Confidencial » Arte y Ocio » Leer artículo

Honores al poeta de Solentiname

Cardenal: profeta en su tierra

Larga ovación de la Sala Mayor del Teatro Nacional al poeta vivo más grande de Nicaragua. El grito de resistencia de Ernesto Cardenal: "¡Me vale verga la muerte!"

Dánae Vílchez | 28/1/2015
@DanaeVilchez

En la total oscuridad se abrió el telón de terciopelo rojo. Se encendió una luz y apareció sentado al centro del escenario el anciano de cabello, barba y camisa blanca, pura blancura saturada por la claridad. Vestido con sus habituales jeans azules, de boina y zapatos crocs negros, Ernesto Cardenal se presentó ante la ovación de un público ansioso que lo esperaba. Un pequeño juego de muebles lo acompañó únicamente. A la derecha, una escultura escarchada de su autoría, con un pequeño conjunto de libros. A la izquierda, una planta en macetero y una mesa vacía. Al fondo, imágenes congeladas de una vida dedicada a la poesía. Cuando los aplausos terminaron, el poeta inauguró la lectura con sus Epigramas de joven enamorado.

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,

Porque el gesto más leve, cualquier palabra, un suspiro

De Claudia, el menor descuido,

Tal vez un día lo examinen eruditos,

Y este baile de Claudia se recuerde por siglos.

Claudia, ya te lo aviso.

A cada poema le precedieron palmas de la multitud de espectadores, que se reunieron este martes en la Sala Mayor del teatro nacional Rubén Darío para rendir tributo al poeta trapense de Solentiname en sus 90 años de vida. La figura histórica de Cardenal es una de las más prominentes del país, no sólo por su influencia literaria, si no por su papel dentro de la revolución sandinista, de la que se desprenden muchos de sus poemas. Tanto su admiración por el general Augusto C. Sandino, como las vivencias de la lucha contra la dictadura de Somoza y el posterior gobierno, fueron materia inspiradora para el poeta, que revivió el sentir del conflicto armado y la mística revolucionaria.

Con sencillez y humor recitó, en un escenario decorado-no intencionalmente- con los simbólicos rojo y negro de la bandera del Frente Sandinista.

Escucha mis palabras oh Señor

                                                            Oye mis gemidos

Escucha mi protesta

Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores

ni partidario de su política

ni te influencia la propaganda

ni estás en sociedad con el gángster.

No existe sinceridad en sus discursos

ni en sus declaraciones de prensa

Hablan de paz en sus discursos

mientras aumentan su producción de guerra

Hablan de paz en las Conferencias de Paz

y en secreto se preparan para la guerra.

El poeta exploró todas sus facetas en el recital: la de sacerdote, la de revolucionario, la de muchacho enamorado y la de entusiasta científico. “Es poesía científica o ciencia poética”, dijo antes de recitar sobre estrellas, cosmos, evolución, sexo y biología. Una mezcla entre la espiritualidad y la ciencia en una misma narración con mucha elocuencia y agudeza, abordando como eje central, el sentido universal de la vida.

Su gran apego a la isla de Solentiname en el lago Cocibolca también se  manifesta en su recorrido poético. “El canal destruiría la isla y todo lo que hay en el lago” dijo en referencia a los planes del gobierno y la empresa china HKND. Cardenal ha sido uno de los intelectuales nicaragüenses más críticos sobre el proyecto que calificó, en un artículo publicado en meses pasados, como “una monstruosidad”. 

Los honores al poeta. Su voz, su obra y su ejemplo

La reunión de intelectuales y personalidades de mundo cultural y político del país fue oportuna. La celebración convocó a escritores y músicos a converger en un homenaje  al poeta Cardenal, antecediendo su lectura final. Primero, inauguró la presentación, el narrador y ensayista, Sergio Ramírez. “No hubiera sido congruente que en el palacio de Bellas Artes en México le rindieran tributo y que el Teatro Nacional no le abriera las puertas”, expresó.

Cardenal, distanciado de la administración actual de Daniel Ortega, ha sido crítico con  el trabajo de gobierno, pero su figura logró traspasar la barrera partidaria. “Es una voz profética. Nos enseñó a no callar nunca; ni frente las injusticias ni a las inequidades”, manifestó Ramírez en su discurso.

Asimismo, la poeta Gioconda Belli enunció unas palabras dedicadas a Cardenal, elogiando su obra y su figura. “La poesía de Ernesto es mas poderosa que una ametralladora 50 por que no mata, pero te entra en la conciencia”, dijo Belli.

El turno de los músicos le correspondió a los hermanos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, que por separado musicalizaron algunos de los poemas más conocidos de Cardenal. Luis Enrique, vibró con 3 de los famosos epigramas, escritos en la candorosa juventud del poeta.

Al perderte yo a ti

tú y yo hemos perdido:

yo porque tú eras

lo que yo más amaba

y tú porque yo era

el que te amaba más

Por su parte, Carlos, junto con la joven soprano Karla Matus y el director musical Julio Cancino, interpretó la intensa y desgarradora oración a Marilyn Monroe.

Señor,

recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,

aunque ése no era su verdadero nombre

(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años

y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)

“Me vale verga la muerte”

El cristianismo revolucionario de Cardenal, derivado de la Teología de la Liberación, y la corriente de su poesía, el exteriorismo norteamericano de Ezra Pound y E.E. Cummings, son aportes del poeta a la literatura de habla española. Cardenal es ganador de múltiples galardones y reconocimientos, incluyendo el Premio Reina Sofía 2012 de Poesía Iberoamericana. De igual manera, fue Ministro de Cultura en el gobierno sandinista de la década de los 80 y se ha posicionado como uno de los intelectuales de izquierda con más peso en América Latina.

En su recital, el poeta revivió en muchas ocasiones el sentir revolucionario, de alegría,  júbilo y emoción por la construcción de una nación con nuevos valores. Igualmente, invocó el entusiasmo por la unión del amor humano y el amor divino, que Cardenal plantea, es el punto de referencia principal del papel del hombre en el ‘pluriverso’.

Ernesto Cardenal terminó extenuado después de una larga sesión de lectura por casi una hora. A sus 90 años, el hombre renovador,  lleno de mística sigue ahí, en un anciano enjuto, que a pesar de su edad todavía hace vibrar con su voz el Teatro Nacional, cautivando a una audiencia entera. El poeta finalizó su lectura leyendo un fragmento de su libro “Cántico Cósmico” dedicado a un joven guerrillero llamado Laureano Mairena.

Sus últimas palabras clausuraron a manera de epitafio:

Yo quisiera morir como vos hermano Laureano

y mandar a decir desde lo que llamamos cielo

«Rejodidos hermanos míos de Solentiname, me valió verga la muerte».

Más en: Los 90 de Cardenal

Más en: Arte y Ocio

Otros artículos del mismo autor