Economía

Demanda será ante Corte Centroamericana de Justicia, asegura Alfredo Lacayo, gerente de la compañía

Centrolac demandará a Honduras por cierre de fronteras

Desde hace cinco meses autoridades sanitarias catrachas impiden entrada a los productos lácteos nicaragüenses



Alfredo Lacayo, Gerente General de Centrolac, reveló que sus abogados se aprestan a demandar a Honduras ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), porque desde hace unos cinco meses, ese país cerró sin razón sus fronteras a los productos lácteos nicaragüenses.

Los acuerdos comerciales permiten que las autoridades sanitarias de un país inspeccionen y certifiquen las plantas de otro país que quiera exportar al primero. Cuando la planta supervisada aprueba el proceso, se otorga un plazo de 15 días para que se le envíe la certificación que permite acceder al mercado del certificador.

Lacayo explicó que nuestros vecinos del norte enviaron a sus inspectores a certificar las plantas nicas, pero que una vez cumplidos los requisitos, los hondureños no cumplieron con su obligación de emitir los certificados, con lo que en la práctica, detuvieron las exportaciones de lácteos nicaragüenses a su país. Sin explicar nada. Sin negociar.

“No tenemos que negociar nada con Honduras: eso ya se hizo en el DR-Cafta, así que no cabe una segunda negociación bilateral, sino exigir que se cumpla la Ley. Acudiremos ante la CCJ para demandar a Honduras”, dijo al ser entrevistado en el segmento ‘Cuentas Claras’ del programa de TV ‘Esta Noche’, que se transmite por canal 12.

El administrador opina que con esta decisión, “Honduras pone en riesgo el desarrollo y sostenimiento económico de Nicaragua, en especial, en un momento en el que los mercados venezolanos se convirtieron en una gran incertidumbre para nosotros”, abundó.

Además de la leche, otros productos como huevos, asfalto, o carne de res (esta última, desde hace cinco años), tienen dificultades para entrar a territorio catracho. Y no por falta de competitividad, inocuidad o calidad, sino como una expresión de la voluntad política del gobierno de ese país, que trata de proteger a sus industrias locales, aplicando la decisión proteccionista de levantar barreras comerciales ilegales.

Producto del cierre de esa frontera, Centrolac dejó de exportar 775,000 litros de leche al mes, a un costo de 69 centavos de dólar por litro, lo que representa una merma de casi US$535,000 al mes en ventas.

De paso, al dejar de comprarle leche a los productores (porque los industriales no tienen dónde venderla), ha causado una baja en los precios que se pagan al productor, que en algunos casos rondó el 30%, al pasar de C$13.5 a C$9.5 por litro comprado.

“Si no actuamos ahora, dentro de poco tiempo no podremos exportarle a nadie”, dice Lacayo, convencido de que el país debe responder a Honduras con sus mismos argumentos: impidiendo el acceso de algún producto sensible a los intereses comerciales catrachos.

Otra razón para defenderse del acoso hondureño, es que no parece ser el único interesado en frenar las exportaciones nicaragüenses. El Gerente General de Centrolac cree que la actitud de Honduras es compartida por otros países de Centroamérica, preocupados por la posibilidad de que Nicaragua deje de ser el ‘granero’ de Centroamérica, y se convierta en un gran proveedor de productos manufacturados.

“Ellos (nuestros vecinos de la región) han visto cómo grandes inversiones se han instalado en Nicaragua para exportar desde aquí al resto de Centroamérica. Hay que recordar que estas empresas requieren economías de escala, por lo que no están interesados en cubrir un mercado como el de Nicaragua, de solo 6 millones de habitantes, pero sí el de la región, que suma 25 millones”, opinó Lacayo.

A su juicio, el mensaje que Honduras (y, supuestamente, otros centroamericanos de hacer lo mismo) le envía a los grandes inversionistas extranjeros, es ‘ni piensen que voy a comprar sus productos elaborados en Nicaragua’, de modo que desestimularían la idea de fabricar en nuestro país para exportar al resto del istmo.