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Comer para ser feliz

Les cuento cómo la ingesta de algunos alimentos pueden influir positivamente en nuestros estados de ánimo

Después de escribir el post anterior de Otro Mordisco, en el que abordé los beneficios del Omega-3, recordé una especulación que existe sobre este tipo de ácidos grasos. Muchos creen que estos influyen en la depresión postparto, puesto que los mismos llegan directamente al bebé mientras está en el útero o bien, durante el período de lactancia, creando lo que muchos llaman un “déficit maternal”.

Pero lo anterior no se ha podido comprobar. Así que, por el momento, los médicos recomiendan consumir Omega-3 durante el embarazo, después del parto y en el período de lactancia. Para los doctores, los ácidos grasos son tan importantes para el bebé como para la madre.

Expertos de Psychiatric Times, una reconocida publicación de la industria médica de los Estados Unidos, explican que los bajos niveles de ácidos grasos están relacionados con puntuaciones más altas en las escalas que miden la depresión en el caso de las mujeres. Por otra parte, la Clínica Mayo, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica médica, también asegura que la ingesta de ácidos grasos Omega-3 en cantidades suficientes, pueden prevenir o contrarrestar los síntomas de la depresión.

Otras fuentes de felicidad 

Buscando información adicional sobre los nutrientes que podrían influir en nuestro estado de ánimo, descubrí que ingredientes como el folato – un tipo de vitamina B – es consumido por los seres humanos en cantidades muy bajas, pero resulta clave para las personas que no gustan de las verduras. El folato es crucial para mantener el buen estado de ánimo y para recuperar la memoria. Tome nota: las concentraciones más altas de esta vitamina en la sangre están relacionadas con una disminución en los estados de ánimo negativos y la depresión clínica.

El kale, la espinaca, y la arúgula: son hojas de color verde oscuro con grandes cantidades de calcio. Este no sólo es compatible con la resistencia ósea, sino también la salud mental. También, son fuentes fuertes de folato y como les comentela semana pasada, contienen grasas omega-3.

Las remolachas: estos tubérculos son una excelente fuente del folato. Las remolachas también están llenas de betaína, un elemento que nuestro cerebro utiliza para formar SAM-e, un antidepresivo natural.

Tomates: el licopeno, el mismo antioxidante que la da un color rojo a estos frutos, ayuda a mantener un buen estado de ánimo mediante la prevención de la formación de compuestos inflamatorios asociados con la depresión.

Los tomates también contienen otros potenciadores del estado de ánimo, entre ellos el folato y magnesio, el hierro y la vitamina B6. El cerebro los necesita para producir neurotransmisores importantes de la regulación del estado de ánimo, como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina.

Chile y ajo: son picantes porque contienen una molécula liposoluble llamada “capsaicina”, que provoca la liberación de endorfinas. Estos compuestos naturales tienen un efecto calmante. Además, el ajo contiene cromo. Éste influye la regulación de la serotonina, la química felicidad del cerebro.

Y por último, pero no menos importante, la chía y linaza son también recomendables. Sus altos niveles de Omega-3 hacen que podamos consumirlos incluso en forma de aceite, en sus aderezos.

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