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Audiolibros, una opción económica

La grabación de los libros en voz alta existen desde hace décadas, pero las nuevas tecnologías han optimizado este formato

Con tanto que leer – y muy a pesar de ser lector disciplinado – la vista se cansa y el proceso se vuelve poco placentero. De hecho, leer implica un mayor gasto de energía en comparación con otras actividades de la vida cotidiana. Leer escuchando es una buena alternativa para no agobiarse, mientras descansamos o intentamos dormir.

De ahí que este gasto de energía extra impide desarrollar fácilmente el hábito de la lectura, pero podemos recurrir a otras opciones para leer, como cuando nuestros padres nos leían en voz alta, pero esta vez se trata de nuestras computadoras, tabletas o teléfonos móviles.

Desde que se inventó el magnetófono, y las grabadoras se hicieron populares, la idea de leer escuchando surgió espontáneamente. Audiolibros existen desde hace décadas, pero las nuevas tecnologías los han optimizado. En la actualidad existen muchas formas de leer en computadoras y móviles, lo que hace del proceso lector una experiencia más agradable y económica, más si la persona tiene más desarrollada sus facultades auditivas, según la teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner.

Una opción viable para el infante 

No obliguemos a los niños a leer libros si no quieren, recurramos a los comandos de lectura en voz alta. Recuerdo que en cierta ocasión, cuando di una charla sobre mi libro Las picardías del Güegüense a un grupo de niños y adolescentes, les puse mi versión de audiolibro en inglés y los resultados fueron fantásticos. De la algarabía se pasó al silencio, a la escucha atenta y al comentario de los contenidos escuchados.

¿Pero se puede escuchar un texto que no esté en formato de audiolibro? Sí, desde luego, existen diversos comandos y extensiones para leer en los procesadores de textos, en la web, en pdf, en y ePub, este último es tal vez el formato óptimo para leer en la red.

Incluso, se puede editar y corregir los textos invocándolo los comandos de voz que traen los diversos programas de oficina, y en verdad la voz “robótica” se han perfeccionado tanto que difícilmente podemos distinguirlo, pareciera que el Test de Turín, se ha superado en este tipo de aplicaciones y que sí efectivamente la inteligencia artificial cada vez nos trae mejores resultados.

¿Cómo activar los comandos de lectura?

Para el procesador de texto, como Word, se puede agregar el comando Lectura en voz alta, desde Archivo/Opciones/Personalizar Cinta de opciones/Comandos que no están en la cinta de opciones. Una vez seleccionado el comando, aparecerá un icono de diálogo con una flecha horizontal. Para escuchar un texto, lo subrayamos, y listo, el procesador de texto nos empezará a leer como si de nuestros padres se tratara.

En la Web, podemos recurrir a varias extensiones, según el explorador o navegador que utilicemos. En lo personal uso Chrome, y entre las extensiones, podemos usar Speaklt, entre otras. Una vez instalada la extensión, subrayamos el texto y a escuchar. Debemos revisar e investigar otras opciones, pues como siempre la Web nos da grandes sorpresas.

A nivel de Adobe Reader, o su versión profesional, podemos ir al menú Ver/Leer en voz alta/Activar lectura en voz alta y listo. Una vez activado este comando tendremos varias opciones de lectura, para leer una página o todo el texto. La verdad es una opción superinteresante que pocos lectores utilizan.

Para leer en formato ePub, el formato por excelencia para móviles, lo he experimentado en mi iPad, y lo que debemos hacer es ir a Configuraciones, y explorar las opciones de lectura. Muchas veces mientras voy escuchando la lectura de los libros que leo, no me doy cuenta a qué hora me duermo. Pero incluso, en el día, cuando leo escuchando, me doy el lujo de leer con la vista, y puedo ir comparando lo escuchando con lo leído.

¿Cómo hacerlo eficientemente?

Creo que en esto de leer escuchando se puede tener experiencias múltiples. Una de ellas es hacer una doble lectura, escuchar y leer con la vista, medir nuestra velocidad lectora, ir anotando mientras escucho, volver a releer, hacer anotaciones, grabaciones de voz, etc. Definitivamente hay un mundo por explorar y las aplicaciones didácticas que se pueden hacer de este método son fantásticas.

También se puede combinar. A veces leo en forma tradicional, otras veces solo leo escuchando, o lo hago en forma simultánea. Así estoy leyendo el libro El choque de las civilizaciones (por cierto un libro largo), Ideas: Historia intelectual de la humanidad, En la mente de un perro, y muchos otros.

Desde luego, el lector que tenga una visión integradora de la lectura, como lo expongo en mi libro Cómo leer en la era digital, le sacará más provecho a los ordenadores y móviles. La lectura, más que verla como un goce intelectual, debemos entenderla como una técnica de procesamiento de información, pues leer debe ser una primera fase para reutilizar la información e ir creando nuestra minería de datos.

El que lee y no anota, el que lee y no resume, el que lee y no reutiliza la información, desperdicia tiempo y dinero, pues nuestra memoria, por muy portentosa que sea en nuestra juventud, se deteriora con el tiempo. Leer, anotar, procesar, reutilizar para la creación de otros textos debe ser la gran meta de un buen lector. Y desde luego no solo leer literatura o poesía, sino todo aquello que es de nuestra especialidad en primer lugar, y luego lo que nos gusta para entretenimiento.

Para leer bien hay que ser un inventor, dice Harold Bloom, y la lectura digital es una evidencia de ello, pues debemos explorar las opciones que nos permitan leer la mayor cantidad de libros para sopesar y reflexionar, leer humanamente, con toda el alma.

Nota:

Puede encontrar el libro Cómo leer en la digital aquí. También, Elogio a la lectura, una compilación del primer año de este blog, revisado y ajustado, en este enlace.

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