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Colocará más de U$3 millones

Microfinanciera a la Bolsa de Valores

Con la cotización en bolsa, financiera espera diversificar sus fuentes de recursos

Iván Olivares | 18/12/2012
@IvanOlivares66

La Fundación para el Desarrollo Socioeconómico Rural (FUNDESER), encontró una forma viable de compensar (en parte) la pérdida de recursos externos: colocando deuda en la Bolsa de Valores de Nicaragua. “Vamos a colocar entre U$3 y U$5 millones en bolsa el próximo año”, explicó René Romero, Gerente General de la entidad.

Estadísticas de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas, (ASOMIF), muestran que al 31 de diciembre del 2008, sus 19 afiliadas manejaban créditos por U$246.1 millones para atender a poco más de 350,000 clientes. Tres años después, ya son 20 asociadas, pero la cartera cayó a U$163.8 millones, y el número de clientes se acerca a 243,000.

En medio, el mundo se vio envuelto en una crisis financiera que elevó los niveles de conservadurismo de las instituciones proveedoras de fondos, a la vez que disminuía la disponibilidad de esos fondos.

Mientras tanto, en Jalapa, el 12 de julio del 2008, el entonces presidente de la República, Daniel Ortega, incitaba a miles de sus seguidores que tenían deudas en mora con las microfinancieras a que “protesten frente a las oficinas de los usureros y plántense frente a sus oficinas. Párense firmes, nosotros los apoyamos”.

La acción resultante fue el surgimiento del ‘Movimiento No Pago’, junto al asedio de las oficinas de las microfinancieras de la región, y la eventual quema de alguna de ella. La reacción lógica fue el retiro del dinero por parte de los fondeadores internacionales, que dejaron de renovar las líneas de crédito que habían ofrecido a sus clientes locales.

Al igual que sus ‘hermanas’, Fundeser también vio cómo disminuía el volumen de los recursos disponibles, desde los U$21.5 millones a diciembre del 2008, a los U$12.6 millones a diciembre del 2011, mientras mermaba su base de clientes, desde 32,835 hasta 25,438 en el mismo periodo, siempre según datos de Asomif.

Fueron los años de las vacas flacas, en los que la empresa se concentró en “implementar un trabajo profundo de reingeniería para ver cómo era que estábamos operando, y encontrar nuevas oportunidades de negocios”, explicó Romero.

“Hicimos cambios internos, porque es lo único en donde podíamos hacer cambios, ya que uno puede tratar de protegerse de las condiciones externas, pero no puede controlarlas por completo”, reflexionó.

De esas evaluaciones surgió el Plan Estratégico 2011 – 2013, que pretende acercarse al final del trienio a los niveles que tuvieron en 2010.

Bolsa representa ahorro

La meta autoimpuesta parece plausible si se considera que la cartera a noviembre del 2012 ya rondaba los U$16 millones, gracias a que “regresaron algunos fondeadores, y conseguimos algunos nuevos”, explicó Romero.

“Este año logramos renovar el 100% de los préstamos que se vencieron en el 2012. Entre renovaciones y recursos frescos, vamos a sumar unos U$9.7 millones a nuestras disponibilidades”, añadió.

Los fondeadores externos cobran cada año los préstamos que se van venciendo. Si confían en la institución y en el país, renuevan el préstamo, llevándose sólo los intereses devengados. Si no confían, se llevan el capital y los intereses, dejando corta de fondos a la entidad. Si la confianza es parcial, dejan los recursos pero con una tasa de interés mayor.

Romero asegura que una de las razones por las que los fondeadores volvieron a confiar en Fundeser, es porque “nuestra cartera en riesgo es apenas del 2.23% (llegó al 30% hace tres años), y prevén que cerrará el año por debajo del 2%”.

El 2013 traerá una prueba adicional, una que tal vez sea la prueba suprema: la del mercado bursátil, dado que obliga a asumir los máximos estándares de transparencia, siendo que se le está pidiendo a los inversionistas que confíen en la empresa comprando su deuda.

Cada vez que puede, Emiliano Maranhão, Presidente del puesto de bolsa Invercasa, insiste en las ventajas que supone para las empresas privadas buscar financiamiento a través de la bolsa, proceso que le exigirá garantías distintas de las que pide un banco, con el atractivo adicional de ofrecer mejores tasas.

“Necesitamos tener nuestra calificación de riesgo. De hecho, la calificadora SCRiesgo ya nos evaluó, y está trabajando el borrador de su informe, que debería estar listo en las próximas semanas. Después faltaría el permiso de la Superintendencia de Bancos, y terminar de estructurar la emisión para sacarla a la venta”, explicó el titular de Fundeser.

Romero admitió que “hay que ser valiente para iniciar un proceso como éste, y decidir que vas a exponerte en público”, aunque reconoce que hay recompensas: diversificar las fuentes de recursos, además de ahorrarse al menos un punto porcentual, lo que equivale a entre U$30,000 y U$50,000 anuales, dependiendo de si colocan U$3 o U$5 millones.

Fundeser existe desde el año 2000, y ofrece créditos para distintos rubros tales como silvicultura, agricultura, actividad pecuaria, pesca, comercio, servicios, industria, vivienda y consumo, entre otros. “Tratamos de mantener nuestra cartera diversificada para tener el riesgo bien balanceado”, explicó el administrador.

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