Economía

Economistas independientes advierten contracción de -2.0% a -3.5%

Cepal: Nicaragua crecerá 0.5% en 2018

Expertos latinoamericanos advierten que afectaciones a la economía nicaragüense se incrementarán conforme se extienda el conflicto



La Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal), calcula que la economía nicaragüense quizás se incremente en 0.5% en 2018, después de crecer 4.7% y 4.9% en los dos años precedentes.

La razón que usa el grupo regional de expertos para explicar ese desplome, es “el conflicto político social de Nicaragua [que] ha impactado significativamente la actividad económica de dicho país, pero también los flujos de comercio intrarregional que se mueven por carretera”.

Aunque el documento –elaborado con datos cortados al 31 de julio 2018- no presenta los pronósticos de crecimiento de todo el subcontinente latinoamericano, porque se concentra en Centroamérica y República Dominicana, sí destaca que el crecimiento del PIB nicaragüense será el más pequeño de la región.

Al comparar el desempeño de los dos extremos en cuanto a crecimiento del producto, la Cepal destaca “el crecimiento esperado para la República Dominicana, que tendrá un repunte notable (5,4%), ante la recuperación de la demanda interna, sobre todo de la inversión. En sentido contrario, se estima una fuerte desaceleración de la economía nicaragüense, debido al impacto negativo del conflicto sociopolítico iniciado en abril”.

El estudio indica que el crecimiento fue de 2.3% en el primer trimestre de 2018, pero se desplomó en apenas un trimestre más. Si se mira el percápita, los datos reflejan que después de ser el segundo o tercero más alto de la región (3.5% y 3.7% en 2016 y 2017), el PIB percápita decrecerá a -0.6% en 2018.

A pesar de lo alarmante de esas proyecciones, (que están en línea con las del Banco Central de Nicaragua (BCN), que calcula un crecimiento del 1.0%), dos centros de pensamiento independientes pronostican situaciones en verdad catastróficas.

Uno de ellos es la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, (Funides), cuyos expertos determinaron con datos cortados a mayo, que si no había voluntad política para buscar una salida negociada a la crisis, “y ésta se prolonga e intensifica por el resto del año… la tasa de crecimiento de la actividad económica del 2018 sería de -2.0% en comparación con el 2017”.

Un nuevo estudio de Funides, publicado a finales de junio, advertía una calamidad mayor: una contracción de -5.6% en comparación con 2017, lo que representaría una pérdida de US$1,400 millones en valor agregado. Este escenario implicaría una caída de más de diez puntos del PIB, que pasaría de crecer 4.9% en 2017, a -5.6% en 2018,

Tres meses después, la crisis sigue sin resolverse, y la mayor parte de los indicadores se ha deteriorado: los depósitos en los bancos comerciales del país han disminuido en más de 1,000 millones de dólares; las reservas internacionales también se evaporan con rapidez, al punto que se calcula que en noviembre o diciembre, el BCN ya no podrá vender dólares a los bancos, con lo que desaparecería la libre convertibilidad.

En el caso de Consultores Para el Desarrollo Empresarial (Copades), su presidente, el economista Néstor Avendaño, pronostica una contracción de 3.5% para el presente año, lo que implica una diferencia de más de ocho puntos porcentuales, si se compara con el 4.9% de crecimiento de 2017.

Avendaño fue más allá, al adelantar que en el segundo uno del primer día de octubre, la economía nicaragüense habrá caído formalmente en recesión, al hilvanar dos trimestres consecutivos sin crecimiento del Producto Interno Bruto.

Misceláneos

Entre las muchas variables que se analizan en el Estudio de la Cepal, sus expertos hacen notar que si el déficit fiscal de 2017 fue muy similar al de 2016, fue por “el heterogéneo balance de resultados de empresas públicas… resultado de avances en la dinámica de la recaudación, y controles en el ejercicio del gasto”

“El conflicto sociopolítico iniciado en abril ha afectado diversas actividades económicas del país, las cuales se suman a los problemas financieros no resueltos del INSS, que continuarán teniendo una fuerte presión sobre las finanzas del sector público. En vista de lo anterior, para 2018 se prevé un incremento del déficit fiscal”, vaticinan.

En el apartado de la inflación, los datos indican que al concluir el año, Nicaragua podría cerrar cercano a los siete puntos, lo que supera en 40% a la expectativa inflacionaria que había hace un año, cuando se calculaba que el IPC llegaría al 5%. Al final, quedó en 5.68%.

La creación (o destrucción) del empleo, es otro apartado en el que Nicaragua se aleja de la tendencia regional, que se traduce en “moderadas disminuciones del desempleo abierto”.

“En el caso particular de Nicaragua se han dado afectaciones importantes en el mercado laboral, derivadas del conflicto sociopolítico de ese país. Los datos de los afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social reportan una pérdida de 12% de los empleos formales en el país, entre noviembre de 2017 (921.328 afiliados) y junio de 2018 (810.430 afiliados). Las afectaciones se incrementarán conforme se extienda el conflicto”, advierten.

Cuando el mes de septiembre ya llegó a su meridiano, el BCN no ha actualizado las estadísticas de afiliados al INSS, por lo que los datos en su sitio web aún reflejan la situación al cierre de junio.

Finalmente, se menciona cómo se han deteriorado las ‘notas’ que las agencias calificadoras del riesgo han otorgado a Nicaragua en los últimos meses, luego que en los últimos años, Nicaragua, junto con Panamá, Honduras y Dominicana, eran países que mostraban “una importante solidez financiera y fiscal”.

A partir de abril, todo cambió, y lejos de ‘normalizarse’, los indicadores económicos siguen haciendo agua.

El Informe recuerda que en julio de 2017 Moody’s mantuvo la calificación del país en B2 y mejoró la perspectiva de estable a positiva, pero “como consecuencia de la situación sociopolítica que vive el país, en junio de 2018 redujo la perspectiva de positiva a estable”.

Del mismo modo, en agosto de 2017 Fitch ratificó su calificación y perspectiva en B+ estable, mientras que Standard & Poor’s reducía la calificación de B+ a B con perspectiva negativa.

Casi todos bien

El derrumbe de la economía nicaragüense ocurre en un contexto en el que mejora la economía continental.

“En 2018 se espera un mayor crecimiento de América Latina y el Caribe en su conjunto, de 1,5%”, como producto de diversos grados de aceleración en la actividad económica de las tres subregiones en que dividen a América.

La subregión de Centroamérica y República Dominicana “continuaría mostrando un mayor dinamismo que el resto de la región, con un crecimiento promedio del 4%”.

Detalla que “en América del Sur todos los países, con excepción de Argentina y Venezuela, observarían tasas positivas de crecimiento, con un incremento promedio del 1,2%”.

Por su parte, “el Caribe de habla inglesa y neerlandesa tendría una recuperación de 1,7%”, concluye.