Confidencial

El auge de las casas de lujo

Después del éxito alcanzado durante su primera feria de casas de lujo, la Cámara de Urbanizadores (Cadur) decidió realizar la segunda edición del evento destinado a promover viviendas de más de cien mil dólares, adicionando en esta ocasión la promoción de edificios de oficinas.

Héctor Lacayo, presidente de Cadur, explica que decidieron realizar esta segunda edición de la feria ‘Luxury Homes and Buildings’, porque “la oferta de viviendas de lujo mayor a cien mil dólares ha venido creciendo después del año 2012, producto del auge observado en el sector vivienda en general”.

Añade que “vimos la necesidad de crear una feria exclusiva para este segmento, ya que solo entre los agremiados a Cadur hay una oferta de 34 proyectos de vivienda mayor a los cien mil dólares”.

“Para este año venimos también con la oferta de edificios de oficina con centros comerciales -de los que ahorita hay once en construcción- por lo que vimos que como Cadur, era importante crear un capítulo de edificios”, refirió.

La feria, que se efectuará el jueves 23 y viernes 24 de marzo en el Hotel Intercontinental Metrocentro, servirá para “promover proyectos caracterizados por sus ubicaciones privilegiadas y de gran plusvalía, finos acabados, y diseños que se destacan por su comodidad y estilo”.

Se trata de proyectos a los que generalmente aspira una pareja de jóvenes profesionales que adquieren la vivienda para construir un hogar para la familia que recién están fundando, aunque no faltan los inversionistas que la compran para alquilarla; gente mayor que quiere vivir en un entorno pacífico con seguridad controlada, y hasta grandes corporaciones que las usan para hospedar a sus ejecutivos.

Lujo y ubicación

Confidencial visitó dos de esos proyectos: los condominios Tramonto, y Urbanización Las Sierritas, cuyos diseñadores y desarrolladores se esmeraron, tanto al planear los conjuntos habitacionales en sí, como al diseñar las casas con todos sus lujos y detalles.

La arquitecta Hilaria Salinas, administradora del condominio Tramonto (33 viviendas), explica que el mismo tiene calles de concreto y todos los cables están soterrados, de modo que en las calles solo se ven las luminarias. Como ya es estándar en este tipo de proyectos, hay muro perimetral, cerca eléctrica, casa club con piscina, etc.

Su colega, el también arquitecto Norman Cerna, propietario de Cermont Arquitectos, explica que la infraestructura de una urbanización de este tipo debe poseer un alto atractivo urbanístico, sea que se trate de los muros perimetrales, las garitas o los portones de acceso, sin olvidar que deben estar en consonancia con las necesidades del medio ambiente.

Las casas que se ofrecen en esos residenciales también son especiales, y aunque el arquitecto Cerna explica que una buena parte del costo de cada vivienda lo determina la ubicación del proyecto, también es cierto que deben invertir en materiales de primera calidad, muchas veces traídos del extranjero.

“El costo de estas viviendas se define bastante con los acabados. El cliente y el desarrollador hacemos un convenio de trato de compra, y definimos acabados especiales como pisos de porcelanato, los tops de baño y cocina de cuarzo, el tipo de madera en puertas y gabinetes de cocina, etc.”, detalla Cerna.

Por su parte, las casas del condominio Tramonto “incluyen todas las técnicas pasivas de ventilación e iluminación contempladas en la arquitectura bioclimática. Tenemos ventilación cruzada que crea un flujo de aire que refresca la casa, cuya doble altura permite que se ilumine toda y que se conecten todos los espacios”, explica la arquitecta Salinas.

Sacar la oficina de la casa y llevarla hasta el edificio

El auge de construcción de edificios de oficina obligó a Cadur a incluirlos en su oferta a una clientela con mucho mayor nivel adquisitivo que quiere vivir y trabajar en lugares acordes con ese poder de compra.

Los urbanizadores señalan que en una Managua donde el tránsito se ha vuelto una materia imposible, la gente no quiere pasar 45 minutos o más conduciendo mañana y tarde para desplazarse entre la casa y la oficina, lo que explica que muchos de estos proyectos (habitacionales y de oficina) estén surgiendo en los alrededores de carretera a Masaya.

La meta ideal es un edificio o conjunto de edificios que integren vivienda, oficinas, espacios comerciales y sitios de recreación, para que la gente no tenga que desplazarse para encontrar lo que necesita o cumplir sus obligaciones laborales o familiares. Ni siquiera tener que encender el auto.

Mientras ese ideal se cumple, los desarrolladores están construyendo edificios modernos, agradables y eficientes que se acerquen a esos estándares. Fue lo que hizo la constructora Lacayo Fiallos con el edificio Pellas, o lo que hace en el centro de negocios Kakaú (en construcción), o como lo hizo la familia Amador, con las tres torres Invercasa, los dos edificios Discover, el nuevo Escala, o el Eco (también en construcción).

Ricardo Meléndez, gerente de Desarrollo de Lacayo Fiallos, explica que el centro de negocios Kakaú, será su primer proyecto de oficinas, con unos 15,000 metros cuadrados de oficina neta, y una inversión que oscila entre 20 y 23 millones de dólares para lograr el objetivo de construir un lugar en el que los nuevos profesionales quieran trabajar.

Con una inversión como esa están tratando de llegar al inversionista que por distintas razones ya no quiere tener su pequeña o mediana empresa en zonas residenciales como Altamira, reparto San Juan, Los Robles o la colonia Centroamérica, comenzando por la falta de parqueo, o porque de repente, el alquiler en esas zonas se volvió demasiado caro.

El factor reputación

Otro factor es que “los colaboradores, los milennials, todos aquellos que nacieron a partir de los años 82, 84, ya requieren otro tipo de condiciones. Quieren espacios más abiertos, trabajar en lugares céntricos, pertenecer a un lugar exótico. Quieren que ese lugar les dé la posibilidad de hacer networking con otros compañeros de trabajo, colaboradores, es decir, que en el mismo lugar haya diferentes empresas”, explica Meléndez.

Marco Amador, director ejecutivo del Grupo Discover, (una de las empresas de la familia Amador), coincide con Meléndez al argumentar que “hace como 15 años notamos que las oficinas en Managua estaban metidas en locales diseñados para vivir, no para trabajar”.

Eso lleva a que no haya suficiente espacio para estacionar los autos de las personas que visitan esas oficinas, y ni siquiera para los colaboradores. Otro es el de la climatización, que obliga a tener un aire acondicionado para cada oficina, incluso la del gerente, (que casi siempre se ubica en el cuarto principal), lo que eleva el monto de la factura de electricidad.

En contraste, los edificios que construye el Grupo “están diseñados con espacios más pequeños, atinados para oficinas; sistemas de climatización modernos y mucho más eficientes que los que vas a encontrar en casas residenciales que se instalaron hace muchos años”, asegura Amador.

El empresario señala que alquilar en uno de esos edificios ayuda mucho al desarrollo del negocio, considerando que no es lo mismo recibir a un cliente en un ambiente moderno y apropiado, que atenderlo en el garaje de una casa.

Dónde y cómo conseguir cien mil dólares

Carlos Herrera/Confidencial.

Cien mil dólares. ¿Cien mil dólares? ¡Cien mil dólares! Ciertamente, no es poca cosa, y por eso la cifra se constituye en una barrera formidable que impedirá por siempre a que la mayoría tenga acceso a una de esas casas de lujo en tranquilos residenciales ubicados en zonas de alto desarrollo de Managua o cualquier otra ciudad.

Pero aunque no se tenga esa cantidad de dinero a mano (o aunque se dispusiera de tal cantidad), los bancos sí la tienen, y lo están esperando para prestárselo… si usted puede demostrar que tiene capacidad de pago.

Silvia Marín, jefa de Ventas Hipoteca del BAC, explica que “lo más importante es que el cliente tenga capacidad de pago. No importa el precio: financiamos asalariados, comerciantes, personas con negocio propio, y eso no es una limitante para optar a un préstamo. Al cliente se le hace un preaprobado y así se da cuenta si es apto para aplicar al crédito, o si antes tiene que cancelar algunas deudas”.

Por su parte, Juan Carlos Gurdián, gerente de Negocios de Personas de Banpro, asegura que “las gestiones son relativamente sencillas. El cliente presenta su cédula, una constancia de ingresos, y la cotización de la urbanización de su preferencia, la que debe estar certificada para asegurarnos que el constructor cumple con todas las normas que exigen los entes reguladores”.