Último capítulo: La lucha por el futuro

“…los nicaragüenses hemos resumido tanto la situación de desgracia en que se encuentra nuestra Patria, como la esperanza que tenemos acerca de su recuperación, en una sola frase: Nicaragua volverá a ser República”.

Pedro Joaquín Chamorro

(Breve Apéndice)

A pesar de que del régimen de la dinastía de Somoza parece haberse consolidado en Nicaragua, la reestructuración política de ese país, impulsada por fuerzas populares que siempre han mantenido la oposición a la dictadura está en marcha.

Centenares de jóvenes luchan en la actualidad por hacer que su Patria se encauce en el sendero de la democracia y asuma los caracteres de una república, perdidos por el fenómeno dinástico de la sucesión hereditaria en el mando.

Son hombres preparados que han egresado de universidades extranjeras, donde han podido mantener su mente alejada del clima distorsionante de valores morales que existe en Nicaragua; ellos, a su regreso, han tratado por todos los medios a su alcance de emprender una cruzada que determine la caída del régimen nefasto y vergonzoso que los gobierna. Pero la corrupción es mucha, y su tarea muy difícil.

Los nuevos nicaragüenses hemos basado nuestra idea en ciertos conceptos universales y muy simples, que sirven de base a la oposición, iniciada ya, contra el mantenimiento de la dinastía.

Estos conceptos van desde el restablecimiento de los valores morales tradicionales en el mundo Occidental Cristiano en que vivimos, hasta la expansión amplia y sincera de un sentimiento social que reivindique para los humildes todos los derechos que les corresponden. El pensamiento de las generaciones a que me refiero, puede resumirse en la siguiente síntesis:

Vida institucional

Rehacer nuestra vida institucional democrática y republicana, basándola en el respeto estricto a una Constitución, articulada en los principios generales de la democracia, que son: la libertad de acción para el ciudadano, la alternabilidad en el poder, la representación efectiva en el Gobierno y el sufragio efectivo. A ello hay que agregar la reconstrucción de nuestras municipalidades, fuente y semillero de la democracia, y la creación de entes autónomos que llenen a cabalidad las necesidades espirituales y materiales del pueblo, actualmente uncidas por Somoza al carro del Ejecutivo.

Derechos humanos

Lograr el respeto de los derechos humanos del hombre, con la supresión de los encarcelamientos arbitrarios, los juicios ilegales, las policías represivas, las investigaciones y venganzas a base de torturas, el allanamiento de los domicilios, y los asesinatos.

Derechos civiles

Luchar porque el Estado se afirme, en un diálogo democrático y efectivo, del cual pueda deducirse el respeto para los derechos políticos del ciudadano, que actualmente no tiene en el Gobierno ninguna clase de representación, ya que este último se haya formado por delegaciones de grupos dominantes y tiránicos, que no se apoyan en la voluntad popular, ni toman en cuenta los dictados de la opinión pública.

Derechos sociales

Lograr que la acción del Estado se encamine directamente al mejoramiento de las clases desheredadas, apartándolas de los intereses particulares de ciertas familias conectadas con la dinastía, y cuyos negocios han llegado a absorber, casi totalmente, la economía del país. Esta última nunca ha reconocido la necesidad de encauzar sus sistemas y lineamientos hacia la consecución de un mejor estándar de vida para el pobre, sino hacia el beneficio del rico. Por eso se ha dicho con certeza que el régimen de los Somoza ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. El sentido social de la lucha que mantienen actualmente las nuevas generaciones nicaragüenses está encauzado a romper el círculo de la reacción somocista, que representa a un capitalismo voraz y sin escrúpulos, para lograr que la potencia económica del país sirva al pobre, especialmente al obrero y al campesino.

En Nicaragua ha habido épocas de verdadero auge económico pero jamás se ha logrado (al menos en la era de los Somoza) una verdadera bonanza. Quiero decir con esto que se ha producido a veces mucha riqueza en el país, causada especialmente por la buena producción agrícola y el alza de precios en ciertos productos básicos de la exportación nicaragüense, pero esa riqueza ha sido muy mal repartida.

Es cierto que el gobierno de Somoza dictó leyes de trabajo, y ha tratado de organizar un Seguro Social, pero también es verdad que estos adelantos correspondieron siempre a una necesidad política encauzada hacia una propaganda demagógica, y por lo tanto fueron realizaciones que no salieron del papel, en el 80 por ciento de los casos. Somoza como todo tirano, siempre caótico y contradictorio, aprobó leyes permitiendo por ejemplo la asociación sindical, pero durante su régimen esta fue una fachada que obedecía a la necesidad de la propaganda. Lo mismo puede decirse de todos los lineamientos de su política social, cuya existencia en sus discursos y plataformas políticas dejaba en la práctica huecos inmensos, y la ansiedad natural que trae el incumplimiento.

Es por eso que las nuevas generaciones nicaragüenses han tomado con todo éxito la bandera de la Justicia Social, Occidental y Cristiana, pero revolucionaria y amplia, como síntoma de oposición a una dictadura violenta y retrógrada, que usando el mismo lenguaje de la equidad y la justicia escatima la primera y pervierte la última.

Reforma moral

No puede concebirse la lucha del nicaragüense, sin tocar el punto de vista moral. Y ello se debe a que el poder de la tiranía de los Somoza se ha asentado principalmente en la corrupción del hombre. En este capítulo los gobernantes han escrito páginas verdaderamente increíbles, que van desde los sistemas sanguinarios y amorales que se relatan sucintamente en este libro, hasta las más inescrupulosas concepciones de lo que significa el negocio con los bienes del Estado y el aprovechamiento de los puestos públicos como oportunidad para enriquecerse.

Seguridad americana

Alejados del campo intervencionista que padecieron las generaciones anteriores, causado principalmente por la ocupación del suelo patrio, los nicaragüenses de hoy aceptamos con entusiasmo la necesidad de una solidaridad americana, que principie con el reconocimiento de que la extensión en América de una verdadera democracia política es indispensable para las buenas relaciones y la compactación espiritual de nuestro Continente. Creemos además que este reconocimiento debe ser el primer paso hacia una integración social moderna y justa, única base en que puede afirmarse la lucha contra el comunismo internacional. Que cuando se hable de la cortina de hierro y de los métodos brutales del comunismo se comprenda la necesidad en que está América de expurgarse de dictaduras tan crueles y bárbaras como las que imponen los soviets en otras partes del mundo.

Nuestra campaña en el exterior va dirigida contra la falsa posición de quienes todavía dicen que los gobiernos como el de la dinastía Somoza son factores importantes en la defensa continental, únicamente porque esos dictadores lo pregonan así, pagando en buena moneda los medios de propaganda a que tienen acceso.

Nosotros, por el contrario, estamos convencidos de que los métodos brutales y ausentes de moralidad, usados por los dictadores, desprestigian la posición de Occidente, y abren la puerta a las inconformidades populares, de donde nace la protesta canalizada y aprovechada más de una vez por el comunismo.

Vida intelectual

La concepción de la lucha contra la tiranía de los Somoza abarca también el campo de la vida intelectual, sofrenada por las continuas trabas de la dictadura, que ha impedido el libre desenvolvimiento de la mente, negando educación escolar, suprimiendo universidades, cercenando toda clase de expresión en el pensamiento y en la difusión de la palabra escrita o hablada, e impidiendo en suma la elevación del nivel cultural del ciudadano, con lo cual hacen posible el mantenimiento de su poder feudal.

Nicaragua está retrasada cincuenta años respecto de los países hermanos de Centroamérica, pero su lucha, a veces con etapas de reveladora pujanza, continúa viva, y es ardiente.

Por eso los nicaragüenses hemos resumido tanto la situación de desgracia en que se encuentra nuestra Patria, como la esperanza que tenemos acerca de su recuperación, en una sola frase:

“NICARAGUA VOLVERÁ SER REPÚBLICA”

Nota del editor: Estimado lector, con este capítulo concluimos en confidencial.com.ni la publicación de Estirpe sangrienta: Los Somoza, hecho en homenaje al legado de su autor, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, al cumplirse 40 años de su asesinato. Gracias por acompañarnos en esta lectura. Lo invitamos a seguir navegando en esta sección especial, donde podrá encontrar los capítulos de forma permanente.