Cultura

Reseña

Asedios a la libertad de Guillermo Rothschuh

La publicación es, en gran medida, una vibrante denuncia en contra de la misión destructiva llevada a cabo por Daniel Ortega


  • Federico Osorio Altúzar
  • 7 de agosto 2016

MÉXICO.- Dos libros llegan a mi mesa de trabajo, casi al mismo tiempo. ‘Periodistas Sometidos’, de Francisco Rubiales y ‘Asedios a la Libertad’, de Guillermo Rothschuh Villanueva. Este último de nacionalidad nicaragüense.

La obra de Francisco Rubiales, presentada por Luis María Ansón (de la Real Academia Española) “expone, dice el renombrado prologuista, con una argumentación convincente, la cobardía de tantos profesionales que adulteran el oficio de los que solo somos administradores del derecho a la información que tienen los ciudadanos”.

El título completo del libro de Rubiales es Los perros del Poder, con lo cual integra la visión de una de las actividades sobre la que se construye el imponente edificio de la democracia.

La democracia, puede leerse en la portada de la obra, es el único sistema que ha conseguido encerrar a los grandes poderes, sobre todo al insaciable poder del Estado, en una jaula con siete cerrojos. La prensa libre es el séptimo sello que cierra esa jaula.

Por lo que se refiere a la publicación de Rothschuh Villanueva cabe decir que es, en gran medida, una vibrante denuncia en contra de la misión destructiva llevada al cabo por Daniel Ortega a lo largo de la intensa década en que ha ejercido su despótico mandato.

Carlos F. Chamorro, cuyo nombre se asocia a la familia que ha sido emblema de la perdurable batalla por la libertad en Nicaragua, escribe:

El desconocimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública, el bozal impuesto a los funcionarios, la existencia de un duopolio televisivo, y la autocensura forman parte del conjunto de factores que limitan el ejercicio de la libertad de expresión”

Ahí, la denuncia.

No obstante, llama la atención de los lectores hacia una especie de barrunto positivo, el de un periodismo que asume, desde sus propias entrañas, sus derechos a la expresión de las ideas, a fin de anteponer la lucha por la manifestación de la cosmovisión del mundo y de la vida por medio de los géneros periodísticos al alcance: El reportaje y las crónicas con el sentido de propagar contenidos que abran ventanas y puertas para erigir la verdad como búsqueda y tarea.

Pero en modo alguno entendida como producto hecho de antemano por obra y gracia de la propaganda oficial.

Por cierto, apenas el año pasado Rothschuh Villanueva había dado a las prensas ‘Medios y Poder en Nicaragua’, en cuyas páginas se avizora el libro que ha dado la luz hace medio año, en febrero de este 2016.

Él es catedrático en la principal casa de estudios superior de su país. Aúna, por tanto, a su ameritada labor académica la doble función de enseñar y difundir el fruto de sus investigaciones; es decir, adjunta la palabra hablada a la escrita, la doble tarea que no es del todo común.

Desde el ya lejano año de 1995, el catedrático y el escritor acreditan en el interior y el exterior de su patria, una labor incesante. Cada año lleva la marca relevante de esa portentosa misión. Entre otros, los títulos en cuestión: ‘No todo está dicho’, 1996; ‘Vuelta de Siglo’, 1997 ‘Asalto a la Memoria’, 1998. Y así, sucesivamente hasta llegar el año en que vivimos.

Cabría citar su ‘Chontales para Siempre’, 2013 y ‘Permiso para hablar’, 2006.

De viva y vibrante actualidad, el asedio y los asedios es el tema abordado por el académico, periodista e infatigable escritor.

La violencia organizada desde todas las orillas de este vasto océano da pábulo y sobrados contaminantes para hacer de la profesión de dar a conocer las propias ideas una de las más temerarias entre todas las que tienen que ver con la libertad de expresión.

¡Ni la duda cabe!