificultades que tomaba en el océano.

Falso que desaparecieran

En esos años los tiburones eran enormes, dijo Brizuela, incluyendo el pez sierra. Pero ahora los que logran sortear los problemas de la sedimentación y el ser humano que los sigue atrapando, el tamaño de los escualos ha disminuido. “Nosotros hemos confirmado su existencia, no se han extinguido”, apuntaló la experta.

Brizuela afirma que evidentemente la población es menor también porque las condiciones hidrológicas y climáticas han afectado la presencia de los tiburones en este sistema. “Es falso que desaparecieron por contaminación. No hay evidencia de parte de nadie. El lago Cocibolca tiene poca visibilidad y no es sumamente profundo. Eso siempre se ha sabido. Cualquier alteración al agua altera la dinámica de estas especies. Repito, lo que entran son los de menor tamaño”, dijo.

Pese a la fiesta de tiburones que existían en el pasado, la diplomacia revolucionaria fracasó en la idea de transportar en una pecera integrada en un avión a un tiburón de agua dulce hasta Japón. “Los japoneses que todo se toman en serio dijeron que iban a preparar un compartimiento para trasladarlo”, relató el ex embajador Huezo. Pero Inpesca no pudo atrapar el ejemplar y la promesa del tiburón de agua dulce la siguió esperando el emperador Hirohito hasta el día de su muerte.

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