Confidencial » Política » Leer artículo

Gral. Avilés asume segundo período que extenderá su mando hasta 2020

Ejército se rinde al caudillo

Retroceso institucional fruto del pacto de la Comandancia con el caudillo sandinista. Advierten desprofesionalización en la carrera militar: ahora Ortega definirá que un oficial prospere o se quede estancado en escalafón.

Octavio Enríquez | 21/2/2015
@cabistan

El comandante Ortega, juramentó para un segundo periodo al general Avilés. Foto: Carlos Herrera/Confidencial Foto: El comandante Ortega, juramentó para un segundo periodo al general Avilés. Foto: Carlos Herrera/Confidencial

Después de veinte años de sucesión ordenada de cuatro jefes al frente del Ejército, este año no hubo traspaso de mando como ocurría cada cinco años. El general Julio César Avilés,  nombrado como jefe castrense en 2010, fue facultado a continuar al frente de la institución militar hasta 2020 por el presidente Daniel Ortega.

A partir del 27 de noviembre de 2013, cuando Avilés declaró públicamente sus aspiraciones que se han consumado como un hecho inédito en la reciente historia militar, transcurrieron meses convulsos en el debate nacional, en que especialistas nicaragüenses en temas de defensa acusan a la Comandancia de sujetar la carrera militar a criterios políticos derivados de su sometimiento al caudillo sandinista.

“Marca un hito y vuelve a sujetar los nombramientos a criterios políticos más que profesionales. Rompe con el profesionalismo que se había venido construyendo a lo largo de veinte años”, dice rotunda Elvira Cuadra, directora ejecutiva del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).

En diciembre pasado, el analista en temas de seguridad, Roberto Cajina, adelantó a Confidencial la reelección de Avilés en un reportaje en que explicó que para que fuese posible coincidieron el interés del Ejecutivo con el de los empresarios militares.

Los oficiales retirados lo dicen de otro modo. Se percibe dolor en sus palabras al hablar de la suerte de la institución que ayudaron a formar. “Hoy tenemos un Ejército sin espuelas, sin una posición, sólo sujeción a lo que el compañero y la compañera decidan”, explica el coronel retirado Carlos Brenes, miembro de la asociación de militares patrióticos que califica de dictadura al régimen de Ortega.

En los últimos 15 meses, Ortega ha venido afinando en favor de sus intereses su relación con el estamento militar. En diciembre de 2013 Avilés retiró sorpresivamente a su sucesor inmediato de la cadena de mando, el mayor general Oscar Balladares, que se desempeñaba como Jefe del Estado Mayor y llenaba los requisitos para convertirse en el nuevo Comandante en Jefe.

Respetado en las filas castrenses por su trayectoria, ex jefe de las Pequeñas Unidades de Tropas Especiales (PUFE) durante los años ochenta, Balladares fue retirado en una ceremonia privada cuyas fotos luego publicó la Dirección de Relaciones Públicas y Exteriores. De ese modo, se rompió la tradición no escrita de la sucesión militar de que el jefe del Estado Mayor pasa a ser jefe castrense.

Reforma al Código Militar

Para apaciguar el escándalo, Ortega nombró casi de inmediato a Balladares como su “asesor” en temas de infraestructura, aunque no se conoce que realice alguna labor específica. Al despejar el camino para la reelección de Avilés se avistaba un acuerdo de fondo. El mandatario constitucionalizó la estrecha relación que su gobierno mantiene con los militares desde 2007 al punto de volver invisible al Ministerio de Defensa.

“Es parte de la nueva relación construyendo entre autoridades  civiles y militares. Entra en juego la continuidad de los oficiales de la jefatura, no solo el Jefe del Ejército; entra en juego la decisión de nombrar o nombrar a oficiales retirados en cargos de naturaleza civil dentro del aparato de gobierno; entra en juego también la decisión de nombrar oficiales en servicio activo y enviarlos a comisión de servicio a misiones y tareas de naturaleza civil, eso tiene que ver con cambio importante, tiene que ver con eliminación del filtro del  Ministerio de Defensa en la relación entre el Presidente y el jefe del Ejército”, explica Cuadra.

La mayoría sandinista en el Parlamento aprobó entonces el nuevo código militar que borró la prohibición del continuismo militar, una herencia de mediados de los años 90, cuando el país vivía la transición democrática, una metamorfosis que preocupa a la directora del IEEPP.

“El problema o factor de riesgo es cuando tenemos una autoridad civil con una visión particular de las fuerzas armadas, del protagonismo que puede tener y el factor instrumental (…) Si lo pensamos en términos de la ideología sandinista que le dio origen al Ejército diría que no (es un Ejército sandinista). Si me lo preguntan en términos de coincidencia de intereses con el partido, o con la gente del partido que está gobernando actualmente, yo te diría que sí hay una coincidencia”, añade Cuadra.

Efecto directo en las tropas

El general en retiro Hugo Torres Jiménez, quien pertenece a las filas del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), dice que hay inconformidad a lo interno del Ejército que él relaciona con “un taponeo” a las aspiraciones de cuadros preparados para asumir responsabilidades.

“El oficial que entra desde la Academia está aspirando algún día a ser Comandante en Jefe, y está viendo truncada sus aspiraciones porque ya no depende de su profesionalismo, sino de la voluntad de Ortega. Es nocivo. Mete elementos de corrupción en el Ejército. Según la Constitución, (el cuerpo castrense) es obediente, apartidista, no deliberante, pero (Ortega) lo corrompe y lejos de cuidar su ejercicio los militares van a estar pendientes de caerle bien a (el mandatario)”, acusa Torres Jiménez.

El General retirado compara el sistema actual con el sistema trazado por la familia Somoza que controló a la Guardia Nacional, con funciones de Ejército y Policía. Para lograr afianzarse,  Ortega despliega todo un arsenal para cooptar a militares y que pasa por el halago, los negocios, las prebendas, mejorar el presupuesto de las instituciones según Torres. O las contrataciones como funcionarios públicos de ex militares que suma aproximadamente una treintena desde 2007, de acuerdo con una investigación realizada en febrero de 2013 por el periodista Roberto Orozco.

La candidatura de Halleslevens

Torres señala como un punto de quiebre importante en el análisis de la partidarización del Ejército la candidatura a vicepresidente de Omar Halleslevens, quien corrió en los comicios de 2011  por el FSLN  y ejerce actualmente su cargo al lado de Ortega. “El sólo hecho que el general Halleslevens haya aceptado la nominación a vicepresidente fue una señal bien negativa. Él cumplía los requisitos pero en términos políticos mandaba el mensaje que el Comandante en Jefe recién salido pasaba a formar de una fórmula presidencial a alguien a quien ya le conocíamos sus intenciones”, lamentó Torres.

Tras el nombramiento en 2010 de Avilés en su primer período, la Comandancia estuvo integrada por Balladares hasta su retiro, y por el mayor general Denis Membreño que fue asignado en “comisión de servicio” a la Unidad de Análisis Financiero para investigar supuestamente el lavado de dinero en el país.

El actual Jefe del Estado Mayor del general Oscar Mojica Obregón, que había sido antes director del Instituto de Previsión Social Militar, es considerado por el especialista Roberto Cajina como un “comodín” necesario en el plan de continuidad de Avilés.

Profesionalización clave en transición

La pérdida del profesionalismo militar preocupa en distintos sectores. “Fue una de las instituciones más respetadas y sólidas del Estado nicaragüense, está dando algunas señales de plegarse al partido sandinista”, dice Cairo Manuel López, ex presidente de la Asamblea Nacional y uno de los diputados que participó en la discusión del código militar en 1995.

“La misión es sujetar a ambas instituciones a la voluntad del Presidente de la República”, opina López sobre la situación actual.

Según el diario debate parlamentario de 1995, en poder de Confidencial, la principal preocupación en aquellos años fue el carácter partidario del Ejército sandinista y orientarlo hacia su profesionalización. “Se establece claramente en este anteproyecto de ley (…) que el Ejército estará sujeto al gobierno civil en su carácter de Ejército Nacional, de Ejército apolítico y no partidista, conceptos que no sólo están expresados en la letra de la ley, sino que desarrollados a través de distintas mecánicas en el contexto mismo de las disposiciones que esta misma ley contiene”, manifestó el entonces diputado Sergio Ramírez al abordar el código militar.

Deliberan a favor de Ortega

El coronel retirado Carlos Brenes, ex jefe de la región militar en occidente, dice que el carácter partidista del Ejército se demostró cuando deliberaron al ofrecer su apoyo a las reformas a la Constitución.

“El Ejército dejó de tener razonamiento propio, consenso interno, jerárquico, vertical, mando, a ser atado por las leyes a la decisión de alguien que no está preparado para el ejercicio de sus funciones. Cualquier texto clásico militar te dice que las órdenes que no son coherentes con las leyes, no deben ser acatadas”, agrega Brenes.

Brenes señala con pesar el papel que ha jugado el Ejército, trasladando a los técnicos de la compañía china HKND, a la que el gobierno de Ortega le entregó la concesión para realizar un canal interoceánico valorado en 50,000 millones de dólares. Para él, aparta a la institución de la misión de protección de la soberanía nacional.

El coronel Brenes, uno de los cuadros históricos más destacados en el Ejército, sostiene que la institución tiene un perfil empresarial, en que “oficiales y jefes han venido desarrollando sus propios intereses políticos, no se sabe dónde termina uno y el otro. Te digo que hay gente que está metida en negocios que se confunde claramente”, advierte.

Si bien se han mantenido ocultos los últimos informes oficiales sobre el patrimonio del Instituto de Previsión Social Militar, el brazo financiero de la institución,  un informe contable cortado al 31 de diciembre de 2007 indicó que el patrimonio sumaba 65.4 millones de dólares, con un amplio abanico de inversiones en distintas áreas de la economía nacional y con un oficial asignado para ver los intereses de su corporación en la bolsa de valores de Wall Street.

Diputados sandinistas justifican

El legislador sandinista Wálmaro Gutiérrez justificó la reelección de Avilés. “Las autoridades del Ejército han jugado un excelente rol y si pueden realizarlo por qué no”, dijo.

Por su parte, el diputado José Figueroa, vicejefe de la bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), no quiso referirse a los cambios en el código militar y a la reelección de Avilés. Visiblemente irritado, el jueves pasado Figueroa le tiró manotazos a las cámaras de Esta Semana cuando le insistimos en el tema. “Hablemos de la ley de sociedades y garantías recíprocas”, dijo mientras caminaba a prisa en el pasillo.

La ruptura con la sucesión militar

Comandantes en Jefes  

Períodos

General Humberto Ortega

1979-1995

General Joaquín Cuadra                   

1995-2000

 

General Javier Carrión McDonough

2000- 2005

General Moisés Halleslevens

2005-2010

General Julio César Avilés Castillo   

2010- 2020

 

El acuerdo fecha a fecha

*8/11/2013: Asamblea realiza consulta para reformas constitucionales. Ejército las respalda. Propuesta del Ejecutivo garantiza reelección presidencial indefinida.

12/11/2013: Ejecutivo introduce iniciativa de reformar el código militar. En el artículo ocho se borra la prohibición de reelección para el jefe militar.

27/11/2013: El General Julio César Avilés se declara un soldado de la patria y dice estar dispuesto a servir en el puesto que sea necesario tras la revelación de que en la propuesta del Código Militar realizada por el Ejecutivo se eliminó la prohibición a la reelección militar.

13/12/2014: El FSLN dictamina solo el código militar después de cerrarse a cualquier consulta y circunscribirlas únicamente a la opinión del Ejército.

24/12/2014: Retiro del General Oscar Balladares Cardoza, quien deja de ser el Jefe del Estado Mayor General del Ejército.

30/01/2014: La mayoría sandinista aprueba el código militar.

21/02/2014: El Ejecutivo asciende a mayor general a Adolfo Zepeda, actual inspector general. Lo mismo ocurre con el general Oscar Mojica Obregón, quien se desempeña ahora como jefe del Estado Mayor en sustitución de Balladares.

11/02/2015: El Ejército empieza a lucir la bandera rojinegra en sus actos oficiales. El general Zepeda lo justifica diciendo que son símbolos de gobierno

Notas relacionadas

Más en: Política

Otros artículos del mismo autor