Política

Ausencia de obispos en investidura envía “mensaje de distancia”

"La forma de juramento de Rosario Murillo, no solo viola la Constitución: ¡es una blasfemia!”, asegura la directora de "Envío"

La ausencia de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en la toma de posesión de la pareja presidencial Ortega-Murillo envía un mensaje “de toma de distancia” de parte de la iglesia católica al modelo familiar de gobierno implantado el diez de enero, aseguró la teóloga María López Vigil.

Al pomposo acto realizado en la Plaza de la Revolución, en Mangua, solo asistieron por parte de la iglesia católica el nuncio del Vaticano Fortunatus Nwachukwu, y sacerdotes alineados políticamente con la pareja presidencial, entre ellos –y como figura más destacada– el prócer declarado por Ortega: el Cardenal Miguel Obando y Bravo.

“Es difícil poner un solo adjetivo al mensaje, pero es un mensaje a la ciudadanía, y al gobierno, porque esta vez debieron haber llegado (los obispos) a un cierto acuerdo de no presentarse. Muchas veces los silencios dicen más que la palabras, y, en este caso, la ausencia dice más que la presencia”, afirmó López Vigil, también directora de la revista Envío.

La ausencia de la alta jerarquía de la iglesia católica fue notable, debido a que los obispos se han alzado como la voz moral con mayor validez en un país polarizado y sin una oposición articulada. En varios documentos, los obispos han exhortado al gobierno del comandante Ortega al diálogo nacional y a una reforma al sistema electoral.

El cardenal Leopoldo Brenes fue invitado a la investidura de la pareja, pero argumentó que no asistió porque “no va a este tipo de actos”. En cambio, el número dos de la iglesia, monseñor Silvio Báez, remarcó la ausencia de la CEN.

“Puedo ser un poco fantasiosa, pero como parte de la ciudadanía sentí que ellos se abstuvieron; lo mismo que la mayoría de los nicaragüenses que se abstuvieron de ir a las urnas”, dijo López Vigil, en referencia a la poca participación registrada en las elecciones generales del pasado seis de noviembre. La oposición ilegalizada del proceso electoral y organismos expertos en la materia, coincidieron en que la abstención rondó el 70%.

“El mensaje es decir hacemos lo mismo que ustedes hicieron. Es unificado el mensaje al gobierno, de que no estamos seguro que haya que legitimar un gobierno que tenga un origen tan cuestionable”, analizó López Vigil.

En su discurso de investidura, el comandante Ortega dijo que “todos los sectores de la sociedad nicaragüenses estaban reunidos” en la Plaza de la Revolución. Sin embargo, la teóloga refutó la afirmación del mandatario, quien asume el poder por tercera vez consecutiva, para sumar de esa forma cuatro gobiernos en su haber político. Ningún Somoza gobernó tanto como el caudillo sandinista.

“¿Dónde estaban los miskitos que están pasando situaciones de violencia, los campesinos anti canal, la sociedad civil y los obispos? Esa fue una de las muchas falsedades que dijo (Ortega)”, criticó López Vigil.

Aunque la ausencia de los obispos es notable, López Vigil no cree que la CEN vaya a enfrentar de forma frontal al gobierno Ortega-Murillo. Afirmó que entre los jerarcas existen “temores e intereses”, como sucede en la ciudadanía y la gente de poder.

Peligroso usar el nombre de Dios

La teóloga se mostró alarmada con la forma de juramentación de la primera dama y ahora vicepresidenta, Rosario Murillo. Ella tomó la promesa de ley encomendándose a Dios, y violando la normativa 104. Según López Vigil, esa forma de auto ungirse y tener las ciudades repletas de rótulos que rezan que la victoria del régimen sandinista es por “gracia de Dios”, viola abiertamente la Constitución Política de Nicaragua, que establece el Estado Laico.

“Los que vimos allí fue un modelo de cristiandad muy antiguo: pedir bendición al cardenal (Obando y Bravo), y la forma de juramento de Rosario Murillo, no solo viola la Constitución: ¡es una blasfemia!”, fustigó la directora de Envío.

La teóloga explicó que detrás del nombre de Dios cada persona tiene percepciones y realidades distintas. Pero hacerse en nombre de Dios la victoria electoral –como la vicepresidenta–, para López Vigil resulta “ofensivo”.

La manipulación de la religión ejecutada por el gobierno de Ortega y Murillo ha sido denunciada en varias ocasiones por algunos obispos de la CEN. De acuerdo a López Vigil, esta insistencia “cala en la gente”.

“Es dañino porque en Nicaragua hay un retroceso de entender la religión como resignación, pasividad, como que Dios nos está poniendo a prueba, y que Dios nos sacara de los problemas”, explicó la teóloga. “Es una falta de responsabilidad ciudadana, y en eso han trabajado ampliamente en ello. En 2007, Murillo exhortaba a los ministros que cuando inauguren una obra pública agradezcan a Dios, y es una manera de quitarle a la ciudadanía su poder, porque las obras se hacen con nuestros impuestos”.

En las calles es común que la gente agradezca “a Dios, al Comandante y la compañera” por los programas sociales del gobierno. Es decir –señaló López Vigil– una especie de “trinidad de poder”. La teóloga cree que en el fondo, Murillo no manipula sino que está convencida que es la representante de Dios, “lo que vuelve más peligroso”.

“Se está haciendo uso y abuso del nombre de Dios para legitimar un modelo de injusticia social manifiesta, y de desigualdad flagrante”, zanjó López Vigil. “Los ricos aquí son cada vez más ricos, y los pobres nunca van a salir de la pobreza con este modelo de educación y político. Y hacer el uso del nombre de Dios para legitimar eso es un pecado”, aseguró.

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