Confidencial » Opinión » Leer artículo

La historia de la Guardia Nacional

Las descripciones, análisis y la bibliografía investigada por López Maltez, ratifican la importancia que tiene para los nicaragüenses el conocimiento de la historia ahora que los postmodernistas apuntan por la desmemoria

Guillermo Rothschuh Villanueva | 7/6/2015

Todos quedaron claros

la Guardia Nacional se había convertido

en un partido político armado.

Historia de la Guardia Nacional Tomo I

La existencia de la Guardia Nacional de Nicaragua (GN) cubre más de medio siglo. Una institución fraguada por el gobierno de Estados Unidos en una época de  intervenciones políticas y militares en América Latina. El 14 de noviembre de 1923 el gobierno estadounidense ofreció al presidente Bartolomé Martínez brindarle asistencia técnica para la creación de un cuerpo armado. Antes de asumir la presidencia el 1 de enero de 1925 Carlos Solórzano dio el siguiente paso. Envió comunicación al encargado de negocios de Estados Unidos, Walter C. Thurston, asumiendo el compromiso de su creación bajo su tutela y padrinazgo.

El gobierno estadounidense había insistido en la fundación de la GN. La decisión del presidente Solórzano solo vino a refrendar los deseos Estados de Unidos y aceptar explícitamente su larga intervención en la política interna de Nicaragua. La Ley creadora de la Guardia Nacional de Nicaragua fue aprobada por el Congreso Nacional el 23 de abril de 1925 y entró en vigencia 27 días después. Sitúo el momento debido a lo que sobrevendrá después. Una etapa crucial de la historia nacional con profundas repercusiones en el destino inmediato de Nicaragua. Su existencia provocó una onda expansiva con efectos múltiples en la política nacional.

La historia de Nicaragua durante el S XX y buena parte del presente solo puede ser entendida en su letra pequeña mediante el conocimiento de las acciones desplegadas por la Guardia Nacional y el apoyo sistemático brindado por Estados Unidos para su nacimiento y surgimiento de la dinastía somocista. La historia de esta institución empezó a ser contada en forma pormenorizada, con abundantes pruebas, fotografías y documentos, por el periodista Nicolás López Maltez (Historia de la Guardia Nacional de Nicaragua. Tomo I, Managua, Octubre 2014, 613 páginas). Estamos a la espera de su Tomo II. Ojalá sea tan amplio y consistente como el primero.

Más allá de la controversia generada por el polígrafo Jorge Eduardo Arellano sobre las diferencias existentes entre la Guardia Nacional surgida bajo la organización del Mayor USMC Calvin Brooks Carter (1925-1926) y el cuerpo armado cebado por el Coronel Henry Stimson (Mayo 1927), ambas maniobras fueron intervenciones de Estados Unidos para consolidar su hegemonía en la garganta pastoril de su patio trasero. Un coto cerrado todavía en el siglo pasado. Durante la década de los ochenta alimentaba las fuerzas contra-revolucionarias  y a la vez vetaba cualquier participación de los países europeos para poner fin a la guerra de agresión.

El Tomo I abarca desde la creación del Ejército de Nicaragua (Ejército Zelayista) hasta la toma de posesión del General Anastasio Somoza García el 1 de enero de 1937 después del Golpe de Estado propiciado contra el Presidente Juan Bautista Sacasa. Utilizando un lenguaje llano y preciso López Maltez da cuenta en detalle de lo ocurrido luego que Emiliano Chamorro Vargas perpetrara el Golpe de Estado contra el Presidente Carlos Solórzano el 25 de octubre de 1925 y su vicepresidente Juan Bautista Sacasa. Un registro más amplio, rico en matices y sabias enseñanzas, en una época preñada de Golpes de Estados prohijados por los gobiernos estadounidenses.

Las acciones militares desplegadas por Chamorro Vargas, aliado incondicional de la política intervencionista estadounidense, son el nudo dramático que conducirá a la llamada Guerra Constitucionalista encabezada por Juan Bautista Sacasa. El leonés instaló sus cuarteles en Bilwi hasta donde llegó Sandino. El jefe de las tropas liberales era el General José María Moncada. El Pacto Moncada-Stimson firmado el 4 de mayo de 1927 da inicio a la lucha anti-intervencionista y anti-imperialista del General Sandino, símbolo de lucha contra la intromisión  estadounidense. El apoyo a su causa fue casi unánime a nivel latinoamericano. Su ejemplaridad cundió por el mundo.

La lucha liberacionista del General Sandino está directamente ligada con la historia de la GN. López Maltez registra los principales combates librados entre marines, guardias y guerrilla. Aun cuando su pretensión implícita sea la de mejorar la imagen de la GN se trata de una tarea difícil y compleja. La principal debilidad que enfrenta López Maltez -pese a su honestidad histórica- son las dificultades que generan sus acciones punitivas y la doblez perseverante del General Somoza García, el beneplácito recibido por un buen tiempo de parte de liberales y conservadores y el auspicio incondicional de sus  creadores. Aunque entre los miembros de la GN hubo militares probos.

La tarea de López Maltez se vuelve más complicada debido a que la GN como cuerpo militar recibió la sanción histórica del pueblo de Nicaragua. Una condena inapelable. Su comportamiento como fuerza de ocupación y la práctica de la represión sistemática lesionaron y humillaron a millares de nicaragüenses. Un aspecto bien documentado en el Tomo I son las acciones palaciegas realizadas por Somoza y la venia obtenida por el imperio. Además de promover su ascenso a la jefatura de la GN Estados Unidos fue su principal cómplice. Un aliado -según López Maltez- creado a imagen y semejanza de sus benefactores. Gozó de sus simpatías y las explotó al máximo.

Los diversos testimonios que ofrece López Maltez sobre la venalidad con que actuaba Somoza García y el aprecio dispensado por distintos gobiernos estadounidenses se debió al asesinato de Sandino. En un contexto más amplio debemos considerar que para entonces Estados Unidos daba su venia y apadrinaba las dictaduras militares en Centro América y el Caribe. Guatemala, El Salvador, Honduras, Cuba, Venezuela y República Dominicana eran presa de dictadores encumbrados al poder por la potencia estadounidense. A su amparo nacieron Ubico, Hernández Martínez, Carías, Batista, Trujillo, Pérez Jiménez, Somoza,  etc. Eran los ojos de su cara.

Aun cuando López Maltez ofrezca con toda legitimidad las conspiraciones fraguadas en los cuarteles para poner fin al creciente poder y a los abusos de Somoza García, no debemos pasar por alto, como él mismo deja constancia, que Somoza era una pieza clave para Estados Unidos dentro del contexto latinoamericano. Un riguroso manejo de la información, el estudio minucioso de los datos y la documentación examinada, convierten su libro en un texto oportuno y necesario. En otra forma de aproximarse al conocimiento de la historia nacional. Una historia que requería ser contada de forma minuciosa para poder resultar provechosa.

López Maltez expone los encuentros militares entre las fuerzas contendientes hasta la redefinición de lucha militar del movimiento guerrillero. Los combates de Ocotal, San Fernando y la derrota de Santa Clara (27 de Julio de 1927), hicieron que Sandino “presentara combate solamente cuando tuviesen todas las ventajas, incluyendo la sorpresa, pegar y correr y dispersarse en todas las direcciones, para reagruparse en un punto determinado… de manera que cuando los marines y Guardias, reaccionaran y pusieran en práctica el contraataque técnico, los rebeldes ya habrían desaparecido…”. Una modalidad de lucha que no abandonaría bajo ninguna circunstancia.

Un despistado Teniente Gould cree que “Las tácticas modernas y efectivas de los bandoleros demuestran que están siendo entrenados por militares extranjeros.” Sandino ensayaba la guerra de guerrillas, la única alternativa a mano para enfrentar la superioridad numérica y avituallamiento de las fuerzas invasoras. Sus grandes lecciones estratégicas y tácticas fueron incorporadas por los movimientos guerrilleros en América Latina como por Estados Unidos. En la Escuela de las Américas en Panamá ofrecían cursos contrainsurgentes a los militares que entrenaban, con trágicos resultados de no gratos recuerdos. Su legado sigue siendo cuestionado.

Nicaragua aparece desde los años veinte, como referente mundial, al ser objeto de los primeros bombardeos aéreos ejecutados contra un país, con la intención de contener a las fuerzas insurgentes de Sandino. El sitio de Quilalí el 3 de enero de 1928 por varias columnas guerrilleras resulta paradigmático. 174 Oficiales, marines y alistados de la GN habían llegado a “aniquilar a Sandino y sus bandoleros”. Durante las acciones militares murieron 8 marines y tenían 31 heridos. Los hechos contrariaban los deseos de aniquilar a Sandino y caían por su peso las acusaciones de bandolerismo: “…dentro de un mes… Sandino ya no podrá causar ningún problema…”.

En la operación de Santa Clara los marines utilizaron el aeroplano de guerra Vought O2U Corsair enviado por las fuerzas invasoras para probar su eficacia. Un avión superior a los DeHavilland DH4. Como expresa López Maltez “La guerra contra Sandino en Nicaragua estaba siendo utilizada como campo de experimentación para las nuevas armas aéreas norteamericanas y entrenamiento para sus soldados y oficiales”. Una característica persistente de Estados Unidos. Hoy lo hace en las guerras que libra en Medio Oriente. Los seres humanos más que cobayas y conejos son privilegiados en este tipo de ensayos. Una práctica que pareciera irrenunciable para Estados Unidos.

El balance y la ponderación que imprime a su libro López Maltez resultan suficientes para conocer un buen tramo de la historia política y militar de Nicaragua. La historia del somocismo en el poder tiene como pivote la fundación, consolidación, desarrollo y fin de la Guardia Nacional. La historia del somocismo y la presencia de Estados Unidos en Nicaragua están íntimamente vinculadas con la historia de la Guardia Nacional. La historia de la guardia no es explicable sin la historia de los Somoza y viceversa. Acabada la GN se acabó el somocismo. Sin el aparato represivo sobre el que asentó su poder el somocismo no podía subsistir.

Las descripciones, análisis y la bibliografía investigada por López Maltez, ratifican la importancia que tiene para los nicaragüenses el conocimiento de la historia ahora que los postmodernistas apuntan por la desmemoria. Hay quienes pretenden borrar la historia. Solo la mala conciencia invita a olvidar el pasado, un pasado preñado de dolor. Historia de la Guardia Nacional Tomo I debería ser leída por los nicaragüenses pero también por los militares de ambos países para no volver a incurrir en semejantes despropósitos. Las lecciones de la historia cuando son obviadas nos hacen retroceder. ¡Deben evitarse nuevos traspiés!   

Más en: Nación

Otros artículos del mismo autor