Reporte ciudadano

Ataque de colonos deja un mayangna muerto y otro herido en San José de Bocay

Comunidades indígenas mayangnas de Nicaragua han sido atacadas tres veces en lo que va de este año

Un indígena muerto y otro herido de gravedad fue el resultado del ataque de un grupo de colonos invasores en contra de comunitarios del territorio Mayangna Sauni Bu, en San José de Bocay, Jinotega. Líderes indígenas señalaron que el ataque ocurrió al mediodía del viernes diez de julio, pero fue hasta este sábado que consiguieron hacer llegar la denuncia a los medios de comunicación nacional.

Según los denunciantes, el viernes a eso de las 12:20 pm los colonos atacaron “sin ningún motivo” a dos indígenas en la comunidad de Ahsawas. En la embestida, el joven indígena Simón Palacios Hernández, de 32 años, fue alcanzado por decenas de perdigones de escopeta en el pecho, brazos y rostro, pero fue un disparo de escopeta a menor distancia que le impactó en el lado izquierdo de la cabeza causándole una muerte instantánea.

También, fue herido de gravedad el señor Santos Cosme Pérez, de 51 años, quien fue trasladado al puesto de salud de la vecina comunidad de Amak y posteriormente, a las 5:00 de la mañana de este sábado, fue llevado al municipio de Ayapal, departamento de Jinotega. Pérez tenía impacto de perdigones de escopeta en el pecho y un balazo de calibre 38 milímetros en una pierna.

Las víctimas  iban  hacia la parcela donde unos trabajadores “limpiaban sus cosechas”; pero, a unos 300 metros de su casa y a 600 metros del llamado Caño de Ahsawas, fueron emboscados por los desconocidos que los atacaron a balazos con escopeta y revólver desde un lado del camino. Eran entre tres y cuatro sujetos, según el testimonio que brindaron a la Policía algunos pobladores de Ahsawas.

Los ataques de colonos invasores en contra de indígenas que habitan en la Reserva de Bosawas “no son nuevos”, advierte un líder mayangna que solicitó anonimato. En lo que va de este año, los indígenas contabilizan diez asesinatos en diferentes comunidades del territorio mayangna.

Por su parte, el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más condenó el ataque y demandó a las autoridades nacionales que investiguen los hechos y sancionen a los responsables.

“El Colectivo condena este nuevo ataque ejecutado en un contexto de desprotección histórica, agravada por la afección de la covid-19, lo que constituye un doble castigo y crimen de Estado en absoluta impunidad”, dice un comunicado del organismo.

Una lucha constante

El pasado 29 de enero, cuatro indígenas fueron asesinados y otros diez desaparecieron durante el ataque armado de un grupo de colonos en la comunidad Alal, en el territorio mayangna de Sauni As. Las autoridades del Gobierno territorial denunciaron que el ataque fue una emboscada, a la par que reclamaban la presencia de las autoridades nacionales. Cerca de 80 colonos abrieron fuego contra los comunitarios y luego quemaron 16 viviendas para quedarse con sus territorios. Esta fue la primera masacre del año.

Un segundo ataque de colonos invasores en contra de los indígenas mayangna fue registrado el 26 de marzo, cuando tres indígenas fueron asesinados mientras trabajaban en sus parcelas, en la comunidad de Wasakin, Rosita, Caribe Norte.

En los territorios indígenas se vive con mucha incertidumbre ante los ataques de los colonos invasores, “mañana no sabemos que territorio será atacado”, dijo la fuente. “Nosotros somos víctimas de estas violaciones (a los Derechos Humanos) y las organizaciones nacionales e internacionales no han hecho nada para sanear los territorios”, continuó.

También, “los miembros del Gobierno Territorial Indígena no se pronuncian y no han hecho nada”, lamentó.

Desde 2015, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) ha advertido que las comunidades indígenas del Caribe de Nicaragua corren el riesgo de ser exterminadas y se encuentran en una grave situación de abandono y vulnerabilidad debido a la constante invasión de sus territorios.

Los indígenas del Caribe nicaragüense reclaman que no se respeta la autonomía de sus territorios, y que los colonos han provocado asesinatos, secuestros, heridos, y desplazamientos forzosos, así como la pérdida de 1.5 millones de hectárea de bosques desde 2009.

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