Economía

BCN genera más incertidumbre con el deslizamiento del 3%

“¿Por qué ahora, en la peor recesión, y sin brindar explicaciones?”, cuestionan economistas nicaragüenses. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con ajuste?

Los agentes económicos están preocupados por el posible resultado de la decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN), del ajuste del deslizamiento frente al dólar y frenar la devaluación de la moneda nicaragüense —bajándola del 5% en que estaba, a la nueva tasa de 3% anual— aun cuando existe la posibilidad de que todo quede en una suma cero a mediano y largo plazo.

El economista Néstor Avendaño, presidente de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), refiere que los empresarios con los que ha hablado sobre el tema, le expresan el grado de preocupación que experimentan ante una decisión gubernamental que no ha sido suficientemente explicada por la autoridad monetaria.

“El Gobierno trató de explicar la medida con cuatro argumentos que no se sostienen sólidamente, para determinar por qué redujeron la tasa de deslizamiento anual, de 3% a 5%”, dijo Avendaño, al ser entrevistado para el programa Esta Semana, que se transmite en línea.

“Esta decisión se adopta en el contexto de un marco de política macroeconómica e indicadores adecuados, que incluyen: (i) balance en las finanzas públicas; (ii) superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (iii) adecuado nivel y cobertura de reservas internacionales; y (iv) estabilidad en el sistema financiero”, dice en parte, la breve explicación del BCN.

“Al final del comunicado hacen mención a que la idea detrás de esto, es buscar la recomposición del gasto público y mejorar el poder adquisitivo de los hogares”, detalló el economista Camilo Pacheco, investigador de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

“Aparentemente, este es el objetivo de corto plazo, no obstante, no queda claro cuál es el de mediano plazo, puesto que el Gobierno se limitó a emitir ese comunicado, y no hubo algún tipo de presentación pública del presidente de la autoridad monetaria, ni documento base donde se explicase con mayor sustento, cuáles eran las razones de corto y mediano plazo para adoptar esa medida”, insistió.

“Un cambio de política tan importante requería que la institución explicara con detalle los motivos y objetivos del cambio. Pero no: el BCN optó tan solo por emitir un escueto comunicado que, dada la importancia del tema, deja mucho que desear y más bien ha creado interrogantes, incertidumbre y especulación”, escribió por su parte el economista Carlos Muñiz, en una nota de opinión publicada en el diario digital CONFIDENCIAL.

Avendaño mantiene previsión de -8.7%

Mientras los servidores públicos siguen sin rendir cuentas a la ciudadanía, Avendaño cree que “los economistas, y los macroeconomistas, tenemos la obligación de orientar a la población, a consumidores, productores, y al mismo Gobierno”, por una decisión que podría afectar —o no— al salario real, la inflación, el tipo de cambio, las pensiones de los jubilados, las ganancias de importadores y exportadores, y hasta el sostenimiento de la deuda pública.

“Normalmente, cuando tomás este tipo de decisiones, se hace en economías que están en expansión para que tengan mejor efecto. Ahorita, la lógica detrás de la misma es incentivar el consumo. También hay otros beneficios derivados de lo mismo, como el alivio en el pago de intereses de la deuda, tanto pública como privada, pero los agentes económicos son los que van a formar su expectativa, y eso depende de cómo ellos entiendan la medida”, graficó Pacheco.

Lo que no cambia, son las previsiones de variación del producto interno bruto para el presente año, que Avendaño aun sitúa en -8.7%.

Dado que la estabilidad macroeconómica no impide que siga la recesión, el economista opina que lo que hace falta es buscar cómo se puede financiar el crecimiento económico, detallando que el país sufre un gran problema de desconfianza.

“Hay un grave problema político. Siempre voy a reiterar que, para resolver integralmente este problema, se requiere de un diálogo entre las autoridades nacionales, y los representantes de la población, sean quienes sean, pero el diálogo es necesario”, aseveró.

“Cualquier política o estrategia económica, sin un acuerdo político, corre el riesgo de fracasar. Veo una fuerte contracción, con una persistente recesión, que tiene que ser rota con dos palancas: una política —a través de un diálogo— y otra económica. Y la política tiene que abrir la llave del crecimiento”, enfatizó.

Por más que resulte poco recomendable, la autoridad monetaria tomó una decisión tan importante como disminuir la tasa de deslizamiento de la moneda, sin explicar por qué lo hizo, porqué ahora, y cómo puede afectar a distintos actores —y sectores— económicos.

CONFIDENCIAL recopiló las opiniones de varios economistas, para explicar cómo es que puede afectar a diversas variables.

¿Hay ganadores y perdedores?

Exportadores e importadores, pensiones y remesas, deuda, inflación y consumo interno

Confidencial | Agencias

Por ley, las pensiones que administra el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) deben reajustarse cada 30 de noviembre, conforme a la tasa de devaluación de la moneda nacional.

Si antes de la decisión del BCN, esas pensiones tenían que recibir un reajuste de 5%, ahora ese incremento será de solo 3%, por lo que hay voces que opinan que se está esquilmando parte de las ya de por sí escasas pensiones que recibe la mayoría de los jubilados.

Otras voces dicen que el efecto será cero, si la inflación se reduce en la misma proporción en que se redujo la velocidad de la devaluación del córdoba.

“Acaban de reducir la expresión en córdobas del pago de pensiones. En parte están logrando lo que buscaban con la retención del 5% a los jubilados en la reforma de abril de 2018”, dijo a CONFIDENCIAL un economista que estudia la situación financiera del Instituto, y que pidió no ser identificado por temor a represalias.

Un simple ejercicio matemático muestra que, una hipotética pensión de 15 000 córdobas, que representaba 464.9 dólares al 30 de noviembre de 2018, iba perdiendo valor mes a mes, hasta llegar a 444.9 dólares en noviembre de 2019, y recuperar su valor en diciembre de este año, cuando el reajuste del 5% la llevara otra vez hasta los 465 dólares. Sin embargo, al cambiar la tasa de deslizamiento de la moneda, esos 465 dólares se reducirán para quedar en 456 dólares.

El economista Néstor Avendaño, de Copades, defiende que la cláusula de mantenimiento de valor, será la clave para que ningún jubilado vea mermada su capacidad de compra.

Por otra parte “las personas que reciben una pensión del Seguro Social, recibirán nominalmente menos dinero, pero en términos de su poder de compra, o capacidad adquisitiva, podrían quedar igual al final del año”, en opinión de Camilo Pacheco, el economista de Funides.

“La diferencia es que habrá ciertos intervalos en el tiempo, que podrían tener diferentes percepciones de cómo está su poder de compra. Si los precios no se ajustan tan rápido”, al inicio pueden sentir que están recibiendo un poco menos de dinero, explica.

“Si el crecimiento de los precios no desacelera al instante, sentirán que están perdiendo poder de compra, pero en la medida en que los precios reaccionen bastante rápido, podrían quedar igual al final de un año”, vaticina Pacheco.

Las remesas de las familias

“Quienes reciben transferencias, (o un salario en dólares, o en córdobas con mantenimiento de valor), recibirán menos córdobas, pero al final, el costo de la vida puede reducirse si la inflación también se reduce, lo que compensaría la pérdida inicial”, según el criterio de Camilo Pacheco, investigador de Funides.

Avendaño especificó que quienes reciben remesas seguirán recibiendo más córdobas, porque la devaluación sigue siendo de signo positivo: ahora, 3% anual, “y como existe la cláusula de mantenimiento de valor, ese ingreso de remesas en córdobas, se va a enfrentar con un nivel de precios menor, que habría sido más alto, de mantenerse un 5% anual, en vez de este 3%”.

Afectación sobre la inflación

“Tenemos una inflación baja y estable, que no llega a dos dígitos desde hace varios años”, recuerda Pacheco, de Funides.

“El mecanismo de formación de precios en nuestra economía es bastante sencillo: tasa de devaluación de la moneda, más inflación importada, porque una buena parte del componente de los costos de producción es importada”, detalla.

Su criterio es que “de primas a primeras vemos que la pérdida de valor del córdoba será menor que antes. Si esto se refleja en los precios —lo que puede tomar cerca de un año— en la misma proporción, se podría esperar que la inflación también se reduzca en dos puntos a lo largo del año”.

Para Néstor Avendaño, de Copades, “si hubo una reducción de la tasa de deslizamiento, se espera automáticamente una menor tasa de inflación”, cuando esa menor devaluación ayude a disminuir los costos de producción.

El experto aseveró que “excluyendo los efectos… de la fracasada política de reforma tributaria”, que sumará tres puntos a la inflación, esta es “tremendamente baja en Nicaragua: 3% anual”, número que podría repetirse el año próximo, “tomando en cuenta que la devaluación está siendo reducida de 5% a 3% anual”.

El economista que prefiere mantenerse en el anonimato, alertó ante el problema potencial de que, “si por cualquier motivo la tasa de inflación resulta estar por encima de la tasa de deslizamiento, al momento de convertir a córdobas los depósitos con mantenimiento de valor (o aquellos que están en dólares), estos verían erosionado su valor real, por la diferencia entre la tasa de deslizamiento y la tasa de inflación”.

Más allá de ese ejercicio teórico, los datos reales le muestran que, “dada la contracción de la demanda interna y la restricción monetaria, es muy probable que la tasa de inflación se reduzca y sea muy baja”, y en ese caso, “si la inflación baja mucho, se mejorarían los salarios reales y el consumo”, auguró.

Su colega, Carlos Muñiz, detalla en su nota de opinión que “la tasa de deslizamiento contribuye a la inflación interna, ya que en una economía como la nuestra con una alta dependencia de las importaciones y con un alto grado de dolarización, es difícil tener una inflación por debajo de la tasa de deslizamiento, ya que los precios internos tienden, como mínimo, a guiarse por ella”.

Importadores y exportadores

“Desde un punto de vista teórico, esto abarata los productos que traigan los importadores, porque van a necesitar menos córdobas para pagar sus importaciones, mientras que los exportadores van a recibir, en promedio, menos córdobas por sus ventas”, explica Pacheco.

“Todo dependerá de la estructura de cada empresa o sector, porque si hay exportadores cuyos ingresos provienen de la venta en el exterior, pero sus gastos y compras a proveedores, también son importados en un porcentaje alto, podrían alcanzar un balance relativamente estable”, añade.

Al economista Pedro Belli, exfuncionario del Banco Mundial, le sorprende que en estas circunstancias estén quitándole incentivos a las exportaciones.

“Al devaluar más rápido (o sea, al 5% anual), estás haciendo las exportaciones más competitivas, y ahora lo son menos (al bajar a 3% anual), pero también, estás haciendo que el precio de las importaciones suba más lentamente. En el fondo esto es un estímulo para importar y dinamizar el comercio”, teorizó.

Para Néstor Avendaño, el impacto neto sobre el sector exportador “es parcial, porque no es eso lo que condiciona la competitividad de nuestros productos en el exterior”.

Lo que sí la condiciona es “un déficit fiscal amplio”, o “una fuerte emisión inorgánica de dinero”, porque ambas decisiones “restan competitividad, pero un déficit fiscal cercano a cero, o una relación liquidez / producción aceptable, son mucho más importantes que la tasa de devaluación nominal”, dijo el también exfuncionario de Gobierno.

Deuda

El economista Mario Arana, expresidente del Banco Central, explica que una de las probables razones por las que su sucesor al frente del instituto emisor de la moneda decidió frenar la tasa de deslizamiento del córdoba, es “para reducir el impacto de la deuda en general”.

Esa tesis parte del hecho que, a partir de ahora, y con el paso del tiempo, se necesitarán menos córdobas para comprar los dólares necesarios para abonar a la deuda pública.

Su colega Pacheco, de Funides, recuerda que “los ingresos del Gobierno son en córdobas, a pesar que tenemos una economía dolarizada. En el primer semestre, el Gobierno central logró un superávit temporario que podrían guardar, enviarlo al Banco Central en forma de reservas, o pagar deuda”.

“La deuda interna está indexada al dólar, y tiene mantenimiento de valor, mientras que la externa está fijada en dólares, de modo que el Gobierno tendría un alivio de dos puntos porcentuales en el pago de intereses, en comparación con lo que hubiese pagado adicionalmente, de no haber modificado el ritmo cambiario”, aclaró.

Lo mismo es válido para el sector privado, y para los agentes económicos que tienen deuda. Todos verán un alivio al respecto.

El economista que prefiere el anonimato, explica que ahora podrá reducirse la partida presupuestaria en córdobas, destinada al pago de la deuda externa y de la deuda interna dolarizada, “mejorando las cuentas fiscales, de la misma manera en que una devaluación las empeoraría al incrementar la expresión en córdobas del servicio de la deuda”.

Al tratar de graficar de cuánto sería ese ahorro, el economista Belli admitió que “se hará más fácil pagar la deuda externa, porque hay que destinar menos córdobas para comprar dólares, pero depende de cuánto es el servicio de la deuda”.

Avendaño cerró el tema, diciendo que el tipo de cambio nominal, o sea, el que publica el BCN cada mes, solo sirve para pagar la deuda externa.

Mercado de divisas

El precio de compraventa del dólar en el mercado informal, “dependerá de cómo interpreten los agentes económicos esta decisión de la autoridad monetaria. Si la entienden correctamente, no debería haber mayor presión” en esa área, asegura Pacheco, de Funides.

“Sí puede haber presión, en la medida en que se estimulen mucho más las importaciones, pues podría subir un poco la brecha cambiaria al haber mayor demanda de dólares, porque querés traer productos de fuera”, explicó.

Por ello, invitó a “esperar a ver cómo se comporta la dinámica de abaratamiento de las importaciones, y cuáles son las decisiones del sector privado en la compra de las mismas”.

Más en Economía

Send this to a friend