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Banco Mundial: un tercio de nicas padecen pobreza

Un tercio de los nicaragüenses vive por debajo de la línea de la pobreza, afirma Banco Mundial. Confidencial | Carlos Herrera

1.7 millones sufren pobreza en Nicaragua

A pesar de los avances sociales recientes, la proporción de personas que viven en la pobreza sigue siendo alta. Aunque la pobreza ha disminuido en los últimos años, aproximadamente un tercio de la población (unos 1,7 millones de nicaragüenses) vivía con un consumo per cápita por debajo de la línea de pobreza general oficial en 2014.

La pobreza se concentra altamente en las zonas rurales: cerca de la mitad de los nicaragüenses rurales se consideraron pobres moderados ese año, en comparación con 15 por ciento de la población urbana. De los 1.7 millones de pobres, 1.2 millones (alrededor del 70%) vivían en áreas rurales.

Alrededor del 70% de los pobres vivía en zonas rurales de Nicaragua en 2014, según el Banco Mundial. Confidencial | Carlos Herrera

Uno de los países más pobres de América Latina

Nicaragua sigue siendo uno de los países más pobres en América Latina. Nicaragua tuvo la cuarta mayor proporción de personas que viven con ingresos inferiores a la línea de pobreza regional 4 dólares por día (en términos de PPP) en 2014, solo superado por Guatemala (donde la pobreza aumentó de 55% en 2006 a 60% en 2014), Honduras (donde la pobreza era 56% en 2014) y Haití (87% en 2012).

El PIB per cápita se situó cerca de 2.087 dólares en 2015, el segundo más bajo en América Latina después de Haití.

Pobreza multidimensional: cuatro privaciones

El país también se alinea entre los países más pobres empleando medidas de pobreza no monetaria. La pobreza es un fenómeno complejo que se relaciona con muchos factores. Para capturar la complejidad de la pobreza, dos estudios recientemente utilizaron el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) de Alkire y Foster (2011). El IPM incluye un número de dimensiones igualmente ponderadas —salud, educación, nivel de vida, falta de acceso a agua potable y saneamiento—. Las personas privadas de ciertos atributos son consideradas pobres multidimensionales.

Según Duryea y Robles (2016), Nicaragua fue uno de los países más pobres en América Latina en 2014 cuando se considera el IPM: más del 60% de los nicaragüenses son pobres multidimensionales, con cuatro o más privaciones.

La pobreza también se refleja en privaciones de salud, educación, nivel de vida, falta de acceso a agua potable y saneamiento. Confidencial | Carlos Herrera

Una clase media de las más pequeñas de la región

Consistente con los altos niveles de pobreza, la clase media de Nicaragua es una de las más pequeñas de la región. Esta se define como la proporción de individuos con ingresos entre 10 y 50 dólares por día en 2005 PPP — durante los últimos diez años. Este grupo se ha ampliado de 11% en 2005 a 18% en 2014. Sin embargo, la proporción de este grupo en la población total era uno de los más bajos en 2014, solo es más grande que la clase media en Honduras y Guatemala (12% y 9%, respectivamente).

El grupo económico más grande consiste en personas que no son pobres, pero siguen en peligro de caer en la pobreza si son golpeados por shocks — “vulnerables”. El grupo vulnerable, que son quienes tienen un ingreso entre 4 y 10  dólares por día, creció de 34% en 2005 a 45% en 2014. El país tiene una de las mayores poblaciones vulnerables en América Latina.

El impacto del bono demográfico

Los cambios demográficos han contribuido también al crecimiento a través de un aumento de oferta de trabajo. La disminución de las tasas de fertilidad ha resultado en una reducción de la tasa de dependencia de jóvenes y una expansión de la participación de la población de edad productiva (15-64). La población en edad laboral de Nicaragua aumentó casi tres veces en los últimos 40 años (o por unos 2,5 millones de personas).

Hoy, el 50% de la población tiene menos de 25 años. El efecto de disponibilidad de mano de obra contribuyó a la mitad del incremento en el PIB per cápita durante 1990 – 2015 (o poco menos de un incremento de un punto porcentual sobre un incremento anual del 1.9% en PIB per cápita).

Poco impacto de programas asistencialistas

*Nicaragua ha ampliado la cobertura de sus programas de asistencia social, aunque estos generalmente son pequeños e insuficientemente focalizados, limitando su impacto en la pobreza.

A diferencia de la mayoría de los países de AL, Nicaragua no tiene un programa de Transferencias Monetarias Condicionadas. Sin embargo, cuenta con unos 46 programas de asistencia social cuyos beneficiarios son principalmente niños, mujeres, ancianos y discapacitados. La mayoría de estos programas tienen pocos beneficios y no están suficientemente enfocados. No hay evidencia del tipo de efecto de estos programas sobre el bienestar, ya que no hay evaluación de impacto.

Sin embargo, las simulaciones muestran que estos programas tuvieron un impacto modesto sobre la pobreza. Entre los beneficiarios, el Programa Amor se asocia con una reducción de la pobreza de 4.5 puntos porcentuales, mientras que el resto de los programas en aproximadamente 2 puntos porcentuales, con la excepción de Mochila Escolar que no tiene ningún impacto.

Debajo del PIB per cápita de 1977

*A pesar del reciente incremento, Nicaragua no ha podido mantener el paso comparativamente, en crecimiento del ingreso per cápita, y convergencia.

El PIB per cápita no ha podido recuperarse a los niveles de 1977. En términos de convergencia, Nicaragua ha tenido un nivel de ingreso per cápita similar a Mauricio y Malasia, hace 40 años. El ingreso bruto per cápita también muestra una importante divergencia relativa con los EE.UU.

En 1960, el PIB per cápita en Nicaragua era aproximadamente 1,535 dólares norteamericanos (en dólares efectivos del 2010), o una onceava parte del de EE.UU. Para el 2015, era apenas un 3.6% del PIB per cápita de Estados Unidos.

Los pobres también sufren una brecha de infraestructua. En la foto, indígenas miskitos en el Caribe Norte. Confidencial | Carlos Herrera

La recuperación del crecimiento ha dependido sobre todo acumulación de factores, sobre todo en una creciente oferta laboral y en menor medida en la acumulación de capital. El factor trabajo ha sido el mayor contribuyente al crecimiento en los últimos 15 años. Esto está en consonancia con la disminución de las tasas de fecundidad y la expansión de la población en edad laboral en el país, junto con el aumento de las tasas de participación laboral femenina.

La acumulación de capital ha jugado un papel creciente en el tiempo. Sin embargo, los indicadores de infraestructura y acceso a servicios básicos y sus comparaciones internacionales apuntan a una brecha de infraestructura.

Baja productividad de la tierra

La productividad de la tierra de Nicaragua también es la más baja entre pares regionales, con el valor promedio generado solo 717 dólares por hectárea (USD constante). Para poner esto en perspectiva, esto es entre 40 a 60% de las cifras promedio de Honduras, El Salvador y Guatemala y sólo el 16% de Costa Rica.

En general, la tendencia reciente en la productividad es prometedora: después de las contribuciones ya sea insignificantes o negativas en 2000 – 2009, la productividad total de los factores (PTF) contribuyó positivamente durante los últimos cinco años y la productividad laboral ha repuntado desde 2009.

El aumento de nicaragüenses en edad de trabajar contribuye a disminuir la pobreza. En las zonas rurales, la dependencia en el hogar aún es alta. Confidencial | Carlos Herrera

Vulnerabilidad y pobreza

El crecimiento contribuyó a un descenso significativo en la pobreza desde 2005, pero los niveles siguen siendo elevados y los nicaragüenses son altamente vulnerables a caer en la pobreza. Un aumento de uno por ciento en el PIB per cápita se asoció con una reducción de 1.7 por ciento la pobreza de ingresos entre 2005 y 2009.

Los cambios en la composición demográfica de la población en Nicaragua, con una mayor proporción en la población en edad de trabajar (15-64 años), contribuyen a la reducción de la pobreza. La transición demográfica experimentada por Nicaragua se ha reflejado ya en una decreciente tasa de dependencia, definida como la proporción de dependientes (personas menores de 15 o mayores de 64) respecto a la población en edad laboral, una medida de la presión sobre la población productiva.

La necesidad de educación y empleo productivo

Aparte de su impacto directo sobre el crecimiento, una menor tasa de dependencia también implica que cada adulto en edad de trabajar ahora tiene que hacerse cargo de menos dependientes jóvenes, lo cual probable que tenga un impacto directo en la reducción de las tasas de pobreza a través de una mejora en el ingreso per cápita del hogar. Como tal, la menor tasa de dependencia se asoció con una reducción de 12 por ciento de la pobreza total entre 2005 y 2014.

Para que Nicaragua aproveche el primer dividendo demográfico y logre mayores niveles de ingreso y un crecimiento económico más rápido, un mayor número de personas en edad de trabajar deben emplearse productivamente. Los jóvenes que abandonan antes de completar el nivel secundario a menudo fallan en asegurarse un empleo en el sector formal, o caer en las filas de los desempleados o terminan con ingresos más bajos y pobres perspectivas de empleo en el sector informal.

*Extracto del documento: Nicaragua Paving the way to faster growth and inclusión “Diagnóstico sistemático de país 18 de junio 2017”