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El héroe detrás del pelotero

Carlos F. Chamorro | 18/9/2011
@cefeche

Los seguidores de Denis Martínez, que también somos lectores de Edgard Tijerino, esperábamos este libro con gran expectación desde hace varios años. Autor de cuatro obras sobre grandes momentos y personajes de nuestro deporte: “El Mundial Nica” (1973), “El Flaco Explosivo” (1975), “Doble Play” (1986) y “El Idolo no Muere” (2010), Tijerino nos debía un libro definitivo sobre Denis Martínez.

¿Quién si no Edgard, nuestro más insigne cronista deportivo --y ciertamente uno de los mejores de Centroamérica y el Caribe--, podría relatar mejor las hazañas deportivas de Denis y al mismo tiempo ofrecernos un retrato íntimo del ser humano, sencillo, rebelde y complejo, que hay detrás del gran pelotero?

La leyenda de Denis como el máximo exponente del béisbol nacional en las Grandes Ligas es perdurable, porque se sustenta en una trayectoria con resultados inigualables. El latino más ganador de todos los tiempos, el artífice del juego perfecto, el ganador de más de 100 juegos en la Liga Nacional y en la Americana, su permanencia durante 23 años en el “big show” en base a un pitcheo cerebral que combina toda clase de lanzamientos para doblegar al más poderoso bateador; todas esas proezas las conoce a la perfección Edgard Tijerino y en estas páginas revive con oficio literario esos momentos de gloria. Pero hay otra dimensión menos conocida de la figura de Denis que se revela en este libro, la del hombre detrás del pelotero, el chavalo granadino con una herencia paterna complicada, el joven prospecto que se abre paso en Estados Unidos y se empeña en ser aceptado dentro y fuera del beisbol, el amoroso padre de familia con sus virtudes y defectos, en fin, el héroe de carne y hueso que cae, se levanta, y debe batallar todos los días para mantenerse en pie.

¿Cuál es la fuerza interior que lo sostiene a pesar de todas las dificultades?, se pregunta Tijerino. ¿Acaso es el afán de la gloria deportiva y la justificada ambición de ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown?

--“La clave de mi éxito está en el apoyo de la familia, el impulso de Luz Marina, mi esposa, un gran soporte”, proclama Martínez sin vacilación.

Con “¡Bravo Denis!”, Tijerino se consagra como un escritor que además de manejar con maestría la crónica deportiva, con sus metáforas y los análisis que cubren todas las variantes posibles, nos ofrece un texto de profundidad psicológica sobre el perfil humano de Denis Martínez. Este es un libro sobre la trayectoria de un gran deportista, su talento nato, y su disciplina y capacidad de aprendizaje para pulir ese don; pero, además, es un ensayo sobre el carácter de este personaje y su imbatible espíritu de superación, que se encuentra anclado en sólidos principios y valores, personificados en su esposa y su familia. Ambas dimensiones resultan inseparables. No hay Denis Martínez ganador de 245 juegos en las Grandes Ligas, sin Luz Marina, su esposa, y Tijerino lo deja claro desde la primera línea al dedicarle a ella este libro.

Edgard tuvo que vencer un obstáculo adicional que nunca se había planteado al escribir un libro, ni siquiera en sus dos trabajos anteriores sobre Alexis Arguello. ¿Cómo escribir sobre un amigo entrañable, sin hacer una apología? ¿Cómo indagar sobre la obra y la vida del amigo, con el mismo rigor crítico que se le aplica al adversario más enconado? Quienes conocen a Tijerino y lo escuchan en la radio cada mañana, saben que uno de los rasgos más notorios de su desbordante personalidad es el apasionamiento con que defiende a capa y espada a sus amigos. Tijerino es, por sobre todas las cosas, amigo de sus amigos y suele hacerse de la vista gorda con los defectos que tenemos quienes inmerecidamente gozamos de su extrema generosidad. Pero en este libro las cosas son diferentes: Tijerino no le hace concesiones a Denis Martínez. El texto está escrito con cariño fraternal, no hay duda, pero primero está la obligación del periodista profesional y después el amigo de toda la vida. Tijerino se pregunta sobre la trayectoria deportiva de Denis, “¿en realidad fue tan bueno?”, y nuevamente examina minuciosamente los records, hace las comparaciones pertinentes, para persuadirse a sí mismo y de paso convencernos a los lectores de que sí fue uno de los más grandes, y pudo haber llegado más lejos aún de no haber sido por aquellas dos huelgas infortunadas y por el desajuste que significó para su carrera la etapa de su rehabilitación.

Y si se trata del plano personal, sabemos que le tomó mucho tiempo convencer a Denis que relatara cómo le afectó y cómo venció la adicción a la bebida, pero valió la pena la espera, pues al final nos dejó un testimonio conmovedor en el capítulo más dramático de este libro. “Beber y lanzar no riman”, escribe Tijerino y lanza una sentencia lapidaria: “Levántate y vive”. Gracias Denis, por tu entereza y valentía personal para ensenarnos la luz que se oculta más allá de las zonas grises y advertirnos sobre los demonios que todos cargamos a cuestas. Y gracias a Edgard, por no dejar de hacer las preguntas incómodas que siempre está obligado a plantear un buen periodista.

Denis Martínez representa un ejemplo no sólo para la juventud y los deportistas, sino también para toda la sociedad nicaraguense. En un país acosado por la mentira, el cinismo oficial, y los antivalores, su biografía debería ser lectura obligatoria en las escuelas y materia de divulgación en la televisión y el cine. “El Presidente”, como fue bautizado por la crónica deportiva norteamericana, ha sido cortejado por todos los gobiernos nacionales y jamás ha aceptado un cargo público. Tampoco aceptó la propuesta de ser candidato a la Presidencia de la República, pues aunque tiene un compromiso con el cambio profundo que necesita Nicaragua, considera con humildad que la política “es algo serio”. Si tan solo se atrevieran a emularlo los caudillos, este país sería diferente. La política de este “rebelde con causa” --como lo llama Tijerino en uno de los capítulos-- es el deporte, y su forma de predicar radica en el ejemplo personal.

Al terminar la lectura de “¡Bravo Denis!”, le quedará al lector la sensación de haber recorrido algunos de los más hermosos pasajes en la historia del orgullo nacional que se nutre del deporte. A mí me basta la satisfacción de poder compartir con mis nietos, cuando tengan la edad para leer este libro, que alguna vez viví en carne propia esa emoción imperecedera. Les contaré que ví pitchear a Denis Martínez con la selección nacional en el mundial del 72, cuando empezaba su carrera, y luego lo ví lanzar en las Grandes Ligas vistiendo la franela de los Orioles de Baltimore. Pero, sobre todo, les diré que éste es uno de los imprescindibles, uno de nuestros héroes cívicos que estamos obligados a respetar e imitar todo el tiempo.

*Prólogo al libro ¡Bravo Denis! de Edgard Tijerino

Comentarios

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Mr Padila

Lo mire en el estadio Flor de Cana del Ingenio San Antonio contra Sergio Lacayo y gano .Este muchacho va para grandes ligas y si la hizo muchos por falta de fuerza mental no la hicieron como Gersan Jarquin,Trinidad Vallejos,Antonio Chevez,Porfirio Altamirano no es facil dejar el pais y decir la voy hacer aqui en Los E.U la competencia es dura y no hay pero que valga.
Otros que si la hubieran hecho fueron ;El famoso Nato Paredes,Cesar Jarquin
y otros como Vicente Lopez pero las oportunidades son para el que las busca no para el que las espera.

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Joaquin E. Arguello A

Que bueno es leer y escuchar muchos elogios para nuestra gloria besibolera DENNIS MARTINEZ. Esta es la manera correcta de demostrar apoyo para nuestros conciudadanos que se destacan a nivel nacional e internacional. Felicito a Dennis por su trabajo profesional para organizar la seleccion de Base Ball que nos debe representar en el Mundial.

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Nelson Hernández

Desgraciadamente no he podido adquirir el de Denis, pero como he gozado el prólogo de Carlos Fernándo. La verdad que yo viví esa época en carne propia, junto a Denis Martínez , Edgar Tijerino, Tony Castaño y Juan Navarro, Yo viví de lleno los campeonatos profesionales, y los campeonatos de Base Amateur. La verdad que este escrito me ha traído grandes recuerdos de mi querida Nicaragua. Si así fueramos los Nicas, como Denis, Nicaragua sería otra cosa.

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oswaldo quezadao

como nica me satisface tener dos compatriotas de la calidad de Denis y Edgar, ambos son ejemplos como profesionales, cada quien en su rubro, pero principalmente como personas de extracción humilde que supieron vencer limpiamente obstáculos de diversos tipos y magnitudes y son hoy, gracias a su esfuerzo, un verdadero motivo de orgullo para sus familiares, amigos y (me atrevo a decir) para todos los nicas sin distingos, de credos, extracción social, política o económica.

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