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Cae jefe de facto de la Policía Nacional

Jefe de Managua fue “apartado” por órdenes de Secretaría FSLN. Suben acciones de Comisionado Díaz para sustituir a Granera

El comisionado general Róger Ramírez Guzmán, jefe de la Delegación Policial de Managua y quien ha ejercido el mando real en la estructura policial por encima de la primera comisionada Aminta Granera Sacasa, fue apartado de su cargo desde hace unas semanas por una orden de la Secretaría del gobernante Frente Sandinista, que se ha mantenido bajo estricta reserva en la institución.

Aunque extraoficialmente se dice que Ramírez dejó su cargo por razones de salud, al menos dos fuentes vinculadas a la Policía Nacional confirmaron a Confidencial que su salida obedece a una decisión del mando supremo que ejerce el presidente Ortega. “Parece que no le cuadraron las cuentas al ratón” (apodo de Ramírez, en las filas policiales), dijo una fuente aludiendo a posibles problemas en el manejo de fondos, aunque otros señalan motivos “delicados” que aún no han sido confirmados.

Desde la semana pasada, las funciones de la Delegación de Managua fueron asumidas por el comisionado general Francisco Díaz, jefe de Seguridad Pública y consuegro de la pareja presidencial. Díaz también está fungiendo como Director interino de la Policía Nacional ante la ausencia, por causa justificada, de la primera comisionada Aminta Granera.

Igual que Díaz, Ramírez ocupaba el cargo de Subdirector de la Policía Nacional, junto a los comisionados generales Cairo Guevara, Pablo Emilio Ávalos, Ramón Avellán, Javier Dávila, Adolfo Marenco, Glenda Zavala, Justo Urbina, Marcos Acuña ( exjefe de escoltas de Ortega) y Julio Paladino (su antiguo médico).

En la línea de sucesión

En la línea de sucesión de Granera, Ramírez era el primero entre todos los Subdirectores y Comisionados Generales, y su salida plantea un nuevo escenario de sucesión, en el que súbitamente suben las acciones del comisionado general Francisco Díaz.

En noviembre de 2014, el comandante Daniel Ortega mandó a retiro a los dos últimos allegados de confianza que Aminta Granera mantenía en la jefatura, su director jurídico Juan Ramón Grádiz y el subdirector Javier Maynard, tras una investigación sobre anomalías administrativas, e inversiones fallidas con los fondos del Instituto de Seguridad Social y Desarrollo Humano (ISSDUH) de la Policía.

Para entonces, la autoridad de Granera en la policía era más protocolaria y se dedicaba a las relaciones públicas e internacionales, mientras Ramírez ejercía el poder real coordinado desde la Secretaría del FSLN. Ramírez era, además, el comisario político del FSLN en la Policía, de manera que su salida intempestiva deja un vacío en el mando que, pese al nombramiento de Díaz en su cargo, aún está en proceso de ajustarse.

Durante una semana, Confidencial intentó ubicar a los comisionados generales Ramírez y Díaz en sus despachos y en reiteradas ocasiones llamamos a los números del área de Prensa y Relaciones Públicas. No hubo respuestas. El jueves por la tarde, el comisionado César Cuadra Soriano, a cargo de Prensa, contestó una de varias llamadas, pero cortó tras escuchar la identificación del medio. Luego no volvió a responder.

La única respuesta que obtuvimos fue en el despacho de Ramírez. Nos dijeron que el comisionado general estaba “en una reunión fuera de su oficina” y que desconocían la hora en la que él iba a volver. Ahí tampoco han vuelto a contestar llamadas.

Se va por “órdenes superiores”

Fuentes vinculadas a la Policía Nacional revelaron que aunque en efecto, Ramírez sigue llegando a su oficina y conserva su uniforme y algunos recursos asignados está “apartado” del mando de la institución. “Te podrán decir que salió, que está en reunión, que está enfermo, pero la verdad es que está separado por una orden superior”, sostuvo la fuente.

A mediados de 2015, días después de la masacre de Las Jagüitas, en las que un supuesto operativo policial “erró” al disparar en contra de la familia de Yelka Ramírez y Milton Reyes, —asesinando a Katherine Ramírez, de 22 años, y los niños José Efraín y Aura Marina, de 11 y 10 años, respectivamente— ya se había hablado de una salida de Ramírez.

El diario La Prensa publicó entonces que Ramírez fue destituido por una orden de Granera, pero reintegrado tras una contraorden del mismo Ortega. Al día siguiente, el vocero policial, comisionado Fernando Borge, afirmó que “es falso que se haya destituido del cargo al comisionado y jefe de Managua” y agregó: “no sé de dónde sacaron esa información’’.

Esta vez, la caída de Ramírez no se atribuye a una decisión de Granera, sino a una “orden de arriba”, por motivos que las fuentes policiales solo califican como “un asunto delicado”.

En la Policía Nacional, Ramírez era conocido como el “heraldo de los despidos”, pues era el canal a través del cual Ortega comunicaba las órdenes de retiro de los oficiales, por medio de su enlace y asistente, Néstor Moncada Lau, exmiembro de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE)

En los ochenta, antes de llegar a la Policía, Ramírez justamente trabajó en la dirección octava de la estructura de espionaje de la DGSE, codificando y decodificando mensajes, y más tarde llegó a las tropas especiales de la institución que hasta hace poco, se daba por un hecho, iba a dirigir como Primer Comisionado.

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