Economía

Avendaño: “Más recesión económica en 2020”

Se mantiene caída de la construcción. “Hay desconfianza entre los agentes económicos”. Copades pronostica decrecimiento de -2.7% este año

El Producto Interno Bruto de Nicaragua cayó en -6.5% en 2019, según los cálculos de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), lo que habría llevado al PIB per cápita hasta los 1819 dólares, o sea, a niveles similares a los de 2013.

La recesión económica seguirá profundizándose en 2020 con un decrecimiento de -2.7%, reduciendo el PIB per cápita a 1789 dólares por persona, con lo que habrá retrocedido a los niveles de 2012, teniendo como consecuencia que la tasa de desempleo abierto aumente hasta afectar al 21.0% de la Población Económicamente Activa (PEA).

Suman a eso que esperan que la tasa de desempleo equivalente relacionada con el subempleo suba hasta afectar al 16.4% de la PEA, “de tal forma que 1.5 millones de personas, es decir, el 37.4% de la PEA, no generará ingresos en 2020”, según el Informe Economía de Nicaragua: Evaluación 2019 y Pronóstico 2020”, elaborado por Copades.

“Estamos tan pobres como en 2014, el último año en que hubo encuesta de pobreza en Nicaragua. Toda la pobreza que se había reducido creciendo a un ritmo promedio anual de 5% desapareció. Estamos hablando de 28% a 30% de la población nicaragüense”, graficó el economista Néstor Avendaño, presidente de Copades, en una entrevista en el programa Esta Semana, que se transmite en línea.

Luego que el Banco Central de Nicaragua (BCN), reconociera que la economía nicaragüense retrocedió 3.8% en 2018, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la caída se mantendría en 2019, con un retroceso de -5.7%, desplome que se mantendría en 2020, año en el que vislumbraban un crecimiento de -1.2%.

Los cálculos de Avendaño elevan esas cifras hasta el -6.5% en 2019, y -2.7% en 2020. El experto explicó esas discrepancias con respecto a los cálculos de sus colegas del FMI, recordando que, desde octubre, ellos aclararon que las cifras de producción del sector industrial manufacturero, comercio detallista y turismo, tenían que ser revisadas.

“Cuando el Fondo dice ‘revisar’, no es al alza, es para caer, porque estamos viendo la interconexión entre la producción agropecuaria, y la industria manufacturera”, detalló.

La construcción es otro rubro que resultó seriamente afectado por la reacción del país ante la forma violenta en que el régimen reprimió las protestas, registrando una caída que Copades estima en 47.8% el año pasado, y alrededor de 20% en 2020.

“Lo más golpeado es la construcción privada, que está prácticamente paralizada. La construcción de viviendas está en el suelo. Lo único que ha habido es construcción pública, que ofrece una caída en 2019”, detalló.

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Foto: Carlos Herrera | Confidencial

Si bien el Gobierno alega que la economía creativa supuestamente ha creado más de 50 000 empleos, Avendaño descartó que —aún si eso fuera cierto— esos empleos pudieran compensar la pérdida de igual número de puestos de trabajo formal que pagaban impuestos y cotizaban al Seguro Social.

En realidad, lo que todavía funciona en el país —sin estar ligado al Presupuesto de la República— se explica por una serie de factores externos, que todavía nos son favorables. En primer lugar, el flujo de 1 600 millones de dólares en remesas familiares, que crece de manera constante.

En ese sentido, Avendaño aseveró que “el entorno internacional es bastante positivo para Nicaragua. Se prevé que la economía de Estados Unidos crezca casi 2%, o sea que las condiciones del principal socio comercial, son muy positivas para nuestra economía”.

El impacto de la reforma tributaria

A juicio del experto, la economía está donde está, debido a los aciertos y desaciertos de quienes la conducen, desde el Banco Central y el Ministerio de Hacienda.

En el primer renglón menciona la respuesta del Banco Central para evitar un colapso bancario, después que salieron del sistema unos 1 380 millones de dólares entre abril 2018 y abril 2019, suma que “colapsa cualquier país”, y más en una economía tan dolarizada como la nuestra.

“¿Qué ocurrió? El Banco Central vendió sus reservas, y al hacerlo, devolvieron depósitos, pero aún no han retornado 1 300 millones (de dólares) a Nicaragua. ¿Quiere decir eso que ya estamos levantando vuelo? No”. Eso solo se podrá decir el día que retornen los depósitos, porque hasta entonces la banca comercial podrá volver a ofrecer créditos a los distintos rubros productivos del país.

Otro es “el manejo de la política macroeconómica”, porque no se incurrió en la emisión de dinero inorgánico, detalló.

El principal de los desaciertos que citó Avendaño es el manejo de la política fiscal, en donde la fecha del 28 de febrero de 2019, (cuando la reforma tributaria entró en vigencia), marca un antes y un después para muchas empresas.

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El incremento de precios ya está afectando las ventas en los mercados de la capital. Carlos Herrera | Confidencial

“En un momento en que la economía se desplomaba, las reglas más elementales de la teoría macroeconómica nos dicen que hay que bajar impuestos y aumentar la inversión pública, pero aquí subieron los impuestos, y aumentó el consumo público. Se cayó la inversión pública”, reiteró.

Otros ejemplos de los claroscuros del desempeño económico nacional, son el hecho de que hubo un crecimiento en la producción de granos básicos, a la vez que el volumen de producción exportable caía en 6%.

“Si sumáramos las tasas de caída, equivaldría a decir: “hay depresión”. No es mayor de dos dígitos, pero sumando estas tasas, Nicaragua ha sentido ya una depresión económica, y por supuesto, no veo señales de que, en un trimestre, la producción pueda mostrar signo positivo en su crecimiento, con respecto al mismo trimestre del año anterior”, explicó.

Dadas esas circunstancias, consideró que “seguimos cayendo, y no veo todavía la opción de levantarnos productivamente. Es cierto que la caída de este año será menor que la del año pasado, pero seguimos cayendo. Con o sin diálogo nacional”.

Queda por ver qué hará la administración de Daniel Ortega, aunque la víspera no resulta muy halagüeña. No solo porque continúa el asedio, las detenciones ilegales de los ciudadanos, y la represión de las libertades cívicas, sino porque ya se planteó públicamente la amenaza de dictar nuevas leyes recaudatorias.

Avendaño recordó que el sancionado presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, ya preanunció la meta de reformar la reforma tributaria, “y van sobre las exenciones y exoneraciones que aún persisten… ya se quitó la mitad de la canasta básica, que quedó con 100% del IVA. ¿Irán a quitar las exenciones a la producción de alimentos? No sabemos, pero ya queda muy poco qué quitar”.

Solución política

Avendaño también se refirió a la dimensión política de la crisis, y cómo eso incide para que el pronóstico de desempeño económico del país para 2020 sea de -2.7%, en el que la palabra clave sigue siendo desconfianza.

“Ya he analizado por todas las vías la posibilidad de que quedemos en 0%, o sea estancados, y no la vemos. La razón fundamental es la desconfianza que existe entre los agentes económicos”, explicó.

Avendaño señaló que “se perdió el diálogo, y yo me pregunto ¿cómo hace el Banco Central para estimar el crecimiento económico, si no tiene datos de producción, porque se perdió el diálogo mensual con las cámaras del sector privado, donde le indicaban por dónde iban las metas de producción?”.

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“Estamos trabajando con aproximaciones para suponer lo que está ocurriendo”, sentenció, basado en lo que observa: una autoridad monetaria que esconde las cifras, incluso las que tiene, y quizás hasta las que no tiene, como los datos de producción, que en su opinión “no existen”.

Citó al respecto que la información sobre la inflación “se había paralizado en agosto, y hace una semana salió la de todo el año” 2019. Algo similar sucede con los datos sobre los salarios, que dejaron de ofrecerse en febrero del año pasado; mientras que los de la tasa de desempleo, se paralizaron en diciembre 2017.

“Comienzan a sacar cifras hoy, y me pregunto: ¿puedo creer en esas cifras? si se ocultaron sin ninguna razón, y ahora me dicen: ‘Esto pasó’. Tengo razón en dudar de estas cifras”, argumentó.

“Generalmente, una cifra que es aceptable por todos es la que se publica en el momento oportuno, y uno puede hacer observaciones sobre lo que está ocurriendo en la economía, pero ahora que pasaron seis o doce meses, queda a un lado ponernos a cuestionar si fue correcto o no, y permanece la incertidumbre, la duda, de que sea o no un dato correcto”, añadió.

Protesta de nicaragüenses
Un grupo de jóvenes protesta frente a la Embajada de Nicaragua en Costa Rica. La vida en San José es difícil para la mayoría. Carlos Herrera | Confidencial

Acerca de la necesidad y la posibilidad de resolver la situación de forma pacífica, en una mesa de negociaciones, Avendaño aseveró que “la población, los empresarios, los consumidores, los inversionistas, están esperando que se dé una conversación, ya no digamos un diálogo, una búsqueda de soluciones”, que restablezca la confianza perdida.

Ante el hecho que su proyección de caída se mantenga invariable a la perspectiva de que en 2020 haya un diálogo o no, el presidente de Copades admitió que los efectos de una negociación se verían “poco a poco. Paso a paso. Si hubiese este año entendimiento preliminar, no dudo que en 2021 haya un crecimiento positivo. Aunque sea leve. Quizás como lo que plantea el Banco Central para este año, de 0.5%, pero si no se da eso, seguiremos en negativo”.

“Llegará un momento” en que el país alcance la meta irrisoria del estancamiento (crecer 0%). ¿Cuántos años para que llegue ese momento? “Hasta que haya arreglo”, insistió.

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