Opinión

Breviario sobre el Minotauro

"Macondo, Comala y la Mancha, dejaron de ser simples invenciones para transformarse en espacios reales, auténticos y verdaderos"



1. Gabriel García Márquez no tuvo que esperar su muerte para entrar al panteón de los ilustres. Muchos años antes de ser canonizado por la Academia Sueca había remontado las alturas. Cuando le otorgaron el Premio Nobel de Literatura en 1982, Cien años de Soledad (1967), había marcado un deslinde en la narrativa hispanoamericana.

2. La bendición de la Academia Sueca fue el reconocimiento esperado. Su opera magna ya había sido traducida a diversas lenguas. Su irradiación fue universal. Ingleses, italianos, franceses, estadounidenses, alemanes y un largo etcétera, disfrutaron la novela como niños encandilados.

3. A cinco años de su fallecimiento (17 de abril de 2014), la obra del Minotauro continúa leyéndose con fruición. La decisión de llevar a la pantalla a Cien años de soledad abrió el debate sobre los riesgos que supone cómo serán físicamente personajes de quienes nos hemos hecho nuestra propia imagen. Otra manera de comprobar que su magisterio sigue vivo.

4. Macondo apareció mencionado por primera vez en Isabel viendo llover en Macondo (1955), luego volvió aparecer en Los funerales de la mama grande (1962) El tema desde entonces lo fagocitaba, aunque según dijo, le llevó más de catorce años para sacarse la espina del corazón.

5. El tiempo transcurrido concebir Cien años de soledad y su escritura, ratifica el arte creativo de la escritora Rosa Montero en La loca de la casa (2003), para quien engendrar una novela dura el embarazo de una elefanta. Se requieren por los menos dos años para concebirla y escribirla.

6. El estilo inconfundible de Gabo es perceptible desde la aparición de Isabel viendo llover en Macondo (1955). Aunque para ser exactos su marca de fábrica la deja ver también en El relato de un náufrago (1955), crónica justamente publicada ese mismo año, donde la hipérbole resplandece. Figura literaria que le acompañará para siempre.

7. El primer estudio consagratorio de Cien años de soledad se debe al peruano Mario Vargas Llosa. La tesis de grado en la Complutense de Madrid, García Márquez: historia de un deicidio (1971), continúa siendo un texto básico para adentrarse en la vastedad de su universo simbólico.

8. Las obsesiones de García Márquez son las mismas que atormentan a los grandes escritores convirtiéndoles en monotemáticos. Ese estado de gracia que se resuelve únicamente sacándoselas de la cabeza, como recomendaba Cortázar.

9. El coronel Aureliano Buendía nació en París; en una buhardilla escribió El coronel no tiene quien le escriba (1961), luego adquiriría la estura universal que todos conocemos. Nuestro Quijote americano sentenció Carlos Fuentes.

10. Macondo, Comala y la Mancha, dejaron de ser simples invenciones para transformarse en espacios reales, auténticos y verdaderos. Su configuración y ubicación geográfica todos las conocemos. Son fruto de la imaginación de tres grandes portentos: Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Miguel Cervantes y Saavedra.

11. La hermandad entre el Quijote y el coronel Aureliano Buendía es de carácter sanguíneo. Dos grades idealistas que sobrevivirán en el tiempo y el espacio. Las derrotas recibidas en su lucha por deshacer entuertos les ennoblecen.

12. El amor constituye el tema central en casi toda la obra de García Márquez. Tal vez donde resulta más perceptible sea en Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada (1981) , El amor en los tiempos del cólera (1985), Del amor y otros demonios y en Memoria de mis putas tristes (2004), la novela que sería su canto de cisne.

13. Las gramáticas de lectura convierten cada obra en textos múltiples. Los lectores gozan de la prerrogativa de imaginar personajes y situaciones como mejor les plazca. Expresado en los términos que lo hace Arturo Pérez-Reverte, “no existen dos obras iguales porque no existen dos lectores iguales”.

14. ¿Cómo imaginó usted físicamente al coronel Aureliano Buendía después de haber concluido la lectura de Cien años de soledad? ¿Esa gracia y estado de inocencia se perderá cuándo Netflix nos presente la novela trasladada a la pantalla? Lo más seguro es que así sea.

15. Los amores descarriados entre Florentino Ariza y América Vicuña, produjeron hondo rencor entre algunas mujeres. García Márquez merecía ser lapidado en la plaza pública. ¿Un hombre corrompiendo a una niña?

16. Para el Premio Nobel sudafricano J. W. Coetzee, la reivindicación del Minotauro vendría después con Memoria de mis putas tristes. El amor platónico que siente el nonagenario por Delgadina, constituye una vuelta de mano. Jamás se atreve a tocarla. El hecho que puede verla sin que esta lo sepa, ¿acaso no constituye una forma de transgresión?

17. Una de las novelas más polémicas de García Márquez sigue siendo El otoño del patriarca ( 1975). Para buena parte de los entendidos fue un intento fallido de tratar hacer el retrato perfecto de los dictadores latinoamericanos.

18. En el ensayo de Mario Benedetti, El recurso del supremo patriarca (1976), una aproximación a El Recurso del método (1974) de Alejo Carpentier, Yo el supremo (1974) de Augusto Roa Bastos y El general en su laberinto (1975), tres novelas capitales sobre los dictadores, García Márquez falló al apartarse de su arte creativo: resulta inverosímil que un dictador haya sido llevado a la mesa con una hoja de perejil metida en el culo.

19. Carlos Fuentes propuso a sus pares: Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Mario Vargas, que cada uno de ellos escribiendo una obra dedicada a esa figura persistente y refractaria al paso del tiempo: los grandes dinosaurios de la política latinoamericana, capaces de sobrevivir al cambio climático.

20. Como contrapartida Conversación en la catedral (1969) y La fiesta del Chivo (2000), son dos novelas clásicas para entender la conducta aviesa y criminal de los dictadores latinoamericanos a partir de dos ejemplos: las dictaduras de Manuel Arturo Odría en el Perú y del generalísimo Leónidas Rafael Trujillo en República Dominicana.

21. La maestría de García Márquez queda ratificada en esos malabares que tanto le apasionaban: transformar una crónica en un cuento o a la inversa. Los doce cuentos peregrinos (1992), testimonian la forma que el Minotauro reconvirtió las crónicas que parecen en su Obra Periodística (1980-1984).

22. Como ocurrió con nuestro paisano inevitable, don Rubén Darío, el colombiano universal, hizo del periodismo la fragua en la que forjó su escritura. Por algo Darío, junto con José Martí y Manuel Gutiérrez Nájera son los fundadores de la crónica moderna, como lo reconoce la venezolana Susana Rotker en La invención de la crónica (1992).

23. Antes que Truman Capote, Normal Mailler y Mauro Wolf, se fuesen acreditados como los verdaderos creadores del nuevo periodismo, en México Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska, en Nicaragua Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Colombia Gabriel García Márquez y en Argentina Rodolfo Walsh, se les habían adelantado.

24. En vez de fundar un cenáculo literario, García Márquez decidió crear la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), hoy Fundación Gabriel García Márquez.

25. En El viaje a la semilla (2004), Dasso Saldívar, muestra algunas contingencias genéticas que hermanan a García Márquez con Rubén Darío. Al menos subrayemos tres aspectos: los dos fueron creados por sus abuelos, ambos asistieron a escuelas regentadas por jesuitas y fueron presa para siempre de los temores nocturnos causados por los cuentos de aparecidos contados por la mama Bernarda, el coronel Félix Ramírez Madregil, el coronel Nicolás Ricardo Márquez y su abuela Tranquilina Iguarán.

26. La admiración de Gabo por Darío fue cuestión de toda una vida. Una de las maneras de testimoniar admiración y afecto por nuestro bardo mayor, queda estampada en El otoño del patriarca.

27. Vivir para contarla (2002), las memorias de Gabo, es un reportaje mayor dentro del género periodístico. Lástima que nos dejó a medio camino, en 1956 cuando partía hacia Europa, momento culminante de su expresión de amor por Mercedes Barcha, el Cocodrilo Sagrado.

28. Cuando era feliz e indocumentado (1973), es un compendio que muestra la manera prodigiosa que el portento cronometraba el tiempo.

29. Las similitudes entre Vivir para contarla y García Márquez Una vida (2008), del inglés Gerald Martin, su biógrafo autorizado, se aprecian mejor cuando vista de revés, comprobamos la pobreza que consumió la vida del novelista en Colombia y el hambre que pasó en París, cuando Rojas Pinilla cerró El Espectador de Bogotá, quedándose varado en la cara Lutecia. Literalmente comió mierda, como sentencia el coronel a su mujer cuando esta le pregunta qué van a comer sino venden el gallo. Éste se niega hacerlo.

30. La vigencia de García Márquez lleva más de medio siglo y se proyecta vigorosa hacia el futuro. Su renuncia a los estudios universitarios fue para entregarse con pasión desbocada a escribir una obra perdurable, como lo soñó la noche que leyó La metamorfosis (1915) de Frank Kafka. Su magisterio se acrecienta.