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Joven e indulgente

No he leído la novela de Green, pero la película que ahora se estrena funciona tan bien que trasciende a su audiencia meta. Es el melodrama juvenil que todo adulto puede ver

Juan Carlos Ampié | 26/7/2015
@juancarlosampie

Dichosos los adolescentes, porque de ellos es la cartelera del cine. Todos los estudios y productoras se tropiezan en la carrera por servirles. La mayoría de los resultados se inscriben en el mercantilismo más rancio - ejercicios de horror gráfico, comedias vulgarmente “atrevidas” - , pero existe un nicho particular de melodramas sentimentales que al menos, aspiran a presentarlos como seres humanos con problemas reconocibles. El éxito de la novela “The Fault is in Our Stars” (Bajo la Misma Estrella), y su eventual adaptación cinematográfica (Josh Boone, 2014), convirtieron al escritor John Green en una sensación. Su novela previa, “Ciudades de Papel”, ahora llega a los cines. Pero la noto más cercana a “Las Ventajas de ser Invisible” (Stephen Chomsky, 2012), gracias a su tono delicado y sensible, y su insistencia en revertir las expectativas del género y la audiencia meta. Más que ver a lo jóvenes como clientes que deben ser entretenidos, el director Jake Schreir los interpela como sujetos, seres humanos prestos a meditar sobre el momento particular que atraviesan en la vida, su lugar en el mundo y las relaciones que los sostienen.

En los últimos días de la secundaria, Quentin (Nat Wolff) añora el romance imposible con su vecina, Margo (Cara Delevigne). De niños fueron amigos, pero con el tiempo cada uno gravitó a tribus distintas. Ella se volvió la reina de los chicos populares. Él se movió hacia los estudiosos. “Q” tiene notas perfectas, actividades extra-curriculares y una plan de futuro que incluye la escuela de medicina. La ilusión amorosa adormecida recibe un shock revitalizador cuando una noche, Margo se introduce por la ventana de su cuarto. Quiere reclutarlo como cómplice para una misión de venganza. Su novio le es infiel con una íntima amiga, y ella quiere pasarle la cuenta a cómplices y culpables. Tras cumplir su objetivo, Margo desaparece misteriosamente. Con la ayuda de sus amigos Radar (Justice Smith) y Ben (Austin Abrams), Quentin se dispone a seguir las pistas que ella ha dejado para encontrarla antes del baile de promoción.

Sé como suena el párrafo anterior. Uno puede imaginar como terminará esto. Pero la película toma el camino menos transitado hacia la catarsis. Para empezar, no se matricula en la idealización del narcisismo juvenil, y encuentra el punto de equilibrio entre retratarlo en los personajes sin condenarlos por esa debilidad, intrínseca a su inmadurez. Al principio, Margo se vislumbra como la adorable y excéntrica maniática, que con sus locuras pone de cabezas la vida del protagonista, miedoso y conservador, para enseñarle como se vive de verdad. Es un cliché tan enraizado en la cultura popular que se ha etiquetado como la “manic pixie dream girl”. Pero “Ciudades de Papel” revierte con inteligencia todos los estereotipos del género, negándose a cada paso a comprometer la humanidad de los personajes para satisfacer expectativas o encajar en un molde.

El filme recuerda los melodramas juveniles que John Hugues producía en la década de los ochentas, pero con mas inteligencia emocional y mayor sensibilidad para los personajes femeninos. Reconoce los confines de los roles que ocupan para navegar el micro-cosmos social de la escuela, pero se toma la molestia de revelar como es la gente realmente, bajo esas convenciones. Tome nota de la delicada actuación de Halston Sage como Lacey, la mejor amiga de Margo que se convierte en blanco de su furia. Su belleza física la condena a llenar una serie de expectativas, pero reconoce cuán reñidas están con su verdadero yo en una escena quieta y melancólica. De hecho, cada actor tiene un registro similar. Aún cuando el ritmo se complica por las demandas de la trama - las búsqueda de Margo debe llegar a su fin - la humanidad de los personajes, y las bien moduladas actuaciones de todo el reparto, hacen que la película funcione. No he leído la novela de Green, pero la película que ahora se estrena funciona tan bien que trasciende a su audiencia meta. Es el melodrama juvenil que todo adulto puede ver.

Clasificación 

“Ciudades de Papel”

(Paper Towns)

Dirección: Jake Schreier

Duración: 1 hora, 49 minutos

Clasificación: * * * (Buena)

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