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Ciclón político en Brasil arrincona a Rousseff

La crisis mantiene en vilo la agenda económica brasileña. Lula defiende a su ahijada política ante posible destitución

Brasilia.- El futuro de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, está desde este martes en manos de 513 diputados, después de que una comisión parlamentaria decidió que existen razones jurídicas que justifican la apertura de un juicio con miras a su destitución.

La decisión de la comisión integrada por 65 diputados fue tomada por 38 votos a favor y 27 en contra tras una sesión tensa, que duró casi once horas y reflejó el enconado clima político en que se ha sumergido Brasil, palpable también en la adopción de unas medidas extraordinarias de seguridad para las próximas fases del proceso.

La mayoría de los miembros de la comisión respaldó el informe elaborado por el diputado Jovair Arantes, quien reafirmó el contenido de un informe que presentó la semana pasada y en el que recomendó avanzar hacia un eventual juicio político. En su informe, Arantes aceptó que Rousseff incurrió en maniobras contables para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, alterar presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la banca pública, pese a que la legislación lo prohíbe.

En la sesión de este lunes, fue escuchado nuevamente el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, quien volvió a descalificar el informe del instructor y redujo las acusaciones a meras “faltas” administrativas, que no bastarían para una destitución. Según Cardozo, el proceso “está viciado”, es “nulo” y viola “el derecho a la debida defensa”, por la inclusión en el informe de asuntos vinculados a las corruptelas en la estatal Petrobras, ajenas a la acusación.

“Es absurdo destituir a una presidenta que no ha cometido delitos ni ha robado un centavo. Y un proceso como ese, sin delito ni dolo, será un golpe de Estado”, declaró, para apuntar que “la historia no perdona” y “no olvidará esto”.

Los alegatos de Cardozo cayeron en saco roto y la mayoría de los parlamentarios se decantó por remitir el caso al pleno de la Cámara de Diputados, que discutirá el informe de Arantes entre el viernes y el domingo próximos.

Frente a la posibilidad de que el fin de semana se concentren ante el Congreso cientos de miles de manifestantes, las autoridades terminaron de instalar unas enormes vallas en la Explanada de los Ministerios, una avenida que concentra a todo el poder público.

Brasil crispado 

Las vallas tienen dos metros de alto, un kilómetro de longitud y pretenden separar a los adversarios y defensores de Rousseff, que ocuparán lados distintos a lo largo de esas cercas de seguridad.

En la Cámara baja, los impulsores del juicio político necesitarán una mayoría calificada de dos tercios (342 de los 513 votos), que hasta ahora está en duda, aunque todo apunta a una ligera ventaja para la oposición. No obstante, todos los analistas coinciden en que los 342 votos aún no están garantizados, lo cual abre un enorme margen de dudas, pues si los favorables a la destitución de Rousseff no alcanzan ese número el proceso será archivado.

En caso de que el pleno de la Cámara baja acepte la acusación, la causa pasará a los 81 miembros del Senado, que por mayoría simple decidirán si se abre el propio juicio político contra Rousseff. Si así fuera, la mandataria deberá separarse del cargo por un lapso de 180 días, que será el tiempo que tendrá la Cámara alta para el desarrollo del proceso.

El cargo de Rousseff sería ocupado durante ese período por el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que tras haber sido durante años el mayor pilar de la coalición oficialista, ha decidido romper con el Gobierno.

Sin embargo, Temer está bajo la amenaza de un juicio político, por firmar algunos de los decretos que facilitaron las maniobras fiscales que sustentan la acusación contra Rousseff.

El propio vicepresidente agitó hoy todavía más la crisis con un audio divulgado, según su oficina de prensa, por un “error”. En esa grabación, Temer habla como si el plenario de la Cámara baja ya hubiera recomendado al Senado procesar a Rousseff y parece dar como un hecho una inminente destitución de la mandataria.

En ese sentido, alerta de que “pase lo que pase” será necesario configurar un Gobierno volcado a la “salvación nacional” y también de que harán falta “muchos sacrificios” para que el país recupere la concordia y el camino del crecimiento económico.

Lula defiende a su ahijada política 

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (c) participa este lunes en una manifestación en contra de la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en el centro de Río de Janeiro. EFE
El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (c) participa este lunes en una manifestación en contra de la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en el centro de Río de Janeiro. EFE

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva comparó la crisis política que vive el país con el surgimiento del fascismo y el nazismo en Europa, durante un acto multitudinario organizado por intelectuales y artistas en Río de Janeiro en apoyo al Gobierno de Rousseff.

“Fue así que surgió el nazismo en Alemania, cuando Hitler mandó perseguir a los socialistas y a los comunistas. Fue así que nació el fascismo en Italia. Y nosotros queremos decir bien alto que aprendimos a apreciar la democracia porque solo la democracia permite que un tipo como yo llegue a la presidencia, que una Dilma llegue a la presidencia”, dijo Lula.

“Solo la democracia permite una rotación del poder en la que uno puede competir”, agregó ante decenas de miles de personas congregadas en el centro de Río de Janeiro, mientras en Brasilia una comisión parlamentaria daba luz verde al debate en el Congreso sobre el juicio político contra Dilma Rousseff, su sucesora en el cargo y ahijada política.

“No quieren que Dilma gobierne, quieren truncar la democracia. Y es importante que les digamos a nuestros amigos que quieren dar el golpe: aprendan de Lula, sepan esperar”, añadió el expresidente en referencia a los doce años que transcurrieron entre la primera vez que se presentó como candidato y su triunfo en las elecciones presidenciales de 2002.

Durante el acto, celebrado en el centro cultural Fundição Progresso, a los pies de los emblemáticos Arcos de Lapa de Río de Janeiro, intelectuales y artistas próximos al Ejecutivo expresaron su respaldo a Lula y Rousseff y se pronunciaron en defensa de una “democracia amenazada”.

La iniciativa fue convocada por el compositor Chico Buarque de Hollanda, el actor Wagner Moura, el teólogo Leonardo Boff y los escritores Fernando Morais y Eric Nepomuceno, entre otros.

“Lo que vivimos hoy en Brasil es una clara amenaza a lo que fue conquistado a duras penas: la democracia. Una democracia todavía incompleta, es cierto, pero que, en los últimos años, supo avanzar de manera decidida en la lucha contra las desigualdades”, dijo Nepomuceno.

Moura, que no pudo acudir a la convocatoria, envió un mensaje grabado en el que explicó que “nunca” votó por Rousseff, a quien -admitió- no considera la presidenta “más extraordinaria” de la historia de Brasil, pero afirmó que “muchos millones sí lo hicieron” y pidió respeto por el resultado de las urnas.

También se mostró crítica con la gestión del Partido de los Trabajadores (PT) la líder indígena Sônia Guajajara, quien no dudó en pedirle al expresidente Lula que el Ejecutivo “dé un paso para atrás para repensar la forma de desarrollo” del país para respetar a sus pueblos y su naturaleza, si bien advirtió del peligro que supondría la vuelta al poder de quienes les “robaron las tierras” a su pueblo.

“Tenemos que crear una democracia donde los movimientos sociales cuenten”, afirmó Boff, mientras Buarque cerraba el acto con un alegato contundente: “Estaremos juntos en defensa de la democracia. No habrá golpe”.

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