Confidencial » Mundo » Leer artículo

Mauricio Vicent, excorresponsal de El País en Cuba

"Valentía de Obama y Castro"

Este es un paso muy importante de Obama, pero también es un paso de Raúl Castro, porque interiormente en Cuba esto tampoco es fácil

Carlos Salinas Maldonado | 1/7/2015
@CSMaldonado

El periodista español, quien fue corresponsal en La Habana por casi 30 años, analiza la apertura de relaciones entre ambos países, tras más de cincuenta años de aislamiento. “Todo mundo en Cuba está contento”, dice, aunque advierte que hay que tomar con cautela una posible transición en la isla. “El Ejército es la garantía de que se mantenga el espíritu de la revolución”, afirma.

¿Quién cree que ha llevado desde un inicio la iniciativa en esta negociación, Estados Unidos o Cuba?
Creo que llegó un momento en el que se produjeron dos condiciones que facilitaron esto: por un lado un presidente estadounidense, que por una serie de condiciones internas tuvo la valentía de darle la vuelta a una política que desde hacía tiempo se sabía que era inoperante y que había fracasado, pero por inercia se mantenía. Obama, por la situación interna que ha tenido en Estados Unidos, decidió que sí podía pasar a la historia como el Presidente que normalizó las relaciones con Cuba. Y se produjo un momento en Cuba en el que también se necesita una normalidad, porque las relaciones con Venezuela son inestables, porque quizá el propio Raúl Castro quiere dirigir esa normalización con Estados Unidos y no dejarlo a sus sucesores, porque cuando se interrumpieron las relaciones entre Estados Unidos y Cuba había países e imperios que hoy ya no existen. Esta es otra etapa. Esto se ha producido gracias a esa conjunción de una Cuba con un Raúl Castro mucho más práctico, de un país que después de 50 años de embargo necesitaba nuevos aires. Y también se trata de valentía de ambos, de Obama y de Castro.

¿Es un triunfo de la diplomacia cubana o un paso audaz de Obama?

Obama es el fuerte, no nos equivoquemos. Estados Unidos, si no se quiere mover -y por mucho que se quiera mover Cuba- no se iba a mover. Obama ha sido valiente. Este es un paso muy importante de Obama, pero también es un paso de Raúl Castro, porque interiormente en Cuba esto tampoco es fácil, hay que tener en cuenta que todo el discurso de Cuba está montado en torno al anti-imperialismo, por lo que normalizar las relaciones con Estados Unidos supone para los ortodoxos y para el sistema un riesgo.

¿Le sorprendió desde un inicio esta noticia?
A mí sí me sorprendió y quien diga que no es un mentiroso. Le ha sorprendido a todo el mundo, porque se llevó en absoluto secreto, con absoluta discreción. Desde el principio Obama declaró que estaba a favor de abrir una nueva etapa con Cuba, pero realmente no había sucedido nada más. A Obama se le fue complicando su mandato y no había tomado más medidas, pero Obama fue el presidente que más claro había reconocido que era necesario abrir una nueva etapa con Cuba.

¿Qué expectativas genera esta reconciliación en Cuba?
Todo mundo está contento, porque hay que tener en cuenta que ha habido muchas familias rotas, mucho dolor de separación. Hay que tomar en cuenta que en Estados Unidos viven dos millones de cubanos, prácticamente todas las familias cubanas tienen un familiar en Estados Unidos, y que se entorpezcan los viajes, las relaciones naturales, es algo anti-natural. Solamente por el factor humano hay una gran alegría en la isla. Y luego hay expectativas de que esto pueda servir para que entre más dinero, establecer negocios, se amplíen las reformas. Pero también hay cautela, porque no olvidemos que el bloqueo, como lo llaman los cubanos, no ha desaparecido, existe y el presidente estadounidense no lo puede cambiar, sino que lo tiene que hacer el Congreso de Estados Unidos.

¿Es viable que se produzca ahora el levantamiento de ese bloqueo?

A corto plazo no. Creo que va a hacer muy paulatino, porque el bloqueo es un enredo de medidas, que las tiene que ir quitando el Congreso, que tiene una mayoría republicana que se ha opuesto ferozmente. Va a ser lento, pero estamos hablando ya del comienzo del final del embargo.

¿Pueden los republicanos descarrilar esta nueva política hacia Cuba?

Yo creo que es irreversible. Obviamente va a haber obstáculos, sobresaltos, pero esto es irreversible. Obama va a seguir con esta política: el presidente sí puede, discrecionalmente, hacer muchas cosas, como lo anunciado: ampliación de las remesas, desregularización de los viajes, etc.

¿Puede este nuevo contexto de relaciones acelerar las reformas económicas que la isla necesita para salir del estancamiento en el que está?
Un clima de normalidad y el cese del enfrentamiento, de los discursos y de las malas relaciones influye en que el gobierno cubano pueda tomar las medidas, pero obviamente estamos hablando de que el gobierno cubano sigue siendo el que es, quiere mantener el control político y hay determinadas reformas que imagino que no se van a querer llevar adelante porque suponen una pérdida de poder político, o por lo menos se van a querer controlar. Hay que tener cautela.

¿Está preparada Cuba para una mayor apertura económica?
La gente en la calle sí. El Gobierno está temeroso en algunas cosas, pero creo que Raúl Castro es un hombre mucho más práctico que Fidel Castro, que ha tomado medidas que han ido haciendo que el país cambie, porque la Cuba de hoy no tiene nada que ver con la Cuba de hace seis años. Ha mantenido cosas como el monopartidismo, el control de los medios de comunicación, etc., pero hoy Cuba tiene muchos negocios privados, entre otras cosas.

Raúl Castro ha anunciado que dejará la presidencia en 2018. ¿Cuál es su cálculo político?
El relevo, que en Cuba es uno de los grandes problemas, porque la generación histórica, la que nació en la Sierra Maestra, en el 2018 si no ha muerto están todos muy mayores, pero todos los que se habían perfilado como posibles líderes ya no están en la primera línea política. Se están preparando a toda a prisa a una serie de jóvenes líderes que puedan llevar adelante esto. Ahora, qué va a pasar después de Raúl Castro, pues imagino que se incrementarán el ritmo de las reformas, pero creo que Raúl Castro quiere conducir ese cambio.

¿Qué papel jugará el Ejército en esa transición?
El Ejército es el garante para que se mantenga el espíritu de la revolución, por lo menos en términos del discurso, es la garantía de que ahí no va a haber una voltereta política. El Ejército controla más del 60% de la economía, las grandes empresas y corporaciones de turismo y cargos muy importantes están en manos de generales y de hombres del Ejército. Ese sí va a hacer un factor clave para el equilibrio, y  ahí creo que Estados Unidos está dispuesto a pactar con este sector, porque el menos interesado en que haya una situación de irregularidad y desestabilización en Cuba es Estados Unidos.

Notas relacionadas

Más en: Mundo

Otros artículos del mismo autor