Economía

Banco Central vaticina caída de -4.5 por ciento, “mejor” que el -6.3 por ciento del BM

En el tercer año de recesión económica, en medio de la pandemia, Ovidio Reyes sugiere que en 2020 hay solo un “impasse”

El presidente del Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, vaticino que el producto interno bruto (PIB) decrecerá entre -4.0% y -4.5%, mientras el Banco Mundial recientemente recalculó una caída peor de -6.3%.

Reyes, que fue entrevistado en el programa de televisión Estudio TN8, que se transmite en el Canal 8, propiedad de la familia gobernante, dijo que en el primer trimestre del presente año, la economía nicaragüense tuvo un crecimiento interanual de 1.8% por el crecimiento de actividades como la agrícola (1.6%); pecuaria, (10.6%); minas y canteras (15%); manufactura (7.4%); pesca y acuicultura, (34%); construcción (11.5%); y comercio (7%).

Su pronóstico de crecimiento para el 2020, es  más optimistas que los del Banco Mundial –que esta semana rectificó los suyos, y si antes calculaba que el PIB nica decrecería -4.3% en 2020, ahora calcula que esa caída será de -6.3%- o los del Fondo Monetario Internacional, (FMI), que lo mantiene en -6.0%.

¿Terminó la recesión?

Néstor Avendaño, presidente de Copades, fue el primero en alertar (en agosto de 2018), que el país estaba en camino directo hacia la recesión.

Ahora, casi dos años después, al conocer las declaraciones del presidente del ente emisor, dijo que, “tomando en cuenta lo que se define como recesión, el cambiar de signo negativo a positivo en términos interanuales, se considera, técnicamente, una salida de la recesión”.

Consultado, el economista Mario Arana, dijo que “más que ver hacia atrás, hay que pensar en el futuro”, enfocándonos en cómo restablecer el crecimiento. Su consejo es que Nicaragua necesita una inyección de recursos frescos, que deberíamos recibir ahorita para combatir la pandemia, sea vía subsidios a la gente, como para equipamiento a hospitales y centros de salud.

“La inversión y el desarrollo de infraestructura, siempre generan empleos y desarrollo”, señaló Arana, a la vez que insistía en la necesidad de “mejorar la competitividad, y descompresionar la reforma tributaria, que ha puesto una carga insostenible sobre la liquidez de los negocios y profundiza el desempleo y las alzas de precios”.

Por su parte, el economista Maykell Marenco, exfuncionario del BCN, dijo que los datos divulgados por Reyes, no significan que ya salimos del período recesivo.

“Primero recordemos que el mayor comportamiento en el nivel de consumo que ya se estaba manifestando a finales de 2019, y que provocó un mayor dinamismo en términos relativos, se debió a un comportamiento estacional, propio de estos meses cercanos a diciembre”, argumentó.

El especialista asegura que, si el consumo se mantuvo alto en el acumulado del primer trimestre de este año, podría explicarse por las “compras masivas de pánico” que efectuó la ciudadanía, “producto de la incertidumbre provocada por el covid-19”, lo que generó mayores niveles de demanda y, por ende, de actividad comercial en algunos sectores.

Para Avendaño, “los datos son creíbles cuando se publican los volúmenes de producción de los principales rubros de nuestra economía. Esas cifras productivas deben estar avaladas, no solo por el BCN y las instituciones públicas, sino también por las cámaras de productores”.

Un economista que accedió a conversar con CONFIDENCIAL, a condición de mantener su identidad en anonimato, dijo que “veo ese crecimiento como una recuperación muy leve, más bien relacionado con la profunda caída del primer trimestre de 2019. Si el año anterior la caída fue masiva, un pequeñísimo aumento puede explicar ese crecimiento de 1.3%”.

Entonces ¿ya no hay desempleo?

Tanto Avendaño como Marenco se mostraron escépticos con la declaración del titular del BCN, que dibuja una disminución de la tasa de desempleo desde el 6.0%, al 4.9%, basado en datos del Inide, lo que habría sido “fundamental para que la tasa de crecimiento repuntara”, según Reyes.

El presidente de Copades demandó que el Inide publique los datos completos de la encuesta móvil trimestral del mercado laboral, porque “los pocos datos que se publican no son suficientes para llegar a conclusiones serías al respecto”.

Basado en sus propios cálculos –que pronostican una caída de -5.47% del PIB para este año– Avendaño señala cómo el desempleo afecta ahora a más de medio millón de nicaragüenses que en diciembre de 2017, cuando se contaban 760 000 personas sin empleo (21.3% de la PEA), mientras el pronóstico de 2020 vislumbra que al cerrar diciembre, haya 1 274 000 personas (32% de la PEA) en esa misma condición.

Comparando las mismas fechas, el economista encuentra que “la pobreza aumenta bastante”, al pasar de 1 479 000 pobres en 2017, a una proyección de 1 865 000 pobres para 2020, producto de la suma de la crisis socioeconómica, con la crisis sanitaria generada por el SARS-CoV-2.

Marenco por su parte, dijo que “se tendrá que prestar atención al comportamiento de la economía real, y observar el empleo y las intenciones de contratación en el mercado laboral, porque esto sí es un motor clave de cualquier recuperación”.

El mundo está cerrado, pero Nicaragua exporta más

El funcionario también citó datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), que muestran un crecimiento de 12.7% en volúmenes exportados (y de 15.9% en valores percibidos) al mes de mayo, como señal de que la economía está resistiendo.

Al respecto, Arana recordó que, si bien el Cetrex muestra crecimiento en varios rubros de exportación, él ha visto proyecciones que indican que las ventas al exterior podrían cerrar el año con una caída de entre -6% y -16%, mientras que las exportaciones de las empresas adscritas al régimen de zona franca, podrían decaer hasta en -25%.

“Las zonas francas no estaban siendo golpeadas por la crisis, y ahora sí lo serán, igual que las remesas”, vaticinó Arana.

Reyes recordó que la economía cayó durante siete trimestres consecutivos (comenzando en el segundo trimestre de 2018), y llegó a mínimos en el primer trimestre de 2019 (-9%), pero a partir de ese momento “fue decreciendo cada vez menos, hasta llegar en positivo”, en referencia al 1.8% que marcan las estadísticas para el período enero – marzo de 2020.

De forma adicional, recordó que 2019 “cerró en -3.9%, cuando se estimaban caídas de 6%, pero la economía reaccionó de manera positiva”, porque antes de que se declarara la pandemia de covid-19 “la economía estaba retornando a la dinámica de crecimiento que habíamos tenido: lejos de estancarse, venía creciendo, aunque sea un poquito”.

“Las estadísticas muestran que el PIB potencial estaba buscando una tasa de crecimiento del 3% al 4%, pero nos afectó la pandemia y la crisis internacional de producción”, añadió, para explicar que, antes de la crisis sanitaria global vislumbraban un positivo crecimiento para 2020, “y la estadística nos estaba dando la razón”.

Después de lo que denomina un “impasse” en 2020, Reyes ofrece un pronóstico bastante inicial de que el PIB mostrará un crecimiento cercano a 1.5% en 2021.

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