Confidencial

Avances y desafíos del sector minero nicaragüense

El concepto de minería sostenible en los últimos años, ha venido adquiriendo auge y por consiguiente, ha convertido a la minería como una actividad económica atractiva en muchos lugares del mundo, debido a la serie de beneficios socioeconómicos que genera la industria minera en general. Sin embargo, existen aspectos de diversas índoles y particularmente ambientales que deben ser mejorados, por el bienestar de la población y medio ambiente.

En la industria minera desarrollada en algunos distritos de Estados Unidos, Canadá, México, Perú, así como, países que pertenecen a Australia y Europa, se han registrado experiencias exitosas, donde se han promovido durante la vida útil de la mina, la implementación de prácticas de manejo del agua y efluentes de minas, manejo de residuos sólidos y gaseosos y control de emisión de partículas a la atmósfera, entre otros.

La gestión y manejo ambiental dentro de las instalaciones mineras, se ha realizado a través de la construcción de obras de ingeniería para la disposición de desechos, eficiencia de las técnicas utilizadas para el procesamiento mineral, y el reciclaje, reutilización y reuso de los desechos de minas. Por otro lado, después de agotada las reservas minerales y para el control de los pasivos ambientales generados por la minería, se han implementado la rehabilitación y restauración de los sitios mineros, por medio de la elaboración de planes de cierres de minas.

El conjunto de prácticas, medidas y estrategias de gestión y manejo ambiental, han sido desarrolladas y complementadas con la existencia y cumplimiento de un estricto marco jurídico, que regula y controla las actividades mineras en cada país, las cuales en combinación con tecnologías emergentes, han permitido controlar y regular el uso del agua y la generación de residuos de minas y por consiguiente la protección de la salud humana y conservación de los ecosistemas naturales.

En el pasado poca atención fue dada al manejo ambiental de residuos, durante la operación y rehabilitación final de las minas. Por ejemplo: las colas fueron depositadas como lechadas diluidas y los desmontes o estériles depositados sobre la superficie del terreno, sin considerar ningún tipo de medida de control y protección, que evitara la dispersión y movilidad de los residuos.

En la actualidad en algunos casos, las colas son descargadas en los ríos, lagos y mar, por las desventajas en términos de construcción de obras para disposición de colas, uso y economía. En otros casos, la disposición de las colas en húmedo, han sido problemáticas en cuanto al riesgo de contaminación de aguas subterráneas y la dificultad en rehabilitar los sitios de disposición o almacenamiento. Por lo tanto, se han sustituido, las colas en lechadas diluidas, por técnicas en disposición en seco.

El marco legal que regula la industria extractiva en países de amplia tradición minera, ha estado en constantes cambios y reformas, en función de promover y fomentar la protección y conservación del medioambiente. Por consiguiente, ha obligado a las empresas mineras a responsabilizarse y ajustarse a lo establecido en las leyes, decretos, normas y políticas, lo cual ha contribuido al desarrollo sostenible de la industria minera en algunos lugares del mundo.

La legislación que regula la minería en Nicaragua, está constituida principalmente por la Ley 387 y Ley 525. Así mismo, por los decretos 119-2001, 45-94, 33-95,y acuerdo ministerial 533-RN-MC-2006, entre otros y se complementa con otras leyes (620, 559, 217 etc.)

En ninguna de las leyes, decretos y acuerdos ministeriales normados en Nicaragua se establece: el procedimiento para caracterizar las colas, así como las especificaciones y criterios para la caracterización y preparación del sitio, proyecto, construcción, operación y pos operación de presas de colas. Así mismo, no se establece los elementos y procedimientos para instrumentar planes de manejo de residuos mineros. Además, no se estipulan los requisitos de protección ambiental para los sistemas de lixiviación de minerales de oro y plata. Tampoco se definen guías ambientales para el manejo sostenible de relaves mineros, desmontes y drenaje ácido de minas.

En otro particular, en el país existen tres minas (El Limón, La Libertad-Santo Domingo, Bonanza) en explotación, que en futuro tendrán que cerrar operaciones, debido a que las reservas minerales se agotaron. Por lo tanto, en el país se debería de ir planificando sobre la formulación de una normativa (que no existe), que regule los planes de cierre de minas, si realmente se quiere proteger la salud humana y medio ambiente.

En cuanto, a los pasivos ambientales generados por industrias mineras en el pasado, particularmente los localizados en las antiguas minas (Topacio, Reina, Vesubio, Siuna, Rosita), deben ser caracterizados y evaluados en cuanto a la peligrosidad, para finalmente proponer un plan de manejo de residuos mineros. De lo contrario, pueden convertirse o ser, fuentes de contaminación que consecuentemente pueden afectar la seguridad de la población.

En Nicaragua, los estudios de evaluación de impacto ambiental y consultas públicas, son primicias que las empresas mineras deben cumplir, para recibir los permisos ambientales. De igual modo, las descargas de los efluentes generados por la industria minera, deben de cumplir con los parámetros establecidos en el decreto nacional 33-95. Por otro lado, las instituciones gubernamentales realizan supervisiones y monitoreo donde se desarrolla minería de exploración y explotación. Sin embargo, es muy poco lo que se práctica como minería sostenible, es decir, que aún falta mucho por hacer.

Finalmente es preciso mencionar que la estructura del sector minero Nicaragüense presenta muchas debilidades y por lo tanto, los instrumentos legales y mecanismos de gestión ambiental, deben ser fortalecidos, si se quiere que la minería en Nicaragua sea una actividad responsable, segura y sostenible.

*Daniel Corrales Pérez. Doctor en Ciencias, Geoquímica y Petrología UNAM-México