Nación

Un río de gente de tres kilómetros unió a jóvenes estudiantes, campesinos y ciudadanos

Centenares de miles gritan: “Fuera Ortega y Murillo”

“El pueblo perdió el miedo y Ortega perdió el pueblo”, exclama la multitud en Managua, mientras Gobierno hizo su contra marcha con empleados públicos



La distancia proyectada no dio abasto para tanta gente. Cuando la marcha “por la Justicia y la Democratización de Nicaragua” salía de su punto inicial en la rotonda Rubén Darío, ya el destino final proyectado estaba repleto. Una ruta redonda que subió por carretera Masaya, viró hacia a la izquierda en el monumento a Alexis Argüello, prosiguió en la avenida Cardenal Miguel Obando y Bravo, bajó por la Radial Santo Domingo hasta la Rotonda Cristo Rey, y retornó vía Plaza el Sol hasta Metrocentro. Era como un carrusel azul y blanco que demandaba justicia por los asesinados y la salida del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Tres kilómetros redondos en los que confluyeron universitarios, campesinos, trabajadores del sector privado e independientes y ciudadanos en general en cuatro carriles desbordados de gente. Fue la tercera manifestación multitudinaria de repudio desde el 18 de abril contra el régimen sandinista cuya represión deja 46 muertos confirmados por los organismos de derechos humanos. Los organizadores calculan que más de que 200 mil personas recorrieron la ruta.

Carlos Herrera | Confidencial

Aunque estaba previsto que la marcha finalizara en la rotonda Rubén Darío, nadie prestó atención a lo planeado y siguieron caminando frente al sol indómito de la tarde. Fue después que pasaron la sede de la Policía Nacional  – donde algunos golpearon las puertas del edificio y volvieron a escribir “asesinos” en las paredes – que el sol amansó. El cielo se azuló tenuemente y la rosca azul y blanco siguió gritando la consigna tan repetida en estas últimas semanas: “¡Que se vayan, que se vayan!”.

Otros ‘Árboles de la Vida’ fueron desconectados de sus raíces eléctricas. Las cortezas de hojalatas fueron desprendidas. Los ciudadanos caminaban con determinación por las calles, en especial por la llamada “Plaza de las Victorias” (también conocida como la “plaza del fraude”, después del fraude de la elección municipal en 2008) reivindicando el espacio que hasta, hace un mes, era de uso exclusivo para las concentraciones del Gobierno.

“Ortega y la Rosario quieren tenernos en una jaula. Creen que somos patrimonio de ellos. Nosotros somos un pueblo libre, con derecho a expresarnos contra este Gobierno… ellos pasaron de ser mayoría a minoría”, dijo Ivette Laguna, una pequeña empresaria. “Hemos dicho basta aunque busquen como intimidarnos. Desde el 19 de abril perdimos el miedo”, sentenció.

Por segunda vez el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) permitió que los colaboradores de sus empresas salieran a marchar. Pero quizá el momento más emotivo fue cuando los campesinos del movimiento anticanal llegaron a Managua.

“No sigamos avanzando. Los hermanos campesinos apenas están llegando”, dijo un hombre en un parlante. Había que detenerse porque los campesinos bajaban de los camiones cuando la marcha, en teoría, ya había terminado en distancia. Pero no en ánimos. Apenas empezaba.

“Venimos en más de cien vehículos, entre camiones, buses y camionetas desde diferentes parte de Nicaragua. Y no solamente los que estamos acá: Aquí venimos los que podemos no los que queremos. La mayor parte de los municipios y departamentos están activadas haciendo marchas simultaneas”, dijo Medardo Mairena, líder campesino.

José Chavarría viajó desde el río Punta Gorda a Managua. Se embarcó y surcó el río Caño Chiquito, llegó a Puerto Príncipe, de allí a Nueva Guinea, y de ese departamento a la capital. “Venimos a acompañar a los estudiantes, porque estamos mano a mano con ellos”, dijo el campesino.

Carlos Herrera | Confidencial

El mano a mano entre estudiantes y campesinos sucedió en la Rotonda Cristo Rey cuando los camiones irrumpieron en la multitud. Algunos universitarios del Movimiento 19 de Abril se subieron a los camiones a ondear la bandera nacional con los campesinos.

“¡Qué vivan los estudiantes!, ¡qué vivan los campesinos!”, gritaba el gentío. Freddy Estrada observa el ingreso campesino a un lado de la calle. Se apoyaba en la coraza de su ya desgastado taxi. En el vidrio trasero del vehículo había escrito “paro taxi”. ¿Por qué para este taxista y viene a esta marcha azul y blanco?

“Decidí parar por la injusta alza del combustible. No nos queda nada para la comida. Estamos trabajando para la gasolina y este Gobierno nos tiene ahogados. La gasolina debería ser más barata porque supuestamente viene de Venezuela. Pero los dueños de las petroleras, como es la familia Ortega, nos ahogan”, afirmó Estrada. Pero también reconoció que “esta marcha es por los muertos ocurridos. El único responsable es el Gobierno”, sostuvo.

La marcha tampoco finalizó en Metrocentro. Los campesinos al unirse un poco tarde a la manifestación siguieron caminando, repitiendo la ruta. Porque el campesino acostumbra a caminar mucho. El barroco Alexis Argüello de la Plaza de las Victorias fue coronado con banderas azules y blancas.

Mientras la marcha autoconvocada seguía en apogeo, en la Avenida Bolívar el Gobierno del comandante Ortega y Rosario Murillo congregaron a decenas de miles de trabajadores públicos y miembros del partido. Aunque habían orquestado una contramarcha nacional, a última hora decidieron que los departamentos no llegaran a Managua. Sin embargo, hubo contra marcha en varios municipios y cabeceras departamentales como Estelí.

La contra marcha oficial

El lema de la marcha oficial fue Canto por la Paz y el Cariño para “respaldar el restablecimiento de la tranquilidad y el desarrollo del país”. En esta concentración hubo muchas banderas rojinegras y azules y blancas, que se extendieron por unas cinco cuadras, desde la rebautizada rotonda Hugo Chávez hasta los semáforos de la Asamblea Nacional.

El concierto del gobierno en la Avenida Bolívar. Cortesía Presidencia

Miles de empleados públicos fueron transportados en centenares de autobuses que quedaron aparcados en el puerto Salvador Allende

Los convocaron a un rezo masivo, a escuchar la arenga del presidente de la Asamblea Gustavo Porras “queremos la paz”, y terminaron bailando reggae y palo de mayo, con la música de una banda instalada en la tarima oficial.

“No me olvidé de la ruta”

Aunque la institución policial anunció que resguardaría la marcha autoconvocada, la presencia policial no se notó. De hecho, ni el paso vehicular fue cortado en el trayecto  recorrido por los ciudadanos. No hubo tanto caos porque el tráfico no era pesado. Los carros que se veían envueltos en la manifestación sacaban sus banderas azul y blanco y con la bocina se sumaban a la protesta pacífica.

Si bien Managua fue el epicentro de la protesta nacional contra el Gobierno Ortega-Murillo, también hubo movilizaciones en Chinandega, Matagalpa, León, Ocotal, Bilwi y otras ciudades.

Los manifestantes que llegaron a Managua no olvidaron en qué unidad de transporte llegar la Rotonda Rubén Darío. Lo decían burlándose del montaje que el Gobierno difundió dos noches atrás, cuando intentó culpar a los estudiantes del “secuestro e incendio” de una ruta del transporte colectivo, y al momento de las entrevistas de los canales oficiales los supuestos secuestrados “no pudieron recordar” en cuál número de ruta venían. Miles vociferaron contra el régimen. Una manta que encabezaba el carrusel azul y blanco rezaba: “El pueblo perdió el miedo y Ortega perdió el pueblo”.