Nación

Sacerdote de Sutiaba golpeado y asaltado por encapuchados

Báez: los poderosos odian una Iglesia que no calla ante injusticias

Marcha

Obispos continúan pendientes de la reanudación del Diálogo Nacional, mientras Gobierno dirige campaña de desprestigio y hostigamiento



Por denunciar las injusticias y las violaciones a los derechos humanos que ha cometido el Gobierno de Daniel Ortega, la Iglesia católica de Nicaragua ha sido perseguida y amenazada, lamentó el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, durante su homilía de este domingo.

“La pregunta sobre quién es Jesús se vuelve más urgente en un contexto social y político como el que se vive hoy en Nicaragua. Quién es Jesús para nosotros, cuando en Nicaragua se invoca un ideal de amor cristiano y al mismo tiempo se irrespetan los derechos humanos y se reprime al pueblo sin piedad.  Quién es Jesús para nosotros, cuando los poderosos aman la Iglesia cuando esta calla ante la injusticia, (pero) cuando denuncia el pecado social, la odia, la amenaza; la agrede cuando se pone de parte del pueblo oprimido y reprimido con violencia” increpó monseñor Báez.

Desde que inició la crisis sociopolítica en Nicaragua varios obispos y sacerdotes en diferentes ciudades del país han sido agredidos física y verbalmente por simpatizantes del Gobierno.  La semana pasada escribieron en el muro perimetral del costado oeste de la Catedral de Managua insultos hacia los obispos.

Una semana antes, monseñor Rolando Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa, fue acosado por un grupo de personas afines al Gobierno, cuando oficiales de la Policía Nacional lo detuvieron en la carretera y ellos aprovecharon para gritarle: “asesino” y “terrorista”.

También el padre Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel de Masaya, fue agredido por turbas del FSLN y el mismo comisionado general Ramón Avellán, jefe de la Policía en esa ciudad y quien recientemente fue nombrado subdirector de la Policía Nacional.

Diriamba
Momento del ataque a los obispos y sacerdotes en la Basílica Menor de San Sebastián, en Diriamba. Carlos Herrera | Confidencial

La madrugada del sábado 15 de septiembre, el sacerdote Abelardo Toval, de la iglesia San Juan Bautista de Sutiaba, en León, fue amarrado y fuertemente golpeado por sujetos encapuchados que entraron a robar a su casa. Sin embargo, el comisionado mayor, Fidel Domínguez, jefe de la Policía de León, aseguró a medios oficialistas que “el móvil de este delito es meramente delincuencial, que no tiene ningún punto de contacto con otro tipo de motivaciones”.

El Gobierno de Ortega dirige una campaña de desprestigio y hostigamiento contra la Iglesia católica, incómoda por la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en el Diálogo Nacional –aún suspendido– y el papel de los obispos y sacerdotes frente a la represión oficial a las protestas contra el Gobierno, que acumulan un saldo de más de 320 muertos, más de 2,500 heridos, decenas de desaparecidos y centenares de presos políticos.

El cristianismo se practica

Asimismo, monseñor Báez cuestionó el actuar de las personas que dicen ser cristianas, pero se mantienen alejados del sufrimiento de los demás, afirmando que “pueden vivir la fe en modo intimista. Totalmente alejados de la problemática que viven los demás en la sociedad”.

Monseñor Álvarez también criticó en su sermón dominical a aquellos “ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad”.

“Oh Cruz de Cristo aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame (..) Oh Cruz de Cristo aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la muerte y no de la vida, que, en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo”, afirmó monseñor Álvarez.

Desde principios de la semana pasada, circuló en redes sociales un llamado para organizar este domingo plantones de protesta frente a las parroquias del país, como ya se habían registrado la semana antepasada en León, Granada y Masaya. Sin embargo, no se registró ningún incidente similares esta vez.