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Balance político 2010

Más poder para Ortega, sin contrapesos

*Impone su reelección con un fallo de la CSJ, aunque no logró la reforma constitucional.
*Magistrados de facto en CSJ y CSE; controla AN, Contraloría y Alcaldías
*Aumenta apoyo con manejo de emergencia y diferendo tico, oposición incapaz de frenarlo

Carlos Salinas Maldonado | 21/12/2010
@CSMaldonado

1- El “decretazo” se impuso

El presidente Daniel Ortega marcó, desde enero, el compás de la que sería una intrincada danza política con vaivenes que a la llamada oposición le fue difícil hacer frente. El decreto 3-2010 fue un duro golpe para los opositores, que ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo a lo interno de la Asamblea Nacional para derogarlo.

El llamado “decretazo” de Ortega fue rechazado por los diputados de la oposición en la Asamblea Nacional y, según aseguraron en aquel entonces fuentes del FSLN, hasta causó un malestar profundo en el presidente de ese poder, René Núñez. Pero los diputados sandinistas mantuvieron la defensa del decreto y fue el mismo Núñez quien se sacó de la manga una vieja disposición constitucional con la que, según él, se legitimaba la permanencia de los funcionarios hasta que el Parlamento nombrara a nuevos o renovara a los actuales.

Se trataba del segundo párrafo del artículo 201 de la Constitución Política de 1987, que forma parte de las Disposiciones finales y transitorias de la Carta Magna. La disposición facultaba a los magistrados de la Corte, del Consejo Supremo Electoral (CSE) y funcionarios de otras instituciones a permanecer en su cargo hasta que se nombraran a sus sucesores. Ese artículo fue reformado para las elecciones del 25 de febrero de 1990 y el cambio que éstas traerían para el Estado, pero según Núñez se mantenía vigente y aplicable al actual contexto político del país.

2- Los Magistrados de facto se quedaron

Amparados en el controvertido decreto 3-2010, una veintena de funcionarios públicos decidieron mantenerse en sus cargos violando la Constitución. De esta forma, el presidente Daniel Ortega pasó por encima por encima de las leyes del país para garantizar su dominio sobre los poderes del Estado y obligar a la oposición a negociar bajo sus.

La Corte Suprema de Justicia fue la pieza clave del presidente Ortega, convirtiéndola en una importante arma política a su favor. Los magistrados de tendencia sandinista Rafael Solís y Armengol Cuadra, a quienes se les venció su periodo constitucional, se arroparon en el decretazo de Ortega y más tarde en la disposición constitucional “revivida” por el oficialismo: el segundo párrafo del artículo 201 de la Constitución.

Los magistrados liberales se negaron a conformar Corte Plena para elegir a las nuevas autoridades de la CSJ, al terminársele su periodo como presidente al magistrado liberal Manuel Martínez. Los sandinistas acudieron a jueces sustitutos para mantener en funcionamiento la CSJ.

Los magistrados sandinistas aprobaron la posibilidad de reelección de Ortega, se garantizaron el control del sistema judicial y legitimaron el “decretazo”. Una vez que quedaron resueltos favorablemente esos fallos controvertidos, los liberales regresaron por sus prestaciones a la sede de la Corte Supremo, que se mantiene como un órgano administrado por magistrados de facto.

3- La reelección sin reforma Cn.

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) integrada por magistrados de facto, cumplió en octubre el anhelo reeleccionista del presidente Daniel Ortega. Reunidos de forma irregular, cinco magistrados sandinistas (incluyendo a los ex magistrados Rafael Solís y Armengol Cuadra), con el apoyo de los jueces sustitutos aprobaron la sentencia que ratificaba la inaplicabilidad del artículo 147 de la Constitución política, el mismo que prohíbe la reelección de Ortega.

El fallo fue firmado por los magistrados Yadira Centeno, Ligia Molina, Juana Méndez, Francisco Rosales, Marvin Aguilar; los ex magistrados Rafael Solís y Armengol Cuadra, juntos con los conjueces convocados para sustituir a los magistrados liberales que se habían negado a constituir Corte Plena.

La sentencia legitimaba la pretensión reeleccionista del presidente Ortega, principalmente ante la comunidad internacional, que ha criticado duramente la gestión del mandatario y congeló o canceló parte de la ayuda que entrega al gobierno. La sentencia, además, se convirtió en la carta segura del FSLN, dado que el oficialismo no puedo conseguir a lo largo del año la ansiada reforma constitucional que legitimaría totalmente la reelección de Ortega. El FSLN no pudo lograr, ni con el apoyo de sus aliados en la Asamblea Nacional, los votos necesarios para reformar la Constitución. Esa fue, en alguna medida, el único triunfo de la oposición en 2010.

4- Golpe de Estado a alcaldes

El oficialista FSLN dominó la mayoría de las alcaldías del país a través de la destitución irregular de cuatro alcaldes y una decena de vicealcaldes y concejales que habían sido electos por voto popular.

La destitución más sonada se registró en Boaco, en el centro del país, cuando por una irregular destitución votada por el Concejo Municipal de ese municipio, el alcalde Hugo Barquero fue obligado a dejar su puesto. El edil se negó a convertirse en el cuarto alcalde del país echado sin motivos legales, y,  atrincherado en su despacho de la Alcaldía de Boaco, custodiado por unas 20 personas dentro del edificio, Barquero, se convirtió en el símbolo de resistencia frente a un Ejecutivo dispuesto a avasallar todos los espacios de poder.

Los incidentes de Boaco despertaron un sentimiento nacional de unidad contra estas destituciones ilegales. Los vecinos de la llamada “ciudad de dos pisos” marcharon contra la restitución de su alcalde, en una muestra de fuerza contra el proyecto hegemónico del presidente Daniel Ortega. “Se enciende la mecha de la paz y la democracia”, dijo en aquella ocasión Barquero.

Barquero fue electo por voto popular en las elecciones municipales de 2008, empañadas por un fraude masivo que benefició al oficialista Frente Sandinista. Un año y medio después del intento de fraude en Boaco, el oficialismo usó supuestos argumentos legales, y Barquero fue destituido y desalojado con fuerza policial de la Alcaldía.

5- Oposición dividida y “zancudismo”

La división y el llamado “zancudismo” debilitaron a la oposición al  punto que fue incapaz de hacer frente a la deriva autoritaria del gobierno de Daniel Ortega, que en 2010 concentró una cuota de poder político que permanecía dispersa en todas las administraciones que le antecedieron a partir de la transición de 1990.

Ortega logró consolidar su influencia en la Asamblea Nacional, cuya presidencia controla a través del diputado sandinista René Núñez, gracias al juego de un grupo de “bancaditas” que pusieron en minoría a los movimientos políticos más críticos con el Gobierno.

La más beligerante de esas bancadas fue la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), compuesta por siete diputados quienes en varias ocasiones inclinaron la balanza parlamentaria para complacer al oficialista FSLN.

El apoyo de ALN al oficialismo quedó en evidencia con el llamado “decretazo” de Ortega. En mayo pasado, las bancadas opositoras acordaron no sesionar como forma de presión para exigir al FSLN que aceptara derogar el “decretazo”. Sin embargo, el plan falló porque tres diputados de (Ramón Macías, Francisco Jarquín y el suplente de Carlos García, Francisco Sánchez), lograron que el FSLN hiciera quórum y apoyaron la votación de iniciativas de interés para el oficialismo.

A finales de octubre, en una sesión parlamentaria de urgencia convocada por Núñez a petición del presidente Ortega a causa de la emergencia desatada por las intensas lluvias que anegaron amplias zonas del país, los diputados de ALN aprobaron la reforma presupuestaria que incluía un aumento de mil 207 millones de córdobas de las recaudaciones para supuestamente atender esa emergencia. El FSLN logró 52 votos, incluyendo los de ALN.

Pero el “zancudismo” no se limitó a ALN. El PLC también se mostró oficioso con leyes que interesan al oficialista FSLN. En realidad, fueron los diputados del PLC quienes dictaminaron casi sin cambios tres iniciativas de ley relacionadas con la seguridad y la defensa del país y que, según analistas consultados por Confidencial, dan mayor poder al Ejército y tienden a militarizar el Estado. Los diputados del PLC respaldaron, además, la aprobación de las iniciativas, que fueron pasadas en el Plenario superando los 60 votos favorables, reforzando la percepción del pacto entre los caudillos Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán.

Comentarios

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El Cuerdo

La reserva democrática radica en el pueblo. Piensa en esto:

1. La Conferencia Episcopal-que no es sinónimo de Iglesia católica: partido político regido por una monarquía muy sui generis con prácticas verticales, no democráticas ni transparentes. Intolerantes. Algunos, retrógrados peligrosos.
Antihomesexuales, ¡ah! pero no olvides los escándalos escabrosos y vergonzosos en los que están envueltos. Discriminan a la mitad de la población humana: las mujeres.
¿Merecen tu respeto de verdad?

2. Los medios de comunicación se regulan por la práctica de quien paga el espacio publicitario -gobierno, transnacional, anunciantes, las masas. Por ello no son ni pueden ser independientes ni libres. Eso sin olvidar sus cargas ideológicas y sus propios fantasmas personales.
¿Confiarías en ellos sin vacilación?

3. "Sociedad civil" es frase hecha que hoy día no significa pueblo; unas cuantas organizaciones a sueldo han usurpado y prostituido su significado original.
Esa "sociedad civil", con poca transparencia y muchas veces cuestionada ética, son personajes no preocupados por el país Nicaragua sino por sus bolsillos; actúan diligentemente para obtener las jugosas, constantes y sonantes subvenciones de embajadas "alertadas" por nuestra salud democrática.
Algunos de ellos merecen desprecio.
¿Le crees sus cuentos?


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henry montoya d

Con la ayuda venezola el estado ortegista se va consolidando economicamente sinembargo institucionalmente es un gobienro sin credibilidad. Que poder del gobierno ortegista inspira confianza? ninguna.
Desgraciadamente en nicaragua hay mucha miseria y muy poca formacion politica de tal forma que una combincaion de ambas cosas hacen que muchas aberraciones sean pasadas por alto por la mayoria de la poblacion pues la gente anda mas preocupada por el bocado de comida que por el hacer politico del pais. Además existe mucha desconfianza por la clase politica pues muchos de estos señores estan mas preocupados por su bienestar personal que por el bien común. Muchos de los diputados de "oposicion" tienen parientes en diferentes instituciones del estado lo cual confirma que muchos han vendidos sus votos.

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