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Pablo Abrao: “Es alarmante lo que pasa en Nicaragua”

Pablo Abrao, secretario ejecutivo de la CIDH, durante su visita más reciente a Nicaragua. Carlos Herrera | Confidencial

Enviado Especial | Washington, Estados Unidos-. Nicaragua ha ocupado la atención de la oficina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en las últimas dos semanas. Desde que el equipo regresó a Washington, las noticias de la represión por parte del Gobierno de Daniel Ortega contra la rebelión cívica no han hecho más que sumar muertos a la lista que el Secretario Ejecutivo de esa institución adscrita a la Organización de Estados Americanos (OEA), Paulo Abrao, supervisa con suma atención.

“Hay un patrón de violencia más fuerte. Contabilizamos 51 muertos más en quince días posteriores a nuestra visita”, dice Abrao con alarma. A su juicio, la crisis nicaragüense es una de las más “graves en las Américas” y requiere atención “prioritaria” por parte de la comunidad internacional.

En el marco de la Asamblea General de la OEA, el tema de la masacre de Nicaragua no estaba en la agenda oficial del evento. Pero luego de presiones de algunos países, la sociedad civil nica, pero sobre todo de la fuerza que perfila el informe final de la CIDH, el plenario aprobó una “declaración” al respecto.


Ante las expectativas que muchos sectores ponen en el informe final de la CIDH, Paulo Abrao recibió a Confidencial en su despacho en Washington. En esta entrevista detalla el estado de la creación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), y su independencia del régimen Ortega-Murillo y del Secretario General, Luis Almagro. Pero también nuevos hallazgos del informe final: Prácticas de represión que no habían registrado durante su visita, y que suponen “una nueva frontera” violenta.

Abrao está muy bien informado de lo que acontece en Nicaragua. Maneja los detalles de la masacre del 30 de mayo hasta los pormenores de las denuncias de represión en Masaya, por ejemplo. El brasileño ha tomado como “prioritario” la masacre y sostiene que “es demasiado grave, alarmante y dramático”.

La situación de Nicaragua ha cambiado mucho desde que la CIDH dejó el país. Pasó de 76 muertos a 127. ¿Qué han podido ver en ese tiempo?

Un grave aumento de la violencia. Nos apunta a la posibilidad de una nueva frontera de la represión. Estamos preocupados porque, más allá de esta escalada de la violencia, identificamos nuevas prácticas de represión que no habíamos registrado. Si siguen estos promedios de personas fallecidas, heridas, y detenidos estaremos frente a una de las situaciones, que en los últimos tiempos en todas las Américas, requiere una alarma prioritaria de parte de la comunidad internacional.

¿Qué nuevas prácticas represivas ha logrado identificar la Comisión?

Prácticas de secuestros a estudiantes, ataques a ambulancias, hostigamiento a personas, prácticas de incendios a instalaciones de prensa y edificios estatales… identificamos denuncias sobre el uso de pesticidas en acciones represivas. Cosas nuevas que se agregan al conjunto de prácticas graves que ya habíamos constatado.

¿Cómo nace la anuencia del gobierno de Daniel Ortega para permitir la instalación del Grupo de Expertos Internacionales?

La presencia de la Comisión propia pasa por una presión que la sociedad civil del país generó como condición para la instalación de la mesa de dialogo. Fue muy importante y nosotros agradecemos todo el apoyo en ese sentido de todos los que han gestionado para que las autoridades estatales hayan tenido la anuencia. El Grupo de Expertos Internacionales es el resultado de una indignación social, de un clamor de las personas que se solidarizan con las madres y padres de las víctimas. Hay la necesidad de instalar en tiempo real una capacidad de investigación real, creíble e imparcial.


¿Cuál será el alcance de este Grupo de Expertos Internacionales? ¿Qué nivel de autonomía tendrá?

El Grupo gozará de la más alta autonomía e independencia. Actuará de manera coordinada con la CIDH. Su alcance material es bastante comprensivo del conjunto de hechos sucedidos desde el 18 de abril. Se habla de la investigación de todos los hechos de la violencia. Se habla de la posibilidad de coadyuvar en temas de investigaciones, y no apenas apoyar técnicamente a las autoridades de las institucionales nacionales. El grupo podrá hacer tipificaciones de delitos para incidir en conductas individuales y de los respectivos responsables. Se habla de identificar los patrones de violaciones e identificar los ilícitos cometidos a la luz del derecho nacional pero también del internacional.

¿Es decir que el grupo tendrá una conexión directa con la justicia?

El Grupo tiene esa finalidad objetiva y única de justicia en Nicaragua.

¿Se han planteado que el gobierno no reconozca los resultados de este grupo? Es decir, que digan que sus investigaciones no tendrán validez ya que no fue aprobado, por ejemplo, por la Asamblea Nacional…

Se ajustó una cláusula de garantía de inmunidad diplomática para los miembros del grupo y su equipo técnico. También una cláusula para el más alto acceso a la información pública, a instalaciones, reuniones con las autoridades y a la revisión documental de expedientes. El Grupo podrá incluso recomendar líneas de investigación y evaluar si se está agotando o no todas las hipótesis y las líneas de investigación. Son poderes fuertes que creo el Estado, al aceptarlo, se comprometió a la luz de sus obligaciones internacionales. Espero que no se constituya ningún tipo de obstáculos al trabajo del Grupo.

¿Pero no se han planteado que el gobierno se niegue a acatar eso que mencionas?

Hasta el momento el gobierno ha tenido la postura objetiva de aceptar la instalación del grupo, y que puede empezar sus labores de manera inmediata. Por ahora, nuestro desafío es instalar el Grupo con personas del más alto nivel técnico, y a partir de allí confiar que esa herramienta de la CIDH tenga condiciones para fortalecer las posiciones de la Sociedad Civil y las víctimas en su demanda de justicia.

¿El Grupo tendrá algún tipo de limitaciones?

El acuerdo que se ha firmado hasta ahora es bastante positivo. Permitirá una acción amplia e independiente.

La CIDH es independiente. El Grupo de Expertos es independiente. Pero algunas personas se preguntan, ¿qué hace el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en medio de la declaración sobre la anuencia del gobierno al Grupo?

Es necesario diferenciar la acción de la CIDH como órgano autónomo, independiente de la OEA. Y que tiene la tarea específica de investigar y denunciar las violaciones a los derechos humanos, y emprender los esfuerzos por justicias. De las demás instancias de la OEA, sus órganos políticos, el Consejo Permanente, la Asamblea General y el propio Secretario General, tienen otro mandato de generar diálogos diplomáticos. Si se mira adecuadamente estas distintas funciones se complementan pero hay una rigurosa práctica dentro de la OEA de respetar la autonomía de la CIDH. En el tema de Nicaragua, el Secretario General ha gestionado para alcanzar esa anuencia del gobierno para aceptar al Grupo.


¿En qué fase está la conformación del Grupo? ¿Ya tienen nombres de los integrantes?

Estamos en etapa muy avanzada. Salimos de una lista larga para tener una lista chica. Tenemos una lista de personas preferenciales para constituir el Grupo. Los estamos contactando y, en paralelo, buscando los recursos necesarios para su funcionamiento. Todavía no tenemos todas las fuentes para cubrir la integralidad de los costos. Queremos instalar el Grupo con sus condiciones de funcionamiento integral ya garantizadas.

En el informe preliminar de la CIDH hablan de ejecuciones extrajudiciales. ¿Qué los conduce a esa afirmación?

Fueron tres indicios muy importantes. El primer de ellos el patrón de lesiones en las personas fallecidas, con heridas en su tórax, cuello, cabeza y espalda. El segundo, los materiales que recibimos de las personas que en nuestra visita nos entregaron balas de alto calibre. El tercero la presencia de francotiradores. Son tres indicios muy fuertes que orientan a la práctica de ejecuciones extrajudiciales.

Antes de llegar a Nicaragua, ¿cuál era la visión que llevaba la CIDH… y cuál fue la que se trajo de regreso?

Nosotros salimos del país con la visión de la que situación era mucho más grave de lo que pensábamos. Y ahora si se compara con el restante de la realidad de la región, no hay comparaciones de lo que está pasando. Es demasiado grave, alarmante y dramático para las personas de tu país. Es necesario que toda la comunidad internacional pueda dirigir sus ojos a Nicaragua.

¿Cuándo estaría listo el informe? En Nicaragua hay mucha expectativa por conocerlo completo.

Esperamos que esté listo lo más pronto posible. Vamos a instalar el Grupo en el país y la CIDH acompañará ese acto. A su vez, finalizado el informe lo presentaremos por invitación de la Asamblea General de la OEA ante el Consejo Permanente. Estamos dispuesto a difundirlo en todos los espacios que permitan visibilizar ese conjunto de violaciones.

¿Qué llamado le harías al gobierno del comandante Ortega, ya que mientras esto pasa los antimotines y grupos parapoliciales siguen aterrorizando y causando crímenes?

No puede haber ambigüedad entre aceptar el escrutinio internacional, aceptar la presencia del Grupo de Expertos y mantener el uso abusivo de la fuerza y prácticas desmedidas y desproporcionadas por parte de las fuerzas de seguridad contra de la población civil. Es necesario mantener coherencia en ese sentido.