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Despidos masivos de técnicos y recortes al presupuesto

Hambre Cero en crisis

Investigación de Grupo Venancia: "En el campo hay una sensación de abandono por discontinuidad del acompañamiento técnico"

Wilfredo Miranda Aburto | 20/11/2014
@PiruloAr

El Programa Productivo Alimentario (PPA), o mejor conocido como Hambre Cero, uno de los programas sociales insignias del gobierno del comandante Daniel Ortega y la primera dama Rosario Murillo, pasa por momentos duros: no sólo por el recorte presupuestario del que será objeto en 2015, sino por las múltiples dificultades que su ejecución atraviesa en las zonas rurales, según una investigación del movimiento feminista de Matagalpa ‘Grupo Venancia’.

“En el campo hay una sensación de abandono que tienen muchas de las beneficiarias resultado de la discontinuidad del acompañamiento técnico”, expuso la investigadora de origen catalán Edurne Larracoechea, quien presentó este miércoles en Managua el estudio de “Hambre Cero, cuatro años después”, que analiza la situación de los municipios de Matiguás, Muy Muy y Río Blanco.

El diseño de Hambre Cero, instituido en 2007, cuando el comandante Ortega regresó al poder, como “instrumento central de su política de seguridad alimentaria”, destinado especialmente a familias pobres con la entrega de vacas y cerdas preñadas, y aves de corral con sus respectivos alimentos, establecía un componente de capacitación. Técnicos a cargo del Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca) realizaban visitas periódicas para instruir a las beneficiadas con el cuido de los bienes recibidos. Pero en el último año -indicó Larracoechea- la cantidad de técnicos disminuyó “drásticamente” al menos en los municipios analizados.

“Si hace dos años había unos siete técnicos para dar seguimiento al programa, desde hace varios meses sólo hay uno o dos (…) Este personal, además de trabajar con Hambre Cero, está a cargo de los demás programas del ministerio en los municipios”, dijo Larracoechea.

Ola de despidos en Mefcca

En Managua, trabajadores del Mefcca aseguraron que la ola de despidos que comenzó en abril pasado todavía continúa en esa dependencia estatal. En agosto denunciaron a Confidencial que 200 técnicos que atendían Hambre Cero y 47 funcionarios administrativos fueron apartados de sus cargos sin explicación alguna. Ahora, Juana Rodríguez, quién se desempeñaba como Viceministra y Gustavo Moreno, director de Tecnología, fueron los últimos defenestrados de acuerdo al reclamo de los trabajadores.

“Denunciamos que existe un plan de despidos para los primeros meses del 2015, con el objetivo de fomentar el nepotismo y contratar en los puestos vacantes a amigos leales, parientes, y a hijos de funcionarios públicos que tienen puestos importantes en el Gobierno”, sostienen los ex trabajadores, la mayoría de ellos pertenecientes a las delegaciones departamentales y coordinadores administrativos.

Confidencial también posee en su poder la carta que más de 40 empleados -todos ellos plenamente identificados y militantes sandinistas- enviaron al comandante Ortega en reclamo por el pago de su indemnización, que hasta el día de hoy no ha sido pagada.

“Consideramos importante expresarle que en el presupuesto aprobado para el año 2014 para el Mefcca existe la disponibilidad de 4.5 millones de córdobas para honrar los compromisos laborales de liquidaciones, por lo que no existe ningún impedimento para que se dé la tramitación de lo que legal y justamente nos pertenece”, reclaman a Ortega.

El pago de los técnicos y los beneficiados

La investigación del Grupo Venancia detalla que durante la merma de técnicos en los territorios, una de las cajas rurales que las beneficiadas crearon con el bono de Hambre Cero sirvió para hacer un préstamo a uno de los técnicos, porque tenía meses sin recibir salario por parte del Mefcca. Según los parámetros del PPA, las familias favorecidas deben regresar el 20% del valor recibido para crear “un fondo revolvente” que sirve como caja rural para hacer préstamos entre ellas mismas, una especie de cooperativa de ahorro y crédito.

Para lograr este objetivo, las beneficiadas (Hambre Cero está dirigido básicamente a mujeres) deben formar núcleos de aproximadamente 25 a 40 personas para ahorrar este 20% en dos años. Sin embargo, la investigación del Grupo Venancia arrojó que la mayor parte de los núcleos está lejos de completar esta meta.

“Las experiencias habidas en otorgar créditos productivos entre las beneficiarias han sido, por lo general, desfavorables”, explicó la investigadora Larracoechea, quien posee más de 10 años estudiando estos tópicos en el país. “Hay poca claridad entre las mujeres sobre para qué se puede usar el fondo y sobre quién tiene el poder de decidir. En varios casos encontramos figuras de liderazgos centralizados poco democráticos”, agregó.

El Grupo Venancia apuntó que a falta de técnicos el Mefcca ha ideado una “red de promotoras” con las mismas beneficiadas en los tres municipios analizados, pero “ha sido poca exitosa”. “Varias de las entrevistadas han recibido capacitaciones con ese fin, pero se quejan de disponer de poco tiempo y recursos, y de la falta de reconocimiento de algunas de sus compañeras”, acotan las conclusiones de la investigación.

Confidencial ha intentado entrevistar en reiteradas ocasiones a la ministra del Mefcca, María Antonieta Machado, pero no ha sido posible contactarla. La crisis de este ministerio inició en febrero pasado, con la destitución de Pedro Haslam como tutelar de la cartera. Por esos días, el recién fallecido contralor general de la República, Guillermo Argüello Poessy, dijo a este medio de comunicación que el Mefcca iba a ser sometido a una auditoría.

Respecto al tema económico, la propuesta de Presupuesto General de la República 2015 trae fuertes recortes a Hambre Cero. Un comunicado del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) calcula en menos 34% la reducción. En 2014 lo percibido por este programa fue 262.7 millones de córdobas, pero para el año entrante se reduce a 144.6 millones.

 

"Programa reproduce la división sexual del trabajo"

La Investigación del Grupo Venancia tiene un componente medular feminista. Su análisis de fondo está vinculado en cómo Hambre Cero les ha servido a las mujeres campesinas para superar las brechas de género. Si bien afirman que el programa ha tenido impacto positivo en cuanto a que la dieta familiar ha mejorado, y que las mujeres sienten “tener algo”, dueñas de su trabajo, las “dinámicas de género no han sido suficientemente transformadoras”.

“Aunque logra generar ciertos cambios en las dinámicas a lo interno de las familias y las mujeres sienten que adquieren cierto poder de decisión, este programa no rompe sino que reproduce la división sexual del trabajo”, sostiene la investigación. “Puede ser que las mujeres ganen más autoestima, pero el rol de los hombres queda intacto”.

Otro vacío identificado en esta misma línea por el Grupo Venancia, es que Hambre Cero no aborda el problema de la falta de acceso a la tierra, “elemento clave para el empoderamiento de las mujeres rurales”. Esto se manifiesta en que uno de los requisitos para poder optar al bono es poseer una manzana de tierra, que es el mínimo de espacio para afincar a una vaca.

El censo de 2011 del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) señala que apenas el 23.19% de las mujeres son propietarias de tierras en el país, por lo tanto esto ha impuesto una limitante a las mujeres beneficiadas por Hambre Cero. De acuerdo al Grupo Venancia, muchas terminaron vendiendo la vaca porque el alquiler del potrero les salía muy caro y era demasiado difícil mantenerla.

“Para poder incluir a las mujeres que no tienen acceso a la tierra, y que por lo tanto están en mayor desventaja, se introdujo un nuevo tipo de bono que no incluye vaca”, recopila la investigación. “Aunque es más incluyente, se realiza a costa de renunciar al componente que tiene más valor –simbólico como material- y que más aporta a la alimentación de la familia”, expone.

Para el Grupo Venancia un programa como este no puede ser efectivo sin antes hacer cumplir el acceso a la tierra para mujeres campesinas, pese a que Nicaragua cuenta con legislación en esta materia. “El número de vacas casi no ha aumentado desde 2007 y eso debe a la falta de tierra que hace que las mujeres tengan que vender las crías”, ejemplifican.

Finalmente, el Grupo Venancia critica las prácticas clientelistas que bullen en torno a Hambre Cero. Según cifras oficiales, el programa emblema del gobierno sandinista ha entregado un aproximado de 128 mil 336 bonos productivos desde su creación hasta 2014, siendo los años con mayor auge en 2008 y 2011, ambos correspondientes a jornadas electorales, indica el Grupo Venancia.

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