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Alfredo Maul y el concepto del minimalismo sostenible

La arquitectura que regresa a lo básico

El libro Apartamento Semilla: minimalismo sostenible y el documental Arquitectos del futuro: ideas humildes para un planeta sostenible, presentan estrategias para la fusión de este arte con la ecología

Brígida Castro | 8/8/2015
@BrigiCastroale

El arquitecto guatemalteco Alfredo Maul ha dedicado diez años de su carrera profesional al desarrollo de un estilo que permita el manejo responsable de los recursos naturales a través del minimalismo sostenible,  una filosofía que contempla el uso de materiales renovables para la construcción de proyectos arquitectónicos.

“La arquitectura que yo propongo es más humilde, es regresar a lo básico y ver cómo podemos tener trascendencia en nuestro siglo cuando somos humildes en todo sentido con nuestro consumo”, dijo en el programa Esta Noche.

Maul, fundador de la Asociación Ambiental Guatemala -22 (G - 22), presentó el libro Apartamento Semilla: minimalismo sostenible, y el documental Arquitectos del futuro: ideas humildes para un planeta sostenible. El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra durante la mañana de ayer.

De acuerdo con Maul, la opción por la energía solar y la reutilización de recursos básicos, así como el uso de estrategias locales de iluminación, climatización y ventilación, es un ejemplo del balance económico-ecológico que permite la arquitectura sostenible. Se baña con un calentador solar y se rige a los principios de la asociación G-22: moderación, humildad y creatividad. No paga más de $5 en sus facturas, asegura.

“En los últimos siglos hemos conectado aires acondicionados a nuestros hogares, y a nuestras oficinas. Las consecuencias de estar pagando estas tarifas van a ser aún más elevadas”, afirma.

Esta propuesta contempla el uso de recursos locales en vez de materiales prefabricados que por su facilidad son utilizados con más frecuencia en las construcciones. Para Maul, países como Nicaragua deberían utilizar materiales locales debido a la incidencia sísmica característica de la región.

En su libro, Maul describe las estrategias de arquitectura sostenible que ha aplicado a su oficina y a su apartamento en Guatemala, para probar que es posible transformar lo común y convertirse en un actor de cambio.

Por esta razón, uno de los objetivos de la asociación de Maul es acercar la apuesta de la educación y la concienciación ambiental a las nuevas generaciones de arquitectos que deseen transformar su realidad, advirtiendo que este es un proceso que inicia con pequeñas acciones que luego se multiplican.

“Mucho del trabajo que hace nuestra fundación es encontrar a estos arquitectos del futuro, que son hombres y mujeres fantásticos de todos los países que no han encontrado aún comprender la labor fantástica de la arquitectura para reinventar naciones”, explica.

De acuerdo con el fundador de esta iniciativa, G-22 ha desarrollado proyectos no solo en el municipio de Guatemala, sino que también en todo el país y a nivel internacional. Por ejemplo, la construcción de ciclovías y planes de ordenamiento territorial que permitan generar políticas fijas para moderar la funcionalidad de los proyectos.

“La arquitectura de nuestra región va a tener que evolucionar en los próximos años”, advierte.

Un viaje que le cambió la vida

En 2006, Maul fue partícipe de un proyecto en Ucrania, relacionado con el desastre nuclear de  Chernobyl -la explosión de un reactor que soltó una ola radioactiva que contaminó la región-. “Veinte años después del accidente y a veintisiete grados bajo cero en Kiev, fue la primera realización de que es imposible pensar que la naturaleza humana vino aquí para usar esas fuentes energéticas sin contar el impacto a corto, mediano y largo plazo”, cuenta.

Luego, durante un viaje a Guatemala observó la contaminación de un río, a partir de entonces decidió emprender su proyecto para encontrar estrategias que combinaran la arquitectura y la  ecología, pues los edificios se conectan con su entorno.  “Si uno quiere vivir en un mundo que refleje otra realidad, uno tiene que empezar a hacerlo”, afirma.

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