Nación

Obispo pide que lo recuerden como un amigo

Báez al despedirse: “Llevo el corazón hecho pedazos”

El otrora obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, exhorta a construir "una sociedad fundada en la justicia social", al partir este martes de Nicaragua



Visiblemente emocionado, el otrora obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, partió este martes de Nicaragua rumbo a Roma, donde continuará sirviendo a la Iglesia católica, a petición del papa Francisco. Minutos antes de embarcarse el obispo afirmó que lleva “el corazón hecho pedazos” y expresó su deseo de que algún día los nicaragüenses logren “tener una sociedad fundada en la justicia”. También pidió que lo recuerden “como un amigo”.

“El deseo mío para Nicaragua es que lleguemos un día a tener una sociedad fundada en la justicia social de la que brota la paz verdadera, en donde la pluralidad biológica no sea un delito sino una riqueza para construir un país donde todos sepamos exponer las ideas”, señaló Báez.  Quien agregó que solamente sin egoísmos “vamos a sacar a Nicaragua del subdesarrollo y hacer de nuestro país una gran nación como debe ser, como Nicaragua se lo merece”.


Luego de diez años como obispo auxiliar de Managua, Báez fue llamado por el papa Francisco para servir en la santa sede por un tiempo indefinido. Aunque ha dicho que no comprende esa decisión es obediente a los mandatos de la jerarquía de la Iglesia.

“Me siento triste. Llevo el corazón hecho pedazos por el dolor de dejar Nicaragua, pero voy sereno y en paz sabiendo que estoy siempre disponible a servir al señor y a la Iglesia donde me lo pidan… Yo quiero que el pueblo de Nicaragua me recuerde como un amigo, un amigo y un hermano que los quiere, que no los va a olvidar, que los va a tener en su oración cada día y que dejó su corazón entero en esta tierra”, manifestó Báez.

El obispo partió de Managua a Miami, donde permanecerá con familiares hasta el próximo 28 de abril, y de ahí partirá a Roma.

A la despedida de monseñor Báez solamente asistieron amigos cercanos y una representación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, debido a que el obispo carmelita quiso evitar que la población se expusiera más a la represión: “Mi corazón está muy dolido por la gente que ha sufrido, por los nicaragüenses que han muerto, por quienes son reprimidos constantemente y no quería que en ocasión de mi viaje ocurriera algo que hiciera todavía más dolorosa esta partida.


Lágrimas por los presos políticos

El obispo recordó que su último pensamiento el Domingo de Resurrección, en la parroquia de Esquipulas, fue para los presos políticos y manifestó su deseo de que pronto salgan de la cárcel.

“Yo me voy con el corazón en lágrimas sabiendo que desde la cárcel los presos políticos me han saludado, me han agradecido… No tienen nada que agradecer los presos políticos, somos nosotros los que tenemos que agradecer a ellos por resistir y por enseñarnos a ser verdaderos héroes de la patria”, subrayó Báez, tras referir que esta mañana leyó una carta de la presa política Irlanda Jerez.

“Mi mayor deseo es que muy pronto, primero que se les respete su dignidad y en segundo lugar que  salgan libres lo más pronto posible”, dijo.